Almirante Viel: El primer rompehielos construido 100% en Chile

Con su incorporación, la Armada de Chile concreta el reemplazo del anterior rompehielos AP 46, también llamado Almirante Viel, que fuera dado de baja en 2019, después de 24 años de servicio.
julio 5, 2024
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Teniendo como marco a la Base Naval Talcahuano, la Armada de Chile celebró la incorporación al servicio del rompehielos AGB 46 “Almirante Viel”, primer buque de esta clase construido 100% en Chile y Sudamérica por ASMAR.

La ceremonia de comisión fue encabezada por el presidente de Chile, Gabriel Boric, siendo acompañado por la Ministro de Defensa, Maya Fernández, la ex Presidenta Michelle Bachelet, autoridades nacionales, regionales civiles y militares, además de Oficiales del Alto Mando Naval e invitados. Enmarcado dentro del Proyecto Antártica I, el nuevo rompehielos representa un hito a nivel regional, al ser el primer buque de esta clase en ser construido locamente en las instalaciones de ASMAR.

Con su incorporación, la Armada de Chile concreta el reemplazo del anterior rompehielos AP 46, también llamado Almirante Viel, que fuera dado de baja en 2019, después de 24 años de servicio.

Con una clasificación Ice Class PC5, que le permite quebrar una capa de hielo de un metro de espesor cubierto con hasta 20 centímetros de nieve, podrá operar a una temperatura de -30ºC. Cuenta con una autonomía para funcionar 60 días y su velocidad máxima es de 15 nudos.

Tiene capacidad para 86 tripulantes y 34 científicos además de una cubierta de vuelo y hangar para helicópteros. Cuenta con una eslora de 111 metros, una manga de 21 metros y un calado de 7,2 metros. Posee un alcance de 14.000 millas náuticas.

“El hecho de tener un buque capaz de operar en aguas antárticas prácticamente sin restricciones y llegar mucho más al sur que el antiguo rompehielos es tremendamente significativo para la soberanía de Chile«, dijo el mandatario Boric.

Agregó que, “es nuestra obligación como Estado contar con planes de largo aliento porque los desafíos del Siglo XXI nos obligan a ser previsores, las crisis climáticas, los cambiantes escenarios económicos y la geopolítica global nos exigen una vigilancia y un sentido de responsabilidad que no es sólo nacional porque proteger la Antártica es también proteger el futuro de la vida en nuestro planeta”.

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