A pocas horas de finalizar el año, China anunció una medida que generó una lectura positiva tanto en el gobierno como en la oposición uruguaya: a partir del 1.º de enero, el gigante asiático aplicará aranceles adicionales del 55% a las importaciones de carne vacuna que superen determinados cupos anuales, pero al mismo tiempo aumentará la cuota habilitada para Uruguay hasta 324.000 toneladas.
La decisión, comunicada este miércoles 31 de diciembre por el Ministerio de Comercio de China, alcanza a varios de los principales países exportadores de carne vacuna al mercado chino, entre ellos Brasil, Argentina, Uruguay, Estados Unidos y Australia. Si bien en una primera lectura podría interpretarse como una restricción al comercio internacional del rubro, las autoridades uruguayas destacan que el país quedó en una posición favorable en comparación con otros competidores.
«Buena noticia»
El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, explicó que Uruguay recibió un trato diferencial. “Nos autorizan 324.000 toneladas en las condiciones que estábamos exportando, cuando nosotros nunca llegamos a exportar la totalidad de esa cifra”, señaló. Según detalló, en 2025 las exportaciones uruguayas de carne vacuna a China no alcanzaron las 200.000 toneladas, mientras que el mayor registro se dio en 2022, cuando se superaron levemente las 300.000.
Para Fratti, el dato central es que la nueva cuota supera holgadamente los volúmenes habituales de exportación del país. “No solo es una buena noticia por el aumento de la cuota, sino porque hubo una consideración especial hacia Uruguay. A Brasil, por ejemplo, le recortan cerca de un 25% de lo que estaba exportando. Hay una señal clara de reconocimiento”, afirmó.
La medida también fue valorada positivamente desde la oposición. El senador del Partido Nacional Sebastián Da Silva destacó que las salvaguardias chinas “no solo son inocuas, sino alentadoras” para Uruguay. “Exportamos alrededor de 190.000 toneladas en 2024 y 2025, y nos asignan una cuota de 320.000 toneladas. El balance es claramente favorable”, escribió el legislador en redes sociales.
«Medida de protección»
Según el comunicado del Ministerio de Comercio de China, la decisión responde a una investigación oficial que concluyó que el aumento sostenido de las importaciones de carne vacuna extranjera afectó a la industria local. En los últimos años, el precio de la carne de res en el mercado chino ha tendido a la baja, impulsado por un exceso de oferta y una desaceleración de la demanda interna, en el contexto de la ralentización de la segunda economía mundial.
La indagación abarcó carne fresca y congelada, con y sin hueso, y determinó la aplicación de aranceles adicionales por un período de tres años, hasta el 31 de diciembre de 2028. El propio ministerio aclaró que se trata de “medidas de protección” de carácter temporal, que podrían flexibilizarse gradualmente, y subrayó que no buscan restringir el comercio normal sino dar alivio a los productores nacionales.
En el nuevo esquema, China asignó cuotas diferenciadas por país. Brasil contará en 2026 con un cupo de 1,1 millones de toneladas; Argentina tendrá un límite cercano a la mitad de esa cifra; Uruguay dispondrá de 324.000 toneladas; Australia enfrentará un tope de unas 200.000 toneladas y Estados Unidos de 164.000. Todo volumen que supere esos límites estará sujeto al arancel adicional del 55%.
Además, el Ministerio de Comercio chino anunció la suspensión parcial de un acuerdo de libre comercio con Australia en lo relativo a la carne vacuna, lo que refuerza la idea de un endurecimiento selectivo de la política comercial en este rubro.
Fratti sostuvo que el trasfondo de la medida es esencialmente interno. “China tiene un problema con su producción local y con la competencia que generan los grandes volúmenes que ingresan desde América Latina, Estados Unidos y Australia. El problema mayor estaba con nuestros vecinos por los volúmenes exportados”, explicó.
En ese contexto, el ministro consideró que Uruguay quedó “muy bien posicionado” tras un proceso que, reconoció, generó preocupación cuando se inició la investigación en China. “Había mucho temor, pero el resultado fue positivo. Si bajan los volúmenes de otros países y China sigue necesitando carne, es probable que podamos aumentar nuestras exportaciones y cumplir con la cuota que nos autorizaron”, señaló.
«Señal de confianza»
Fratti también destacó que, pese a algunos inconvenientes puntuales —como la devolución reciente de tres contenedores por problemas sanitarios—, China no suspendió el mercado para Uruguay, lo que interpretó como una señal de confianza. “Por todo esto, es una muy buena noticia para cerrar el año”, concluyó.
El ministro agregó que el anuncio no tomó por sorpresa al gobierno, ya que el embajador chino en Uruguay había adelantado la aplicación de la medida en una reunión mantenida días atrás. Además, remarcó que el país no es “chino-dependiente” y que las relaciones bilaterales atraviesan un buen momento, algo que, según adelantó, se verá reflejado en la visita que el presidente Yamandú Orsi realizará a China a comienzos de febrero.