El despliegue del portaaviones estadounidense USS Nimitz en América Latina, en el marco del ejercicio “Southern Seas 2026”, generó atención en la región y particularmente en Uruguay, país que figura entre los incluidos en la agenda de cooperación. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Defensa Nacional aclararon a Portal Marítimo que el buque no ingresará a aguas jurisdiccionales uruguayas ni realizará actividades operativas en el país.
“El portaaviones Nimitz no ingresará a aguas uruguayas, va a permanecer en aguas internacionales”, señalaron desde la cartera a Portal Marítimo. Asimismo, precisaron que “tampoco van a haber visitas oficiales ni ejercicios” en territorio nacional vinculados a esta misión.
Las autoridades indicaron que “lo único que se autorizó” es que un oficial de la Armada Nacional participe de una instancia puntual: el abordaje del buque en Estados Unidos y acompañamiento de la navegación hasta Río de Janeiro (Brasil), donde desembarcará, en el marco de los intercambios previstos durante el despliegue.
El planteo de Estados Unidos incluía además la “invitación para hacer ejercicios, especialmente con la Armada, una vez que el buque estuviera frente a Uruguay en aguas internacionales” y una invitación a que autoridades del Ministerio de Defensa visiten el buque.
“No habrá ejercicios y no habrá visita al portaaviones por parte de autoridades del Ministerio de Defensa Nacional”, recalcó la fuente.
La operación fue anunciada por la Cuarta Flota de Estados Unidos, que confirmó el despliegue del USS Nimitz (CVN-68) como parte de una misión que implicará la circunnavegación del continente sudamericano. El operativo forma parte de las actividades del Comando Sur de las Fuerzas Navales estadounidenses y contempla ejercicios e instancias de cooperación con varios países de la región.
De acuerdo al comunicado oficial, el despliegue incluirá encuentros con Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, México, El Salvador, Guatemala y Uruguay. Sin embargo, las visitas a puertos confirmadas se limitarán a Brasil, Chile, Panamá y Jamaica.
El grupo de ataque estará integrado además por el destructor USS Gridley (DDG-101), que llevará adelante ejercicios de paso y operaciones en el mar junto a fuerzas marítimas de países socios. Estas instancias incluyen intercambios técnicos y la posibilidad de que autoridades de los países participantes observen de cerca las operaciones del portaaviones.
“El despliegue Southern Seas 2026 ofrece una oportunidad única para mejorar la interoperabilidad y aumentar la competencia con las fuerzas de nuestras naciones socias en todo el dominio marítimo”, afirmó el contralmirante Carlos Sardiello, comandante del Comando Sur de las Fuerzas Navales de Estados Unidos/Cuarta Flota.
El jerarca subrayó además que este tipo de misiones busca fortalecer alianzas y contribuir a la estabilidad del hemisferio occidental. En la misma línea, el contralmirante Cassidy Norman destacó la importancia de continuar el trabajo conjunto con socios regionales, en una iniciativa que apunta a reforzar la cooperación y la confianza entre países.
Southern Seas 2026 será la undécima edición de este ejercicio desde 2007. Según las autoridades estadounidenses, el objetivo es fomentar la colaboración marítima, mejorar la capacidad de respuesta conjunta ante amenazas y consolidar vínculos estratégicos en la región.
El USS Nimitz es uno de los portaaviones más emblemáticos de la flota estadounidense. Pertenece a la clase Nimitz, caracterizada por su propulsión nuclear, lo que le permite operar durante largos períodos sin necesidad de reabastecimiento. Estas embarcaciones pueden transportar decenas de aeronaves y constituyen un elemento central en la proyección de poder naval de Estados Unidos.
El grupo de ataque del Nimitz incluye, además del propio portaaviones, al personal del Carrier Strike Group 11, el escuadrón de destructores DESRON 9, el ala aérea embarcada CVW-17 y el USS Gridley. Esta combinación le otorga capacidades multidimensionales para desarrollar operaciones aéreas, marítimas y de comando y control.
El ala aérea CVW-17 está compuesta por seis escuadrones que operan aeronaves como los F/A-18E/F Super Hornet, EA-18G Growler, C-2A Greyhound y helicópteros MH-60R/S Sea Hawk, lo que refuerza su versatilidad operativa en distintos escenarios.
A pesar de la magnitud del despliegue, desde el gobierno uruguayo insistieron en que la participación del país será acotada y sin implicancias operativas en su territorio.
La última misión
El USS Nimitz (CVN-68) es uno de los portaaviones más emblemáticos de la Armada de Estados Unidos y una de las mayores plataformas militares del mundo. Con propulsión nuclear y en servicio desde 1975, se encuentra actualmente realizando su despliegue final en el marco de la misión “Southern Seas 2026”, que lo llevará por América Latina, incluyendo su pasaje cercano a Uruguay.
El buque zarpó el 7 de marzo desde Bremerton, en el estado de Washington, con el objetivo de participar en ejercicios de cooperación con países aliados de la región. En esta misión, está acompañado por el destructor USS Gridley (DDG-101), en una operación que incluye maniobras en el mar e instancias de intercambio con distintas armadas.
El portaaviones cuenta con una capacidad operativa de gran escala: puede transportar más de 65 aeronaves, entre ellas cazas F/A-18E/F Super Hornet y aviones de guerra electrónica EA-18G Growler. Su tripulación alcanza unas 5.000 personas, lo que lo convierte en una verdadera base aérea flotante.
A lo largo de sus más de cinco décadas de servicio, el USS Nimitz ha participado en algunas de las principales operaciones militares de Estados Unidos, como la Guerra del Golfo en 1991 y las intervenciones en Afganistán (2001) e Irak (2003).
La nave, que da nombre a su clase, es actualmente el portaaviones más antiguo en servicio activo de la Armada estadounidense. Su nombre rinde homenaje al almirante Chester W. Nimitz, figura clave en la conducción de la Flota del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial.
Tras completar este despliegue en América Latina, el buque será retirado, marcando el fin de una extensa trayectoria y su reemplazo progresivo por la nueva generación de portaaviones de la clase Gerald Ford.
