Expectativa sobre el precio del petróleo tras ataque de EEUU a Venezuela

La intervención militar estadounidense y la captura de Maduro colocan en el centro del debate a las mayores reservas de crudo del planeta.
enero 4, 2026
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"Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras de Estados Unidos —las más grandes del mundo— entren, inviertan miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente dañada, la infraestructura petrolera”, anunció Trump.

El ataque militar lanzado por Estados Unidos contra Venezuela y la posterior captura del presidente de ese país Nicolás Maduro introdujeron nuevas interrogantes —y expectativas— en el mercado energético internacional. Más allá de las implicancias políticas y diplomáticas, el foco de atención se desplazó rápidamente hacia el principal activo estratégico del país sudamericano: sus vastas reservas de petróleo, las mayores del mundo, señala un informe de la cadena estadounidense CNN.

Venezuela concentra alrededor de 303.000 millones de barriles de crudo, cerca de una quinta parte de las reservas globales probadas, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Sin embargo, ese enorme potencial contrasta con una producción actual limitada, que ronda un millón de barriles diarios, apenas el 0,8 % del suministro mundial.

En su primera conferencia de prensa tras la operación militar, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que Washington asumirá el control del país de forma transitoria y que empresas petroleras estadounidenses invertirán miles de millones de dólares para reconstruir una industria que describió como “gravemente dañada”. El anuncio reavivó el debate sobre el impacto que una eventual recuperación del sector petrolero venezolano podría tener sobre los precios internacionales del crudo y sobre la logística marítima asociada.

Un mercado atento, pero sin reacción inmediata

Los mercados petroleros no operan durante los fines de semana, por lo que la reacción inmediata al anuncio quedó en suspenso hasta la reapertura de las operaciones. Aun así, analistas coinciden en que el impacto de corto plazo sobre los precios sería moderado, salvo que la situación en Venezuela derive en un escenario de inestabilidad prolongada o interrupciones severas del suministro.

Durante los últimos meses, los precios del petróleo se han mantenido relativamente contenidos, presionados por el temor a un exceso de oferta. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) incrementó su producción, mientras que la demanda global mostró señales de debilitamiento en un contexto de crecimiento económico moderado y persistentes tensiones inflacionarias.

En ese marco, la producción venezolana actual resulta insuficiente para alterar de manera significativa el balance global. “Psicológicamente, podría darle un pequeño impulso a los precios, pero el petróleo de Venezuela puede ser reemplazado con relativa facilidad por otros productores”, señaló Phil Flynn, analista senior de Price Futures Group.

El deterioro de una industria estratégica

El declive de la industria petrolera venezolana se explica por una combinación de factores. A las sanciones internacionales y la prolongada crisis económica se sumaron décadas de falta de inversión, mantenimiento insuficiente y deterioro de la infraestructura. La empresa estatal PDVSA reconoce que muchos de sus oleoductos no han sido modernizados en más de 50 años.

Según estimaciones oficiales, restaurar la capacidad productiva a los niveles históricos máximos requeriría inversiones cercanas a los US$ 58.000 millones. Antes de la llegada del chavismo al poder, Venezuela producía cerca de 3,5 millones de barriles diarios. Hoy, esa cifra se redujo a menos de un tercio.

Desde la perspectiva del mercado, incluso en el escenario más optimista, la recuperación no sería inmediata. Expertos coinciden en que podrían pasar varios años antes de que Venezuela vuelva a convertirse en un proveedor relevante a escala global.

Crudo pesado, logística compleja y rol marítimo

Uno de los elementos clave es la calidad del petróleo venezolano. Se trata mayoritariamente de crudo pesado y ácido, que requiere procesos de refinación más complejos y equipamiento especializado. Este tipo de crudo es fundamental para la producción de diésel, asfalto y combustibles industriales, segmentos donde la oferta global enfrenta tensiones desde hace años.

Muchas refinerías de Estados Unidos fueron diseñadas específicamente para procesar crudo venezolano, lo que convierte a ese suministro en un insumo particularmente atractivo desde el punto de vista técnico y logístico. Además, la cercanía geográfica reduce los costos de transporte marítimo en comparación con otros proveedores de crudo pesado.

Desde el punto de vista del sector marítimo, una eventual reactivación de la producción venezolana implicaría un aumento del tráfico de buques tanqueros, la reactivación de terminales portuarias petroleras y una mayor demanda de servicios logísticos asociados, desde almacenamiento hasta fletamento y seguros marítimos.

¿Un “cambio de reglas” para el mercado energético?

Algunos analistas consideran que, si el proceso de reconstrucción avanza sin sobresaltos, Venezuela podría convertirse en un factor estructural de estabilización de precios en el largo plazo. “Si las empresas estadounidenses pueden regresar y reconstruir la industria petrolera venezolana, podría cambiar las reglas del juego para el mercado petrolero global”, afirmó Flynn.

Sin embargo, otros expertos llaman a la cautela. Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Group, sostuvo que Venezuela no será un factor determinante en los próximos cinco a diez años, y advirtió que el mercado podría sobreestimar la velocidad de recuperación. “La percepción suele adelantarse a la realidad”, señaló.

En la misma línea, Helima Croft, jefa de estrategia global de materias primas de RBC Capital Markets, subrayó que todo dependerá de la capacidad de Estados Unidos para concretar efectivamente la reconstrucción del sector. “Necesitamos muchos más detalles antes de declarar ‘misión cumplida’”, afirmó.

Un activo estratégico con impacto global

Más allá de la evolución inmediata de los precios, el petróleo venezolano vuelve a ocupar un lugar central en el debate energético internacional. Su potencial productivo, la necesidad global de crudos pesados y el rol del transporte marítimo como eslabón clave de la cadena colocan a Venezuela en el centro de una ecuación compleja, donde convergen intereses económicos, geopolíticos y logísticos.

Para el mercado, el mensaje es claro: el impacto del ataque estadounidense no se medirá en días, sino en años. La mayor reserva de petróleo del mundo sigue siendo, por ahora, una promesa de futuro más que una variable decisiva del presente

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