En 2025, las exportaciones uruguayas de bienes alcanzaron un valor total de US$ 13.493 millones, consolidándose como el registro más alto de la última década.
Este desempeño representó un crecimiento del 5% en comparación con el año anterior, consolidando el ritmo exportador de los últimos años, según el balance anual publicado por Uruguay XXI.
El crecimiento de las exportaciones en 2025 estuvo principalmente impulsado por el aumento en las ventas externas de carne bovina, soja y productos lácteos. La carne bovina fue el producto que destacó durante 2025, alcanzando los 2.680 millones, cifra récord de ventas al exterior.
Mayor demanda, mejores precios
El aumento en la demanda de los productos uruguayos desde los destinos tradicionales, junto con un aumento de precios cercano al 19%, explicó el desempeño del producto en el año. Esto se debió, en parte, a una demanda internacional sostenida y condiciones climáticas más favorables que permitieron mejorar la oferta.
Por un lado, la faena de bovinos se ubicaría en 2.319.800 cabezas y según estimaciones del Instituto Nacional de Carnes (INAC) la capacidad productiva de la cadena cárnica podría llegar a acaparar los tres millones de cabezas de ganado.
Por otro lado, los principales destinos de la carne uruguaya (Estados Unidos, China y la Union Europea) aumentaron la demanda de los productos carnicos uruguayos. Estos tres destinos explicaron el 82% del sector durante 2025 y en conjunto crecieron 38% en términos interanuales.
Esto fue resultado, principalmente, de una disminución en las producciones locales, junto con un mayor consumo per cápita de la carne. Si se examina el desempeño exportador a lo largo del año, se observa que hubo crecimientos mensuales interanuales en casi todos los meses, con excepción de febrero y octubre.
Diciembre registró el mayor nivel de solicitudes de exportación con zonas francas de todo 2025, al ubicarse en US$ 1.100 millones, con una variación interanual positiva del 17%. En el mes, las colocaciones estuvieron nuevamente impulsadas por la carne, que se consolidó como el principal producto exportado, con ventas por US$ 248 millones, lo que implicó un crecimiento interanual del 40%.
La celulosa, que alcanzó ventas por US$ 203 millones, se ubicó como el segundo producto en el mes de diciembre. También se destacaron los crecimientos de productos lácteos (+6%) concentrado de bebidas (+54%) y colza, que no registró ventas en diciembre de 2024.
Principales productos de exportación
En 2025 la carne bovina volvió a posicionarse como el principal producto de exportación del país, alcanzando su máximo histórico en términos de ventas al exterior. La celulosa, que había liderado el ranking en 2024, pasó al segundo lugar y registró una caída en el valor exportado. Este cambio se dio en un contexto de recuperación de la soja, que volvió a ganar dinamismo y se consolidó como el tercer producto exportado en el año.
En síntesis, el ranking de bienes exportados estuvo encabezado por la carne bovina, que representó el 20% del total. La siguió la celulosa con el 17% de participación y alrededor de US$ 2.307 millones, mientras que la soja se mantuvo en el tercer lugar con 11% del total exportado. A continuación, se ubicaron los productos lácteos (7%) y el concentrado de bebidas (6%), seguidos por el arroz y los subproductos cárnicos, ambos con 4%.
La madera y sus derivados, los vehículos y el ganado en pie se situaron en 3% de las exportaciones de bienes. La carne bovina fue el principal producto exportado en 2025, con ventas por US$ 2.680 millones, lo que implicó un aumento de 33% respecto de 2024 y un máximo histórico en términos de valor. De esta forma se consolidó como el bien de mayor incidencia en la variación anual de las exportaciones, aportando cinco puntos porcentuales al crecimiento y representando el 20% del total exportado.
Este desempeño se dio en un contexto de tendencia al alza de los precios internacionales: el precio promedio de exportación de la carne uruguaya aumentó 19% interanual en línea con un mercado global caracterizado por oferta ajustada y elevada demanda, donde los índices internacionales de precios de la carne se ubicaron en niveles históricamente altos. La creciente demanda de los principales compradores explicó buena parte del avance de 2025.
Estados Unidos se posicionó como el principal destino en valor, con compras por US$ 878 millones, un aumento de 48% interanual que le permitió concentrar el 33% del total exportado.
China, primera en volumen, segunda en valor
China se mantuvo como el principal mercado en volumen y segundo en valor: las cantidades embarcadas se mantuvieron estables, pero el valor exportado aumentó 16%, reflejando la mejora de precios en ese mercado. Finalmente, el mayor crecimiento se dio hacia la Unión Europea, la cual presentó un incremento en el valor exportado del 60%, acaparando así 22% de las ventas de la carne uruguaya.
Sumado al efecto precio sucedido a nivel general, el volumen exportado trepó hasta las 390 mil toneladas, lo que significó un incremento del 11% en términos de cantidades tranzadas. La celulosa ocupó el segundo lugar en el ranking de bienes exportados en 2025. Sus ventas externas alcanzaron los US$ 2.307 millones, lo que implicó una caída de 9% respecto a 2024. Pese a un aumento en los volúmenes exportados del 4%, la caída obedeció principalmente a una baja de los precios internacionales.
China se mantuvo como el principal comprador con el 46% del total exportado y compras por US$ 1.055 millones, aunque con una baja de 1% en términos de valor. La corrección más significativa se observó en la Unión Europea, segundo socio en importancia para la celulosa uruguaya, donde las compras descendieron 29% en valor y 18% en volumen. En línea con estos movimientos, el precio promedio de exportación de la celulosa cayó 13% en 2025, nivel similar al observado en los principales mercados de destino. Esto explicó la reducción del valor exportado, a pesar de que los embarques se mantuvieron en torno a los registros de 2024.
En 2025, la soja se consolidó como el tercer producto de exportación de Uruguay, con ventas por unos US$ 1.420 millones, lo que implicó un aumento de 18% respecto a 2024. Este crecimiento se dio en un contexto de fuerte expansión de los volúmenes embarcados, que pasaron de aproximadamente 2,8 a 3,6 millones de toneladas (+29%), mientras que el precio promedio de exportación se redujo en torno a 8%.
De esta forma, la soja explicó cerca del 11% del valor total exportado y volvió a ubicarse entre los rubros de mayor incidencia positiva en la canasta anual. El dinamismo de 2025 estuvo fuertemente apalancado por la demanda China, que incrementó de forma significativa sus compras y se mantuvo como el principal destino de la soja uruguaya, concentrando el 86% de las exportaciones del sector.
También existió una expansión en términos de volumen hacia el gigante asiático, con un crecimiento del 45%. Además, se observaron nuevos mercados relevantes como Argelia, el Reino Unido y Nigeria, que pasaron a registrar compras en 2025 luego de no haber tenido operaciones en 2024, aportando una diversificación geográfica de los destinos.
Las exportaciones de productos lácteos retomaron la senda de crecimiento y alcanzaron en torno a US$ 928 millones, lo que supuso un aumento interanual de 14% respecto de 2024. La mejora del valor se explicó principalmente por un incremento del precio medio de exportación cercano al 9%, acompañado por un aumento más moderado de los volúmenes, en el entorno del 5%.
Con este desempeño, los lácteos representaron aproximadamente el 7% del total exportado y aportaron un punto porcentual en la incidencia anual de las exportaciones de bienes. La canasta de destinos mostró una fuerte concentración: Argelia y Brasil explicaron juntos algo más de dos tercios del valor exportado en 2025.
Argelia se ubicó como principal comprador, con ventas cercanas a US$ 343 millones y un crecimiento de 56% frente a 2024, consolidándose como mercado clave para la industria láctea uruguaya. Brasil se destacó como principal socio regional, en segundo lugar, con compras por un total de US$ 242 millones, pese a una disminución interanual de 16%.
Los productos lácteos uruguayos llegaron a más de 80 países durante 2025, consolidando a Uruguay como un actor relevante en el mercado mundial. Entre los destinos más destacados se observaron incrementos en Mauritania, Nigeria, Arabia Saudita, Egipto y Costa de Marfil, que ganan espacio como mercados complementarios, mientras que algunos socios tradicionales como Federación Rusa, Chile, Filipinas y China mantuvieron niveles de compra similares a los del año previo.
Las exportaciones de concentrado de bebidas alcanzaron en 2025 unos US$ 753 millones, lo que implicó una disminución de 5% respecto a 2024. La caída del valor respondió principalmente a un menor volumen embarcado, en torno al 5%, mientras que los precios promedio de exportación se mantuvieron prácticamente estables.
Aun así, la planta de concentrados ubicada en Colonia continúa operando como plataforma regional, con una capacidad para producir concentrados equivalentes a unos 10 mil millones de litros de refrescos y abastecer a más de 20 mercados de América Latina y el Caribe.
En cuanto a los destinos, Guatemala se consolidó como principal comprador en 2025, con adquisiciones cercanas a US$ 140 millones, equivalentes a 19% del total exportado. La siguieron México, con US$ 118 millones (16% del total) y Brasil, con aproximadamente US$ 94 millones (12%).
Honduras y Colombia completaron el grupo de mercados más relevantes con compras por US$ 70 millones y US$ 44 millones respectivamente, confirmando el peso de Centroamérica y de los socios regionales en la demanda de concentrados producidos en Uruguay.
Venta de ganado en pie
Por fuera de los cinco principales productos, en 2025 se destacó el desempeño del ganado en pie y de productos farmacéuticos, que se ubicaron entre los rubros de mayor incidencia positiva en las exportaciones.
Las ventas de ganado en pie alcanzaron los US$ 382 millones, con un crecimiento interanual de 28%. Por su parte, las exportaciones de productos farmacéuticos aumentaron 15%, hasta unos US$ 365 millones.
En conjunto, ambos rubros representaron cerca del 6% del total exportado, con una participación aproximada de 3% cada uno en la canasta de bienes. Estos productos compensaron parcialmente la caída de otros rubros como vehículos y concentrado de bebidas. La incidencia de cada producto en las exportaciones acumuladas se encuentra disponible en el anexo.
Principales destinos de exportación
En 2025 China se mantuvo como el principal destino de exportación de bienes uruguayos con compras por unos US$ 3.493 millones, lo que implicó un aumento cercano al 12% respecto a 2024.
La canasta hacia este mercado estuvo liderada por la soja, que representó el 35% del valor exportado y creció 31% interanual, acompañada por un salto de 45% en los volúmenes embarcados.
La celulosa se ubicó en segundo lugar, con alrededor del 30% del total y una leve caída en valor (- 1%), pese a que los kilos enviados aumentaron en torno a 12%, reflejando menores precios internacionales.
La carne bovina se consolidó como tercer rubro, con ventas cercanas a US$ 724 millones y un incremento del 16% en valor con volúmenes prácticamente estables, mientras que subproductos cárnicos, lana y productos de madera también mostraron avances.
China se consolidó como el principal socio para Uruguay, representando ahora el 26% del total exportado, frente al 24% del año anterior. Brasil se ubicó como el segundo destino de exportación de bienes uruguayos, con ventas por unos US$ 1.964 millones, lo que implicó una caída cercana al 15% respecto de 2024.
Esta disminución se explicó, en buena medida, por la reducción de las colocaciones de vehículos (-35%) y de arroz (-44%), rubros que moderaron el desempeño global hacia ese mercado. Aun así, Brasil continuó siendo un socio comercial clave, con una canasta concentrada principalmente en alimentos, pero con una participación significativa en la cadena automotriz: los vehículos
aportaron alrededor del 15% del valor exportado, los productos lácteos 12%, la malta 11%, los plásticos y sus manufacturas en torno al 11% y el trigo cerca del 9%. A estos se sumaron otros productos relevantes como el concentrado de bebidas, los subproductos cárnicos y los productos farmacéuticos, que consolidaron a Brasil como un destino estratégico y estable para las exportaciones uruguayas.
Unión Europea, tercer destino
La Unión Europea permaneció como tercer destino de las exportaciones uruguayas de bienes. Las ventas al bloque alcanzaron unos US$ 1.835 millones, lo que implicó un aumento cercano al 2% respecto de 2024, en un contexto de descenso de alrededor de 8% en los volúmenes enviados.
La celulosa siguió siendo el principal producto en este mercado, con exportaciones por unos US$ 687 millones (37% del total), pero con una baja interanual cercana al 29% en valor y de alrededor de 18% en toneladas.
En contraste, la carne bovina mostró un fuerte repunte: las ventas se ubicaron en torno a US$ 596 millones (32% del total) y crecieron en el entorno del 60% frente al año previo, esto sumando a un avance en términos de volumen del 42%, forjando la mayor demanda desde Europa.
El arroz se mantuvo como el tercer producto en importancia, con algo más de US$ 105 millones exportados (alrededor del 6% del total) y caídas tanto en valor, cercanas al 20%, como en volumen (-4%).
Se destacaron también las colocaciones de subproductos cárnicos, la madera y los productos de lana y tejidos. Las colocaciones hacia Estados Unidos, cuarto destino de exportación, totalizaron cerca de US$ 1.553 millones en 2025, lo que implicó un aumento de alrededor de 30% respecto de 2024 y una participación del 12% en el total exportado. El mercado estuvo fuertemente concentrado en carne bovina, que explicó algo más de la mitad de las ventas y creció en torno a 48% interanual.
El aumento de la demanda de carne por parte del país norteamericano explicó el crecimiento tanto en volumen exportado como en los precios tranzados, los cuales aumentaron 18% en el pasado año.
Esto ocurrió en un contexto de producción local recesiva y, por ende, con una búsqueda de socios comerciales para cubrir el consumo interno. Por otro lado, la siguieron las colocaciones de celulosa, que aumentaron cerca de 23% y representaron alrededor de una sexta parte del total, mientras que los subproductos cárnicos redujeron su facturación en torno a 11%, amortiguando parcialmente el dinamismo del conjunto.
Contexto global
Al inicio de 2026 el comercio internacional mostraría una desaceleración respecto a 2025. En el último año el comercio mundial de bienes creció impulsado por el adelantamiento de importaciones, especialmente en Estados Unidos, ante la aplicación de aumentos arancelarios. Este comportamiento se concentró en la primera mitad del año y estuvo asociado a la acumulación de inventarios.
Según la Organización Mundial del Comercio (OMC), el volumen del comercio mundial de mercancías habría crecido 2,4% en 2025, mientras que para 2026 se proyecta un crecimiento cercano a 0,5%.
Esta desaceleración se explica por la normalización de inventarios y por un contexto de mayor incertidumbre en materia de política comercial. Este desempeño confirma una tendencia estructural: en 2026, el comercio mundial de bienes crecería a un ritmo inferior al del PIB global, profundizando el desacople entre comercio y actividad económica que se observa desde la crisis financiera internacional.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) señala que esta relación más débil entre comercio y crecimiento se ha convertido en un rasgo persistente del escenario global.
Un elemento central del contexto actual es el mayor peso de los factores geopolíticos en las dinámicas comerciales. En 2025 se consolidó un giro en la política comercial de Estados Unidos, con aumentos arancelarios, uso más intensivo de medidas defensivas y un enfoque explícitamente estratégico del comercio exterior. Estas decisiones no solo afectaron los flujos directos, sino que influyeron en las decisiones de inversión, localización productiva y abastecimiento a nivel global.
En este marco, el comercio internacional operó bajo nuevas lógicas: las empresas priorizaron la reducción de riesgos, la diversificación de proveedores y la previsibilidad regulatoria, incluso a expensas de mayores costos.
El comercio dejó de organizarse en función de eficiencia y precios, y pasó a estar condicionado por consideraciones de seguridad económica y alineamientos geopolíticos como también destacó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) .
En términos regionales, Asia continuó siendo el principal aporte al crecimiento del comercio en 2025. América del Norte mostró un comportamiento más volátil, con fuertes importaciones al inicio del año y una desaceleración posterior.
Europa mantuvo un desempeño más débil, asociado a la lenta recuperación de su actividad industrial. El comercio mundial de servicios presentó una dinámica diferente. Las exportaciones internacionales de servicios crecieron más que las de bienes y se proyecta que se mantengan en 4,4% en 2026.
Dentro de este grupo, los servicios digitales y basados en conocimiento mostraron mayor estabilidad, mientras que el transporte acompañó la desaceleración del comercio de bienes
Comercio regional 2025-2026
América Latina tuvo un desempeño comercial en 2025 mejor al esperado, aunque inferior al promedio mundial. El comercio de bienes de la región mostró un crecimiento explicado principalmente por el aumento de los volúmenes exportados, en un contexto de precios internacionales moderados y con comportamientos heterogéneos. Según la CEPAL, el mayor dinamismo de las cantidades exportadas permitió sostener el crecimiento del comercio regional, aun cuando los precios no acompañaron de forma generalizada. En particular, los precios de varios productos agrícolas tendieron a la baja, mientras que los minerales y energéticos presentaron dinámicas mixtas.
El incremento de los envíos —especialmente de productos agrícolas y minerales— junto con la demanda proveniente de Estados Unidos y China explicó el desempeño exportador de la región en 2025, aunque con un aporte limitado de los precios al crecimiento del valor exportado. Este desempeño agudizó los rasgos estructurales de la inserción regional. La región mantuvo una elevada dependencia de la demanda extrarregional y una baja densidad de comercio intrarregional, cuyo peso relativo volvió a reducirse en 2025
La CEPAL proyecta que esta tendencia continúe en 2026, limitando la capacidad de la región para amortiguar shocks externos. En contraste, las exportaciones de servicios mostraron un desempeño relativamente más favorable en la región, en particular el turismo y algunos servicios basados en conocimiento. El BID destacó que estos sectores continuaron creciendo a un ritmo superior al comercio de bienes, aunque su participación en el comercio mundial siguió siendo limitada.