El Mercosur y la Unión Europea dieron el viernes 9 de enero un paso clave hacia la concreción de un acuerdo de asociación estratégica, luego de que el Consejo Europeo aprobara el entendimiento tras más de 25 años de negociaciones. Con este aval, ambas partes se preparan para firmar formalmente el tratado el próximo sábado 17 de enero en Asunción, Paraguay, aunque su entrada en vigencia aún dependerá de la ratificación del Parlamento Europeo y de los congresos nacionales de los países del bloque sudamericano.
Confirmación llegó el viernes 9
La confirmación oficial fue recibida el viernes 9 de enero por Paraguay, país que ejerce la presidencia pro tempore del Mercosur. El canciller paraguayo, Rubén Ramírez Lezcano, informó que la comunicación llegó desde la Unión Europea en horas de la mañana y fue oficializada por la Comisión Europea por la tarde, hora de Bruselas. A partir de ese momento, comenzaron las coordinaciones para la ceremonia de firma en la capital paraguaya, a la que está previsto que asista la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Según información difundida por el Mercosur, el acuerdo implica la integración de un mercado de más de 700 millones de habitantes, con un producto interno bruto conjunto que representa alrededor del 25% del PIB mundial y una corriente comercial anual estimada en más de 100.000 millones de dólares. En materia arancelaria, la Unión Europea eliminará gravámenes para el 92% de las exportaciones del Mercosur y otorgará acceso preferencial para otro 7,5%, mientras que se prevé un incremento del comercio bilateral en ambos sentidos.
Reglas claras y predecibles
Desde el bloque sudamericano se destacó que el acuerdo reafirma la voluntad de avanzar hacia un comercio basado en reglas claras y predecibles. “Los vínculos económicos y comerciales se verán fortalecidos con el aumento de las exportaciones a la Unión Europea, así como la creación de un ambiente propicio para la atracción de inversiones, que impactará positivamente en el desarrollo socioeconómico de los países integrantes de ambos bloques”, señala un comunicado oficial.
Durante una conferencia de prensa, el canciller Ramírez Lezcano subrayó la relevancia política y económica del entendimiento. “Se trata de uno de los mayores acuerdos de la historia de nuestro planeta, pues está vinculando a más de 700 millones de habitantes”, afirmó. Agregó que el tratado conecta “a dos espacios preponderantes de la economía global” y destacó que el proceso fue posible “luego de más de 25 años de negociaciones y del esfuerzo de múltiples personas que han trabajado durante todos estos años”.
Salvaguardas no forman parte del acuerdo
El ministro paraguayo aclaró además que el acuerdo se apoya en tres pilares: el comercial, el político y el de cooperación. “Este acuerdo aprobado recientemente por la Comisión Europea se basa en los tres capítulos negociados: el capítulo comercial, el capítulo político y el capítulo de cooperación”, señaló. En ese sentido, afirmó que el tratado “no es el fin que perseguimos, es el principio que nos va a permitir crecer y mejorar el ingreso de nuestros empresarios de manera democrática”.
Uno de los puntos abordados por el canciller fue el debate en torno a las medidas de salvaguarda impulsadas por sectores agrícolas europeos. Ramírez Lezcano fue enfático al afirmar que esas disposiciones no forman parte del acuerdo. “Las salvaguardas no forman parte del acuerdo suscrito (…) y no forman parte del Acuerdo Mercosur-Unión Europea”, sostuvo, al tiempo que aclaró que se trata de mecanismos que la Unión Europea administra internamente. Añadió que el tratado sí contempla herramientas para la solución de controversias en caso de que esas medidas afecten el comercio.
Beneficios para Paraguay
Consultado sobre los beneficios específicos para Paraguay, el canciller explicó que el país cuenta con un “trato especial y diferenciado” por su condición de país sin litoral marítimo y por el tamaño de su economía. Entre los beneficios mencionó una cuota de 50.000 toneladas de azúcar, una cuota adicional de 1.500 toneladas de carne porcina y oportunidades para incrementar la exportación de autopartes, entre otros rubros. “Paraguay está diversificando su economía y no es un tema netamente concentrado en los productos agropecuarios”, afirmó.
El acuerdo deberá ahora atravesar su etapa legislativa. Para entrar en vigencia, además de la firma en Asunción, será necesaria la aprobación del Parlamento Europeo y de los parlamentos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. El resultado en la Eurocámara no está garantizado, ya que alrededor de 150 eurodiputados han advertido que podrían recurrir a instancias judiciales para frenar la aplicación del tratado.
El aval del Consejo Europeo se alcanzó con el voto favorable de 21 de los 27 Estados miembros, entre ellos Alemania, España e Italia. Votaron en contra Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría, mientras que Bélgica se abstuvo. La oposición de Francia estuvo marcada por la presión de los agricultores, que temen el impacto de una mayor competencia de productos sudamericanos.
Reacciones en el Mercosur
Pese a esas resistencias, varios líderes destacaron la importancia estratégica del acuerdo. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, celebró la aprobación y la calificó como un “día histórico para el multilateralismo”.
En Paraguay, el presidente Santiago Peña afirmó que se alcanzó “un momento histórico” y resaltó la magnitud económica del entendimiento. Desde Uruguay, el canciller Mario Lubetkin confirmó que se alcanzaron las mayorías necesarias en la Unión Europea y adelantó que el presidente Yamandú Orsi participará de la firma en Asunción.
Por su parte, el canciller argentino Pablo Quirno informó a través de su cuenta oficial de X que “luego de más de 30 años de negociaciones, firmaremos el 17 de enero en Paraguay un acuerdo histórico y el más ambicioso entre ambos bloques». Con la firma prevista para el 17 de enero, el acuerdo Mercosur–Unión Europea entra en su etapa final, a la espera de las ratificaciones parlamentarias que definirán su entrada en vigor y su impacto efectivo en el comercio entre ambos bloques.
El acuerdo estuvo a punto de firmarse en diciembre pasado en Brasil, pero la Unión Europea dio marcha atrás a último momento tras el pedido de Italia de mayores garantías. Esa decisión generó una visible decepción en el Mercosur y fue uno de los temas centrales de la última cumbre del bloque, donde varios gobiernos plantearon la necesidad de acelerar negociaciones con otros socios comerciales. La prolongada demora del acuerdo contrasta con un escenario internacional marcado por rápidos cambios comerciales y geopolíticos, y con la pérdida de peso de la Unión Europea como destino de las exportaciones del Mercosur, en favor de China.