La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) y la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) anunciaron un acuerdo para reforzar su cooperación en materia de combustibles sostenibles para la aviación (SAF, por sus siglas en inglés), con el objetivo de mejorar la transparencia, la trazabilidad y la medición de los avances en la descarbonización del transporte aéreo.
El anuncio fue realizado durante la Semana OACI del Clima y la Aviación, celebrada en Montreal, donde ambas organizaciones destacaron la necesidad de fortalecer los mecanismos de seguimiento y reporte para acelerar la producción, distribución y utilización de combustibles sostenibles, considerados la principal herramienta para reducir la huella de carbono de la aviación en las próximas décadas.
La iniciativa busca consolidar sistemas de información confiables que permitan cuantificar con precisión las reducciones de emisiones asociadas al uso de SAF, contribuyendo al cumplimiento del objetivo global de alcanzar emisiones netas cero para el año 2050.
Según informaron IATA y OACI, la cooperación incluirá el análisis de registros de utilización de combustibles sostenibles, la recopilación de datos y el desarrollo de metodologías comunes para contabilizar el impacto ambiental de estas energías alternativas.
El trabajo conjunto estará alineado con la Metodología de Monitoreo y Reporte (LMR) del Objetivo Aspiracional a Largo Plazo (LTAG) aprobado por la OACI, instrumento que busca medir de forma homogénea los avances de la aviación internacional en materia climática.
Transparencia para impulsar inversiones
El director general de IATA, Willie Walsh, subrayó que el crecimiento del mercado de SAF requiere sistemas de seguimiento robustos que aporten confianza a gobiernos, aerolíneas, productores e inversores.
“Es necesario contar con un sistema de seguimiento fiable que permita cuantificar la reducción de emisiones asociadas al uso de SAF. Los datos recopilados por el Registro SAF de la CADO, entre otros, pueden satisfacer esta necesidad”, afirmó.
Walsh señaló que una medición precisa permitirá acelerar la adopción de combustibles sostenibles, fortalecer la credibilidad de los mecanismos de certificación y facilitar el desarrollo de políticas públicas orientadas a la transición energética del sector.
Asimismo, destacó que la cooperación entre organismos internacionales y gobiernos será clave para aprovechar plenamente la información generada por la industria y transformarla en herramientas efectivas para la toma de decisiones.
Un desafío global para la aviación
Por su parte, el secretario general de la OACI, Juan Carlos Salazar, sostuvo que alcanzar la meta de emisiones netas cero requerirá niveles inéditos de coordinación entre los distintos actores de la cadena aeronáutica.
“Hacer realidad la ambición de la OACI de alcanzar cero emisiones netas de carbono de la aviación internacional para 2050 requerirá niveles sin precedentes de transparencia y cooperación en todo el sector”, expresó.
Salazar indicó que el fortalecimiento de las capacidades de monitoreo permitirá mejorar la visibilidad sobre la producción, distribución y utilización de SAF a escala global, garantizando la integridad de los sistemas de contabilidad de emisiones y el reconocimiento transparente de las inversiones climáticas.
Los SAF, pieza clave de la transición energética
Los combustibles sostenibles para la aviación son considerados el principal instrumento para reducir las emisiones del transporte aéreo sin necesidad de reemplazar la flota actual de aeronaves. Elaborados a partir de materias primas renovables o residuos, pueden disminuir significativamente las emisiones de carbono a lo largo de su ciclo de vida en comparación con los combustibles fósiles tradicionales.
Sin embargo, la producción global de SAF continúa siendo limitada frente a la demanda potencial del sector, lo que ha llevado a organismos internacionales, gobiernos y empresas a impulsar nuevas inversiones y mecanismos de incentivo.
La alianza anunciada entre IATA y OACI busca precisamente generar un marco de confianza que facilite la expansión de esta industria emergente, aportando herramientas de verificación y seguimiento que permitan medir con precisión los resultados ambientales obtenidos.
Para el sector aeronáutico internacional, el acuerdo representa un nuevo paso hacia la construcción de estándares globales que acompañen el proceso de descarbonización y consoliden el papel de los combustibles sostenibles como eje central de la aviación del futuro.