El Graf Spee y una hipótesis reveladora sobre el final del corsario alemán

Entrevista de Portal Marítimo con el marino e investigador y Director del Museo Naval Mario Mascarello
abril 12, 2026
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Mario Mascarello con Portal Marítimo: a más de 80 años de la gran batalla, la historia se sigue reescribiendo.

Mario Mascarello es marino militar perteneciente al cuerpo de ingenieros de máquinas y es actualmente el director del Museo Naval, donde recibió a Portal Marítimo.

En el museo se exhiben objetos de enorme valor histórico como, entre otros, el gran cañón de 24 libras y 2,4 toneladas de peso del HMS Agamennon, el pecio británico que naufragó frente a las costas de Maldonado en 1809, así como uniformes, fotografías y filmaciones de la primera gran batalla naval del Río de la Plata protagonizada en 1939 por el acorazado alemán Admiral Graf Spee y tres buques británicos: el Ajax, el Exeter y el Achilles. En el exterior del Museo Naval se conserva además una de las piezas de artillería del corsario alemán.

“El museo permite ver la historia de forma material, tangible. Y el Graf Spee es una de las piezas centrales de esa memoria”, señala Mascarello, que se define como un entusiasta investigador de temas históricos y en particular lo que tiene que ver con la denominada Batalla del Río de la Plata.

El 13 de diciembre de 1939, en las primeras etapas de la Segunda Guerra Mundial, en aguas del Atlántico, a 300 millas al este de La Paloma, se libró uno de los combates navales más emblemáticos del inicio del conflicto. Más de ocho décadas después, Mascarello, plantea una hipótesis que reabre el análisis de aquel enfrentamiento en el libro “Graf Spee Crónicas de Hierro, Fuego y Sangre” (Ed. Cruz del Sur) que ya va por la segunda edición.

A partir de años de trabajo —que incluyen el cruce de documentos históricos, testimonios directos y simulaciones realizadas en la Escuela Naval— sostiene que el buque alemán quedó operativamente comprometido en los primeros momentos del combate.

“La idea más fuerte es que el barco quedó prácticamente liquidado muy temprano”.

El daño que cambió todo

El punto de quiebre fue un impacto del Exeter estimado a las 6.24 horas, a los 15 minutos de iniciado el combate, que afectó las calderas de vapor auxiliar que era utilizado en las purificadoras de combustible y la potabilizadora de agua dulce. No se trató de un golpe espectacular ni visible desde el exterior, pero sí de uno decisivo: sin capacidad de procesar combustible, el buque perdía su autonomía real.

“Ese daño no se veía desde afuera, pero desde el punto de vista operativo era crítico. El barco ya no podía sostener una campaña larga”.

A partir de ese momento, cualquier intento de fuga prolongada quedaba seriamente limitado. Más que elegir dirigirse al Río de la Plata, el Graf Spee fue empujado hacia esa opción.

La reconstrucción no solo aporta datos técnicos: también cuestiona los relatos tradicionales. Al contrastar fuentes británicas, alemanas y testimonios locales, aparece un patrón claro: las versiones no coinciden del todo. Lo que queda claro, sintetiza Mascarello, es la dificultad de acceder al relato completo. “Cuando cruzás las fuentes, empezás a ver que ninguna cuenta la historia completa”.Ese cruce permite reconstruir una escena más compleja, donde los hechos se alejan de las narrativas oficiales.

Uruguay, demasiado cerca

Uno de los aspectos más llamativos es el rol de Uruguay. Lejos de observar desde la distancia, el país estuvo peligrosamente cerca del combate.

El crucero Uruguay se interpuso entre el Graf Spee y el HMS Ajax, en una maniobra destinada a marcar aguas jurisdiccionales y proteger la neutralidad. “El Uruguay llegó a ponerse entre los dos buques en combate. Eso hoy parece impensable”. Según testimonios directos, algunos disparos cayeron a apenas unos cientos de metros. A bordo viajaban aspirantes de la Escuela Naval. “Había aspirantes viendo un combate real, con proyectiles cayendo cerca. Eso marca a cualquiera”. La exposición fue tal que, con el tiempo, se habría generado un acuerdo tácito de silencio. La decisión de mantenerlos allí respondió, incluso, a una orden política: que vieran un combate real.

Lo que se vio desde la costa

Desde Punta del Este, varios testigos observaron el enfrentamiento con una claridad inesperada. Sus relatos, recogidos décadas después, aportan una dimensión casi cinematográfica: salvas que caen cortas, largas y ajustadas, columnas de agua elevándose tras los impactos, maniobras en zigzag y cortinas de humo.

“Los testigos describen perfectamente el tiro naval: corto, largo y horquillado. Eso coincide con lo que muestran las simulaciones”. Uno de ellos describió el paso de los proyectiles como “un ferrocarril” atravesando el aire. Estas observaciones coinciden con simulaciones modernas, que reproducen trayectorias, tiempos y movimientos con notable precisión.

Seis horas de persecución

El combate inicial ocurrió en aguas del Atlántico, frente a Brasil. Finalizado éste se produce una larga persecución que dirige a los combatientes al Río de la Plaza. El combate se retoma prácticamente frente a Isla de Lobos a pocas millas de Isla de Flores.

Durante horas, los buques habían intercambiado maniobras, contactos visuales y nuevos disparos. Hacia la tarde, ya frente a la costa uruguaya, se registraron nuevos enfrentamientos, incluso dentro de aguas territoriales uruguayas.

Finalmente, el Graf Spee ingresó al puerto de Montevideo cerca de la medianoche, con graves daños, 36 muertos y municiones limitadas. “Fue una persecución muy prolongada para este tipo de buques. No era lo habitual”. La investigación revela cómo se combinaron múltiples factores: fallas técnicas invisibles pero decisivas, limitaciones en los sistemas de tiro, decisiones bajo presión y condiciones ambientales. “A veces no es un gran impacto el que define todo, sino una suma de factores técnicos que terminan condicionando cada decisión”.

El final

El final es conocido. El buque alemán fue hundido por su propia tripulación por orden de su comandante el capitán Hans Langsdorff, tras haberse alejado del puerto de Montevideo, para evitar su captura por fuerzas británicas tras 72 horas de asilo en Uruguay. Ante la imposibilidad de reparar el buque y creyendo estar rodeado, Langsdorff detonó cargas explosivas para hundirlo el 17 de diciembre de 1939. Más de 1,000 marinos alemanes fueron trasladados a Buenos Aires, Argentina. Un puñado de hombres de la tripulación se quedó en Uruguay. Tres días después del hundimiento, el capitán Hans Langsdorff se suicidó en Buenos Aires, cubierto con la bandera de guerra, para evitar la deshonra. Una particularidad de esa jornada, recuerda Mascarello, es la multitud -estimada en unas 250 mil personas- que se congregó espontáneamente a lo largo de toda la rambla montevideana, incluida la portuaria, para presenciar lo que, se preveía que podría ser, un enfrentamiento naval.

El águila del Graf Spee, bajo la lupa

Uno de los objetos más emblemáticos recuperados del pecio del Admiral Graf Spee vuelve al centro de la escena. Se trata del águila imperial nazi que formaba parte de la popa del buque, una pieza de gran tamaño y fuerte carga simbólica que permanece bajo custodia militar en Uruguay y sin exhibición pública.

En la entrevista con Portal Marítimo, Mascarello adelantó que solicitará autorización para realizar un estudio técnico profundo del águila recuperada en el año 2006.

La iniciativa surge a partir de una duda clave: la posibilidad de que la pieza no sea de bronce. “Queremos saber exactamente de qué está hecha. Hay indicios de que no es bronce, como se dijo siempre”, aseguró.

Según explicó el director del Museo Naval, las características de la corrosión no coinciden del todo con ese material, lo que abre la puerta a otras hipótesis, como una posible fundición de hierro u otra aleación.

“Un análisis metalúrgico serio puede aportar información muy valiosa, no solo sobre la pieza, sino cómo encarar científicamente su estabilización y su mantenimiento”.

Un estudio de este tipo permitiría determinar su composición exacta y profundizar en los procesos industriales de la Alemania nazi en tiempos de guerra que también están descritos en el libro.

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