El Poder Ejecutivo autorizó formalmente el inicio de las tareas de prospección de hidrocarburos en el mar territorial uruguayo, habilitando operativamente el bloque offshore adjudicado a la empresa Chevron en la plataforma marítima nacional.
Según se informó, un buque especializado, contratado a través de la empresa Viridien (CGG Services), ya se encuentra en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Uruguay para iniciar la prospección sísmica 3D en el bloque OFF-1, adjudicado a Chevron. La campaña se desarrollará a unos 100 km de la costa en un área que integra una superficie offshore superior a los 44.000 kilómetros cuadrados y tiene como fecha estimada de cierre el mes de abril.
Desde el Ministerio de Ambiente se indicó que esta fase de evaluación se ejecutará bajo “las máximas garantías ambientales”, con estrictos protocolos de gestión y medidas específicas de preservación de la biodiversidad marina. La cartera señaló que el operativo contempla monitoreos permanentes y planes de contingencia, en respuesta a los cuestionamientos formulados por organizaciones que se manifestaron en contra del emprendimiento.
Una historia de más de cinco décadas
De acuerdo con lo explicado por Santiago Ferro Castelli, gerente de Transición Energética de ANCAP, las primeras actividades de exploración en la ZEE uruguaya se remontan a la década de 1970. En ese período se realizaron campañas de sísmica 2D que derivaron en la perforación de los pozos exploratorios Lobo y Gaviotín, en 1976, en aguas someras de la cuenca Punta del Este. Ambos pozos fueron declarados secos.
Posteriormente se llevaron a cabo nuevas campañas exploratorias en 1982 y 2002, aunque durante décadas Uruguay permaneció prácticamente fuera del mapa petrolero internacional, con una actividad limitada y sin desarrollos significativos.
Ferro Castelli confirmó que el relanzamiento de la exploración offshore tomó impulso a partir de 2007, en el marco de la Política Energética 2005-2030, cuando ANCAP comenzó a promover activamente la inversión privada en exploración y producción mediante licitaciones internacionales conocidas como “Ronda Uruguay”.
Ese proceso permitió ampliar de forma sustantiva la base de información geológica y geofísica disponible sobre el margen marítimo uruguayo. Entre los avances se destacan la adquisición de unos 28.000 kilómetros de sísmica 2D, 41.000 kilómetros cuadrados de sísmica 3D —inédita en el país hasta 2012—, estudios electromagnéticos 3D y más de 200 muestras geoquímicas.
En 2016 se perforó el pozo Raya X-1, en la cuenca Pelotas, a más de 3.400 metros de lámina de agua, lo que constituyó en ese momento un récord mundial de profundidad. El resultado también fue negativo, lo que derivó posteriormente en la devolución de áreas y la finalización de varios contratos exploratorios.
Del ciclo de rondas a la Ronda Abierta
Tras el pico de actividad registrado entre 2013 y 2015, el número de contratos offshore vigentes se redujo progresivamente hasta llegar a cero en 2019. Con el objetivo de evitar un nuevo período prolongado sin exploración, ANCAP y el Ministerio de Industria, Energía y Minería rediseñaron el esquema de adjudicación de áreas.
Así nació la Ronda Uruguay Abierta, un sistema de licitación continua que prevé dos instancias anuales de presentación de ofertas, permitiendo una mayor flexibilidad para los inversores y una adaptación más ágil a los ciclos internacionales de la industria.
El renovado interés internacional comenzó a consolidarse a partir de 2022, luego de los descubrimientos realizados frente a las costas de Namibia, en la cuenca Orange, geológicamente vinculada al margen conjugado del Atlántico Sur, donde se ubican las cuencas sedimentarias uruguayas.
Ese contexto impulsó la llegada de nuevas compañías y la adjudicación de bloques a operadores de primera línea. Actualmente, ANCAP mantiene contratos firmados por siete áreas offshore con empresas como Shell, APA Corporation, YPF, Sintana Energy y Chevron, con la posibilidad de futuras asociaciones mediante acuerdos de farm-in.
Inversión, riesgo y próximos hitos
Las compañías operadoras se encuentran actualmente transitando el primer subperíodo exploratorio, de cuatro años de duración, enfocado principalmente en el reprocesamiento de datos existentes, estudios técnicos y la interpretación de volúmenes de sísmica 3D adquiridos entre 2012 y 2017.
Entre los compromisos asumidos se encuentra la perforación de un pozo exploratorio en el área OFF-6, ubicada a más de 220 kilómetros de la costa uruguaya, así como la adquisición de 2.500 kilómetros cuadrados adicionales de sísmica 3D en el bloque OFF-4.
En el caso del bloque OFF-1, Chevron propuso la realización de trabajos adicionales por aproximadamente 4.500 kilómetros cuadrados de sísmica 3D, superando los mínimos contractuales establecidos.
La inversión total estimada para esta nueva etapa exploratoria supera los 200 millones de dólares y será asumida íntegramente por las empresas privadas, a su costo y riesgo. Todos los proyectos se desarrollan a más de 175 kilómetros de la costa, dentro de la Zona Económica Exclusiva uruguaya.
Con la autorización ya firmada y el buque especializado en posición, Uruguay vuelve a posicionar su plataforma marítima en el radar de la exploración hidrocarburífera internacional. Aunque el resultado geológico sigue siendo incierto, como ocurre en toda actividad de frontera, el inicio de la campaña marca un nuevo capítulo en la estrategia offshore del país.
Cámaras pesqueras alertan
Por otra parte, las principales cámaras empresariales del sector pesquero expresaron este su “profunda alarma y preocupación” ante la presencia de un buque de prospección sísmica operando en aguas territoriales uruguayas, dentro de una zona de pesca nacional.
La advertencia fue formulada por la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU) y la Cámara de Armadores Pesqueros del Uruguay (CAPU), que señalaron que la embarcación se desplaza “bajo parámetros de operación técnica” y a velocidad de trabajo, lo que —según indicaron— constituye un fuerte indicio del inicio de actividades de exploración sin contar aún con las autorizaciones definitivas correspondientes.
En un comunicado conjunto, las cámaras agregaron que el capitán del buque habría emitido comunicaciones a otras embarcaciones presentes en la zona con el objetivo de establecer un perímetro de exclusión, lo que para el sector confirma que la actividad sísmica ya habría comenzado.
De acuerdo con las empresas pesqueras, desde la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) se les confirmó que el buque se encuentra efectivamente en una zona habilitada para la pesca, aunque aún no cuenta con la autorización correspondiente para realizar tareas de prospección.
Las cámaras recordaron que habían solicitado formalmente postergar cualquier actividad sísmica hasta noviembre de 2026, con el objetivo de permitir una zafra normal luego de casi dos años de parálisis del sector, producto de conflictos sindicales que —según estimaciones empresariales— generaron pérdidas superiores a los 50 millones de dólares.
Asimismo, cuestionaron la rapidez con la que el Gobierno habría facilitado el avance de la prospección, en contraste con lo que describieron como una “lentitud burocrática” para atender los problemas estructurales de la pesca. También calificaron como “incompleto y discriminatorio” el sistema de compensaciones económicas validado por el Ministerio de Ambiente.
Finalmente, CIPU y CAPU reclamaron la intervención urgente de Dinara, el Ministerio de Ambiente y el Ministerio de Industria para detener una operación que, a su entender, afecta la soberanía productiva y el derecho al trabajo de miles de uruguayos.