La directora de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), Yamilia Olivera, anunció que Uruguay inició la elaboración del Plan Nacional de Pesca, un instrumento estratégico que —por primera vez en décadas— organizará prioridades, metas y criterios técnicos para gestionar los recursos marinos del país. El proceso, que cuenta con apoyo técnico y financiero de la FAO, se encuentra en fase inicial.
En entrevista con Portal Marítimo, Olivera destacó que este plan es imprescindible para dar coherencia y previsibilidad a la política pesquera. “Necesitamos políticas de largo aliento, con una mirada integral y basada en evidencia. Sin eso, el sector pierde competitividad y los recursos quedan expuestos”, señaló. El plan integrará aspectos ambientales, sociales, económicos y de gobernanza, articulando a la pesca industrial, la artesanal y la investigación científica bajo un mismo marco.
Olivera confirmó que el país comenzó las primeras etapas del trabajo, enfocadas en el diagnóstico, la sistematización de información y la creación de mesas técnicas para ordenar prioridades.
“Es un proceso de largo alcance, que recién empieza, pero que es imprescindible para proyectar la pesca uruguaya hacia las próximas décadas”, explicó. El plan pretende integrar dimensiones ambientales, económicas, sociales y de gobernanza, así como establecer metas verificables en un sector cuya complejidad requiere decisiones respaldadas por evidencia científica y diálogo social. “La pesca afecta recursos, comunidades y cadenas productivas completas. Por eso necesitamos planificación, consenso y datos sólidos”, subrayó.
Este nuevo instrumento surge en un contexto en el que Uruguay enfrenta un conjunto de tensiones acumuladas: señales de sobreexplotación en algunas pesquerías, una flota industrial envejecida, un sector artesanal subdimensionado y crecientes exigencias internacionales en materia de trazabilidad y sostenibilidad, además de conflictos.
Ciencia para decidir: el pilar de la gestión
Olivera enfatizó que el eje central de la política pesquera debe ser la ciencia. Los cruceros de investigación, las series históricas, los modelos poblacionales y los estudios biológicos permiten determinar la salud de los recursos, estimar la mortalidad pesquera y evaluar la capacidad de recuperación de especies como la merluza, la pescadilla, el calamar, los crustáceos y diversas rayas.
“Si no hay datos, no hay gestión. Las decisiones deben apoyarse siempre en evidencia científica”, afirmó.
La directora también destacó la importancia de la cooperación con Argentina en la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo (CTMFM), donde se coordinan medidas de conservación para especies compartidas. “La gestión bilateral es fundamental para asegurar coherencia y eficacia”, sostuvo.
Al respecto, recordó que la Dinara lanzó recientemente un llamado internacional para arrendar un buque científico, destinado a restablecer esa capacidad mientras el país define un plan estructural de renovación. “Sin datos no hay gestión. Este arrendamiento es clave para recuperar la frecuencia de monitoreos”, afirmó Olivera. La salida de operación del clásico buque científico Aldebarán dejó a Uruguay sin su principal plataforma para realizar cruceros de investigación, un vacío que afectó la continuidad de datos imprescindibles para evaluar la biomasa y el estado de las pesquerías.
Actualización normativa y ordenamiento
Dinara trabaja en un esquema de ordenamiento que incluye vedas, tallas mínimas, áreas restringidas y permisos específicos para cada pesquería. Olivera señala que el objetivo no es limitar la actividad, sino garantizar su permanencia. “Un recurso bien gestionado genera empleo, desarrollo industrial y exportaciones. Pero requiere decisiones a veces complejas”, afirmó.
Admitió que el marco regulatorio presenta rezagos: “Tenemos normas diseñadas para realidades de hace 20 o 30 años. El sector cambió, los mercados cambiaron, el ambiente cambió. Necesitamos reglas modernas y aplicables”, explicó.
La pesca artesanal ocupa un lugar destacado en la estrategia institucional. Dinara trabaja en mejorar el registro de pescadores, el ordenamiento de zonas de actividad, la infraestructura costera y los procesos de formalización.
“La pesca artesanal es identidad, cultura y sustento para muchas familias. Nuestro rol es acompañar y ordenar para que estas comunidades sigan viviendo de la pesca”, afirmó Olivera.
Flota industrial
La pesca industrial enfrenta mercados internacionales cada vez más exigentes en calidad, sostenibilidad y trazabilidad. A esto se suma un problema estructural: buena parte de la flota supera los 40 años de antigüedad.
“Eso afecta la eficiencia, la seguridad y el impacto ambiental”, indicó.
A su vez, la Dinara trabaja para fortalecer sistemas de control como el posicionamiento satelital (VMS), las inspecciones en puerto y a bordo, y la verificación documental. “La sostenibilidad ya no es una opción: es un requisito de mercado”, afirmó.
El control de las actividades pesqueras combina tecnología y presencia territorial. El monitoreo satelital permite seguir los movimientos de los barcos en tiempo real, mientras que las oficinas regionales de Dinara —en coordinación con Prefectura— cumplen funciones clave en inspecciones, desembarques y vínculo con pescadores (ver recuadro).
Olivera reconoce desafíos logísticos por la extensión del espacio marítimo y la diversidad de flotas, pero asegura que se ha avanzado en protocolos unificados y digitalización de procesos. “Necesitamos fortalecer aún más la fiscalización, y para eso se requiere inversión y cooperación entre instituciones”, señaló.
La directora fue clara en señalar que Dinara necesita consolidar su infraestructura, sus laboratorios y su equipo técnico. “Nos faltan profesionales especializados: biólogos, modeladores, analistas de datos. El país debe reforzar esta capacidad si quiere sostener una gestión moderna”, expresó.
Asimismo, remarcó que la política pesquera debe ser una política de Estado. “Los ciclos políticos no pueden definir decisiones que requieren continuidad y visión a largo plazo”.
El impacto del cambio ambiental ya es visible en el ecosistema marino, con modificaciones en corrientes, temperatura y disponibilidad de alimento. Estos cambios afectan la distribución y comportamiento de muchas especies.
Dinara incorpora estas variables en sus modelos para anticipar tendencias. “Las pesquerías deben adaptarse. Y para adaptarse necesitamos ciencia y planificación”, sostuvo.
Olivera concluye que Uruguay tiene la oportunidad de consolidar un modelo de pesca responsable, tecnificado y basado en evidencia. “No hay soluciones mágicas. Hay trabajo, planificación y compromiso. Si logramos ordenar información, fortalecer la investigación y generar acuerdos, el país puede reposicionarse muy bien en el escenario regional”, afirmó.
Controles, pesca ilegal y el rol de Uruguay en el Atlántico Sur
La directora de la Dinara, Yamilia Olivera, dedicó un capítulo especial a las acusaciones internacionales que señalan al puerto de Montevideo como un “puerto pirata” o presunto centro de operaciones de pesca ilegal no declarada y no reglamentada (INDNR). Fue categórica al afirmar que esas versiones “no se ajustan a la evidencia” y que Uruguay ha fortalecido de forma sostenida sus mecanismos de control.
“En Uruguay no entra un barco sin control. Todo buque extranjero que arriba al puerto de Montevideo pasa por inspecciones exhaustivas, tanto documentales como físicas, y debe demostrar el origen legal de sus capturas”, subrayó. Explicó que el país cumple con el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto (PSMA), el estándar internacional más exigente en materia de combate a la pesca INDNR.
Olivera detalló que los buques son evaluados por múltiples organismos, entre ellos Dinara y Prefectura Nacional Naval, y que las verificaciones incluyen revisión de bodegas, cuadernos de pesca, certificados sanitarios, posicionamiento satelital, tripulación y cumplimiento laboral. “No hay tolerancia para la irregularidad. Cuando detectamos inconsistencias, se investiga y se actúa”, afirmó.
La jerarca señaló que el volumen de barcos que ingresan al puerto puede generar percepciones erróneas, pero aclaró que “el arribo no implica impunidad; implica control”. Y añadió: “Es preferible que los barcos entren a puertos donde se fiscaliza, y no que operen en sombras sin ningún tipo de supervisión”.
Olivera también destacó el rol del Sistema de Monitoreo Satelital de Embarcaciones (VMS), obligatorio para toda la flota nacional. “El VMS nos permite seguir en tiempo real la posición de los barcos uruguayos, sus velocidades, maniobras y patrones de actividad”, explicó. Este sistema, que la Dinara administra desde hace años, es considerado una de las herramientas más efectivas para garantizar operaciones legales y prevenir prácticas prohibidas.
La directora enfatizó que Uruguay cuenta con un registro histórico robusto y que el país mantiene cooperación activa con organismos regionales e internacionales. “Nuestro VMS es confiable y está integrado a los sistemas globales de monitoreo. Esto nos permite compartir información, detectar riesgos y actuar rápidamente si surge alguna alerta”.
Frente a los discursos que intentan asociar al puerto de Montevideo con prácticas ilícitas, Olivera fue tajante:
“No somos un puerto pirata. Somos un puerto que inspecciona, que controla y que contribuye activamente a la lucha contra la pesca ilegal en el Atlántico Sur”.
¿Quién es Yaninia Olivera?
En el lanzamiento del Plan Nacional de Pesca, Yamilia Olivera Salsamendi tomó la palabra por primera vez como directora general de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara). Allí, entre anuncios técnicos y líneas de política, dejó entrever también algo de su propio recorrido, que combina formación ambiental, experiencia operativa y un vínculo directo con el mar.
Olivera contó que antes de dedicarse profesionalmente a la gestión ambiental —disciplina en la que está licenciada— hizo la “grumeteada”, los días de instrucción necesarios para obtener la libreta de marinero. “Sí, soy marinera”, afirmó, recordando que el documento habilita a enrolarse y salir embarcada. Aunque finalmente no ejerció como tripulante, la experiencia marcó su relación con el ámbito marítimo. Su trayectoria profesional la llevó por otros rumbos: ingresó en marzo a la Dinara como directora nacional, desde donde hoy tiene la responsabilidad de articular la política pesquera, supervisar la gestión técnica y fortalecer la mirada ambiental dentro de la administración. Su formación le aporta una perspectiva sistémica sobre los recursos acuáticos y los desafíos de sostenibilidad que enfrenta el país.
En el acto oficial, Olivera destacó la importancia de consolidar una visión de largo plazo para el sector, con enfoque en ciencia, control, trazabilidad y participación de los actores productivos. Pero su presentación también permitió conocer el origen de su vínculo con el mar: uno que empezó desde abajo, en cubierta y con libreta en mano, y que hoy continúa desde la conducción de una de las áreas estratégicas del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.