Argentina se encamina a ser el primer país que ratifica el acuerdo comercial entre el bloque sudamericano del Mercosur y la Unión Europea. La Cámara de Diputados de Argentina aprobó la medianoche del jueves (12.02.2026) el acuerdo comercial Mercosur-Unión Europea (UE) con 203 votos a favor, 42 en contra y cuatro abstenciones, lo que convierte a este país en el primero en dar un paso de aprobación legislativa entre los miembros del grupo regional.
Prácticamente todas las fuerzas políticas votaron a favor del acuerdo Mercosur-UE, tal y como defendieron este acuerdo todos los gobiernos de las últimas décadas.
Una vez aprobado por la Cámara Baja, ahora deberá ser sometido a debate y votación en el Senado en las próximas semanas, con el objetivo de que haya pasado todos los escollos legislativos antes del 1 de marzo, cuando se abre formalmente el Congreso para el periodo 2026.
Para el presidente Javier Milei, «el acuerdo presenta numerosos beneficios» para Argentina, como un «enorme impulso a las exportaciones de bienes y servicios» y la creación de «condiciones más favorables para la internacionalización de las empresas argentinas», y así lo defendieron este jueves buena parte de los diputados argentinos.
Peronistas divididos
El voto peronista se dividió y las abstenciones correspondieron a diputados de esa bancada, quienes argumentaron que el acuerdo no está protegido con Milei al frente del gobierno. Los legisladores del oficialista La Libertad Avanza y sus aliados defendieron un proyecto que consideran una política de Estado apoyada a lo largo de dos décadas por gobiernos de distinto signo político. Lo confirma que incluso legisladores de la oposición peronista, como el exministro de Defensa Agustín Rossi, votaron a favor. “Argentina eligió la apertura, la competencia, la integración al mundo”, dijo la diputada oficialista Juliana Santillán en el cierre del debate. “El aislamiento no genera desarrollo sostenido”, agregó.
Los más críticos fueron los diputados de la izquierda y el kirchnerismo, que denunciaron el tratamiento exprés de un proyecto sin debate público y lo presentaron como una herramienta para primarizar la economía argentina. “Es una estocada a la industria argentina”, criticó la diputada Florencia Carignano tras subrayar la destrucción de más de 230.000 puestos de trabajo bajo la gestión presidencial de Javier Milei.
El acuerdo con la UE ha pasado casi inadvertido para la opinión pública de Argentina, a diferencia de lo ocurrido al otro lado del Atlántico, donde se han registrado protestas en Bruselas y otras ciudades europeas. En la Cámara de Diputados el texto se votó al filo de la medianoche, después de otro tema que se robó toda la atención mediática, el descenso de la edad de imputabilidad penal de los 16 años a los 14. Está previsto que también se traten juntos antes de finalizar el mes en el Senado..
“Mejorará el acceso a insumos industriales”
El proyecto aprobado en la Cámara Baja contempla que entre los productos de exportación a la UE que «obtendrán importantes mejoras» están la carne, langostinos, calamares, merluza, miel, cítricos, frutas, biodiesel y vino, además de legumbres y mate.
También, de acuerdo al proyecto que se debate en el Legislativo argentino, «mejorará el acceso a insumos industriales» y abrirá «nuevas perspectivas para las exportaciones» de ese rubro.
El acuerdo fue firmado el pasado 17 de enero en Asunción y para entrar en vigor debe ser ratificado por al menos un país del Mercosur y la UE, donde el tratado ha sido contestado en la Justicia.
El Parlamento Europeo no puede ratificar el acuerdo hasta que se pronuncie el Tribunal de Justicia de la UE, pero legalmente, la Comisión Europea (CE) podría decidir empezar a aplicarlo de forma provisional sin esperar a la Eurocámara.
La CE sigue sin aclarar si lo implementará de forma provisional, aunque el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha instado al Ejecutivo comunitario a aplicarlo una vez lo haya ratificado alguno de los socios del Mercosur.
Ratificación antes de fin de mes
Salvo sorpresa, Argentina completará antes de fin de mes el trámite legislativo. Quedará en la grilla de salida, lista para arrancar a aplicar el acuerdo si la UE decide su aplicación provisional antes de que el Tribunal Europeo se pronuncie sobre su legalidad. Los otros tres integrantes de Mercosur —Brasil, Paraguay y Uruguay— se aprestan a seguir sus pasos. Los Parlamentos de Brasil, Paraguay y Uruguay pisan los talones de Argentina y también se disponen a debatir el tratado, de casi 4000 páginas, en las próximas semanas. Uruguay, que fue el último país en recibir el texto certificado, comenzará a analizarlo en una comisión especial a partir del 17 de febrero con el objetivo de ratificarlo “antes de fin de este mes”.
Una vez que ratifiquen el acuerdo, la entrada en vigor dependerá de la UE. El acuerdo está bajo revisión del Tribunal Europeo por orden del Parlamento comunitario, pero la presidenta del Consejo Europeo, Ursula Von der Leyen, se ha mostrado a favor de activar su aplicación provisional.
Exportaciones agrícolas
Desde el Mercosur, el sector agropecuario, muy competitivo, será el principal beneficiado. Agricultores y ganaderos sudamericanos confían en una rápida entrada en vigor que les permita aumentar las exportaciones de productos como soja —básica para la alimentación del ganado—, carne vacuna, azúcar, cítricos y biodiésel. Al mismo tiempo, creen que la posibilidad de importar maquinaria e insumos desde Europa a menor precio contribuirá a reducir costos de producción en los campos sudamericanos. También se abren oportunidades para las empresas mineras y energéticas que explotan recursos clave para la transición energética.
En dirección contraria, se prevé que aumenten las importaciones europeas de maquinaria pesada, vehículos, productos químicos y farmacéuticos. Por ese motivo, el sector industrial ve el texto con preocupación, aunque la reducción de aranceles será paulatina para favorecer la adaptación de las empresas sudamericanas. Políticos opositores advirtieron que la competencia externa pondrá en aprietos a pymes que vienen ya castigadas por la caída del consumo interno y lamentan que el Gobierno de Milei carezca de políticas para amortiguar el golpe y compensar a los más perjudicados.
Con el objetivo de resguardar todo lo posible a los agricultores europeos, los más reacios al pacto, el Parlamento Europeo aprobó esta semana un paquete de cláusulas de salvaguarda que permiten suspender de forma temporal las ventajas de los productos sudamericanos si se considera que dañan al mercado europeo.
“Nosotros vamos a hacer nuestra parte de la manera más rápida y buena posible. Los europeos tienen sus dinámicas”, responden desde el Gobierno brasileño, que se puso a los hombros la negociación que terminó en la firma del acuerdo. “Ahora lo más importante es aplicar los acuerdos y que la gente pueda ver los beneficios concretos”, agregan. La pelota está en el lado europeo.