Pesca en Uruguay tiende a normalizarse con el zarpe de primeros buques

El “PROMAR XXI” y el “EMPERADOR” zarparon este domingo hacia la Zona Común de Pesca en busca de lo que quede de la zafra de la corvina
agosto 25, 2025
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La pareja de corvineros de Indupez SA pocas horas antes de la partida este domingo.

Sábado 23 de agosto. A las 8.30 horas, la mañana está fría, el cielo despejado y el sol radiante. En el corazón del Puerto Capurro (Montevideo), dos barcos costeros se preparan para retomar sus faenas tras varios meses de inactividad. Se trata del “PROMAR XXI” que permanece amarrado a muro y. amadrinado, el “EMPERADOR”, ambos de la empresa Indupez SA y con nueve tripulantes cada uno.

Con estas salidas, suman ya siete las embarcaciones que reanudaron la actividad en los últimos días tras el conflicto que paralizó al sector y provocó pérdidas millonarias desde el 28 de mayo pasado.

La Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU) informó el zarpe el viernes del “PLAYA MALVÍN”, un barco congelador con 33 tripulantes que operará en la marea entre 30 y 40 días y la salida de otros cuatro barcos costeros, con 9 tripulantes cada uno. Los empresarios, que dieron por concluido el conflicto el 8 de agosto pasado, destacaron que en estos buques “se siguieron sumando marineros nuevos de los aspirantes a través de Uruguay Pesca”, una plataforma digital que impulsó el gremio empresarial en este periodo y que lleva más de 9 mil postulantes.

A bordo del «PROMAR XXI»

La escena es vibrante y llena de energía, reflejando la alegría y la expectativa de la tripulación, que está ansiosa por volver al mar y reencontrarse con su rutina habitual. La bodega está cargada con hielo desde el día anterior. 

La actividad comenzó bien temprano en la mañana. Uno a uno, los miembros del equipo llegan al barco, con sus rostros iluminados por la emoción. El patrón del «PROMAR XXI» saluda uno a uno a sus marineros, al maquinista y al grumete, uno de los más jóvenes de la tripulación. La misma escena ocurre en el “EMPERADOR”. 

Disfrutan el reencuentro. Se saludan efusivamente. El camarote volverá a convertirse en el lugar para el descanso, las anécdotas, creando un ambiente de gran calidez y casi que familiar. Un patrón de tierra se encarga de los detalles del papeleo y de que no falte ninguna documentación. 

A media mañana, llegan los víveres en un camión de la empresa D.P. Trawl Ltda. Algunos tripulantes participan de la descarga de decenas de cajas con productos frescos, verduras, frutas, pollo, carne vacuna, agua y otros suministros esenciales.

Otro grupo en la cubierta se dedica  a remendar las redes de pesca. Es una tarea casi que artesanal y a la que se le dedica muchísima concentración. Con manos expertas, tres tripulantes reparan los agujeros y desgastes que se han acumulado durante el último viaje al mar.

La red de pesca que puede tener una extensión de unos 50 metros, es fundamental porque es la herramienta principal de captura y debe ser mantenida en buen estado. Un error en el diseño para la especie y zona objetivo puede resultar fatal para la misión.

El “PROMAR XXI” muestra este sábado su mejor rostro.  La embarcación cobra vida nuevamente con colores vibrantes que destacan bajo el sol radiante. La emoción se palpa en el ambiente.

El olor a pintura fresca comienza a  mezclarse con otros, más mecánicos, como el proveniente de los motores que el maquinista enciende y comienza a probar antes de la salida para descartar cualquier inconveniente.

Con unos 24,7 metros de eslora y 6,4 metros de manga, y una tripulación de nueve personas, el buque cuenta con todo lo necesario para enfrentar las duras condiciones que impone la pesca.

Si bien los espacios son reducidos, los marineros expertos lo transforman en un centro de actividad bulliciosa en espera de la hora de la partida que finalmente se postergará para el día siguiente. Serán alrededor de ocho días a bordo dedicados a un trabajo que es colectivo  pero en el que cada tripulante tiene asignada una tarea.

Sobre la cubierta se distinguen las enormes puertas de acceso a la bodega o zona de estiba donde el pescado se conservará con hielo para prolongar su duración antes de la descarga.

El hielo machacado o en trozos pequeños en contacto directo con el pescado permite un enfriamiento rápido y mantiene una temperatura constante cercana a los 0°C, lo que retrasa la actividad de enzimas y bacterias responsables de la descomposición.

Al enfriarse, el pescado conserva su frescura y calidad, manteniendo la humedad y evitando la deshidratación. El pescado, una vez lavado y eviscerado, se almacena con hielo en la bodega o en recipientes que luego se desembarcan. El “PROMAR XXI” acumula en cubierta un total de 1.800 cajas con capacidad para almacenar unos 25 kilogramos cada una.

Al igual que “EL EMPERADOR”, el barco cuenta con un permiso de pesca categoría B que lo habilita a pescar la corvina, la pescadilla y su fauna acompañante.

El cálculo más optimista indica que el barco regresará al Puerto Capurro ocho días después con unas 45 toneladas de corvina.

Los cardúmenes o la preferencia de zonas ricas en especies se detectan mediante el uso de tecnología satelital. El capitán del barco cuenta en su cabina de control con un sistema de sonar para el monitoreo de las profundidades marinas.

La tecnología es fundamental para la pesca, pero además para la gestión sostenible de los recursos marinos. 

A medida que el día avanza, los pescadores realizan una última revisión del equipo, asegurándose de que todo esté en perfecto estado.

Finalmente, este domingo, verificado que todo está listo, la tripulación, la misma de otras travesías, se reúne en cubierta, mirando al horizonte con oportunidades renovadas.

El murmullo de las olas les recuerda que están a punto de regresar a su elemento natural, donde la pesca no solo es un trabajo, sino una pasión que los une como familia. Con corazones llenos de anticipación, el buque zarpa, listo para enfrentar los desafíos del mar y recoger los frutos de su dedicación y esfuerzo.

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