La industria pesquera uruguaya atraviesa uno de los momentos más importantes del año con el inicio del pico de la zafra de invierno, pero observa con preocupación un nuevo incremento en el precio del gasoil marino que podría afectar la recuperación de un sector golpeado por la pérdida de dos zafras consecutivas.
El presidente de la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU), Juan Riva Zucchelli, señaló a Portal Marítimo que la actividad muestra señales alentadoras en materia de capturas y operativa de la flota, aunque advirtió que un aumento diferencial en el combustible volvería a poner presión sobre la delicada situación económica de las empresas.
«Junio, julio y agosto son los tres meses más fuertes de la zafra. Las capturas vienen muy bien, especialmente para la flota costera, que hoy está trabajando prácticamente al 100%», afirmó.
Actualmente operan 33 embarcaciones costeras desde Montevideo y alrededor de 15 barcos de altura, en un contexto que contrasta con las dificultades que enfrentó el sector durante los últimos años.
La preocupación por el combustible
El principal foco de atención está puesto ahora en el precio del gasoil marino.
Según explicó Riva Zucchelli, la normativa vigente permite a Ancap fijar de forma independiente el valor de los combustibles destinados a la navegación y la aviación, situación que ha generado diferencias respecto a los ajustes aplicados al resto de los combustibles de la economía.
En las últimas semanas, Ancap comunicó un aumento de 25% para el gasoil marino, mientras que el ajuste general dispuesto por el Poder Ejecutivo para los combustibles fue de 7%.
Ante esta situación, la CIPU solicitó nuevamente la intervención del Gobierno para que el sector reciba el mismo tratamiento que el resto de las actividades productivas.
«No estamos pidiendo un beneficio especial. Lo único que pedimos es que se nos aplique el mismo aumento que al resto de la producción nacional», sostuvo.
El dirigente recordó que en abril y mayo el Poder Ejecutivo ya había intervenido mediante resoluciones específicas que evitaron aumentos significativamente superiores para la pesca.
«Ahora en junio nos vuelve a pasar lo mismo. Ya nos comunicamos con las autoridades para que se aplique el mismo procedimiento que en los meses anteriores», explicó.
Recuperación todavía frágil
La preocupación del sector se explica por la compleja situación heredada de los últimos años.
Riva Zucchelli recordó que la industria sufrió dos zafras consecutivas con resultados muy negativos, lo que dejó a numerosas empresas en una situación económica comprometida.
«Los dos últimos años fueron terroríficos para la pesca. Las empresas quedaron muy afectadas y todavía estamos lejos de una recuperación definitiva», afirmó.
A su juicio, un incremento del 25% en el combustible sería muy difícil de absorber en el actual contexto.
«Con los dos años anteriores sin zafra se hace muy complicado trabajar con esos valores», señaló.
Buenas perspectivas para la zafra
Más allá de la incertidumbre por los costos operativos, la cámara observa con optimismo el desarrollo de la actual temporada.
En la pesca costera, los rendimientos han permitido completar viajes en cinco días cuando fuera de zafra los mismos recorridos suelen demandar siete jornadas de trabajo.
En el caso de la flota de altura, los resultados han sido más dispares debido a las prospecciones sísmicas realizadas durante marzo y abril en zonas cercanas a los principales caladeros de merluza y calamar.
Si bien la CIPU considera que estas actividades afectaron los niveles de captura, todavía no cuenta con una evaluación definitiva sobre su impacto económico.
«Hubo una merma y entendemos que las prospecciones influyeron, pero todavía es temprano para cuantificar cuánto afectaron», indicó.
Primeros efectos del acuerdo con la Unión Europea
Consultado sobre el reciente acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, Riva Zucchelli destacó que la pesca ya concretó las primeras exportaciones bajo el nuevo esquema.
«Fuimos protagonistas de la primera exportación realizada hacia la Unión Europea hace aproximadamente un mes», señaló.
No obstante, aclaró que los beneficios no serán inmediatos y que el crecimiento de las exportaciones se dará de forma gradual.
«Ya hay negocios cerrándose y embarques previstos para las próximas semanas, pero es un proceso que llevará tiempo», explicó.
A diferencia de otros sectores agroexportadores, la pesca uruguaya no enfrenta restricciones por cuotas de ingreso al mercado europeo, un aspecto que, según la CIPU, representa una ventaja competitiva frente a otros productos.
Un desafío de largo plazo
El presidente de la cámara sostuvo que la recuperación de la actividad no dependerá únicamente de una buena temporada.
«Una sola zafra no alcanza para recuperar todo lo perdido. Va a llevar dos o tres años de trabajo normal para poder decir que la industria volvió a estabilizarse», concluyó.