Uruguay busca posicionarse como plataforma regional entre Europa y América del Sur

Infraestructura, logística, energía y puertos: el desafío de transformar el acuerdo UE-Mercosur en desarrollo
junio 7, 2026
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El foro contó al cierre con la presencia del presidente de la República Yamandú Orsi.

La entrada en vigor provisional del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur marca el inicio de una nueva etapa para las relaciones económicas entre ambos bloques y abre una ventana de oportunidades que trasciende ampliamente la reducción de aranceles. Infraestructura, logística, puertos, energía, innovación y competitividad aparecen ahora como factores determinantes para transformar el acuerdo en crecimiento económico, inversiones y empleo.

Ese fue uno de los principales consensos alcanzados durante el Foro Uruguay–Unión Europea: Nuevo horizonte de negocios con la puesta en marcha del Acuerdo UE-Mercosur, realizado el viernes 5 de junio en Montevideo y organizado por la Fundación Euroamérica junto a la Delegación de la Unión Europea en Uruguay.

La actividad reunió a autoridades nacionales, representantes de organismos europeos, empresarios, operadores logísticos, especialistas en energía y referentes de organismos multilaterales, en un momento considerado clave para redefinir la inserción internacional de Uruguay y de la región.

Un acuerdo con impacto geopolítico

El presidente de la República, Yamandú Orsi, destacó que el acuerdo representa mucho más que una herramienta comercial. A su juicio, constituye una señal política en un escenario internacional marcado por la fragmentación, las tensiones geopolíticas y la búsqueda de nuevas alianzas estratégicas.

“Cuando nos toca liderar procesos de integración, la principal misión es hacer que las puertas se sigan abriendo. Cuenten con Uruguay, un país de brazos abiertos y construcción de puentes”, afirmó.

Orsi recordó que durante años la concreción del acuerdo parecía improbable y destacó la continuidad política que permitió avanzar en las negociaciones hasta alcanzar su puesta en marcha parcial.

“La alta política hizo su trabajo”, resumió.

El mandatario también señaló que el Atlántico Sur recupera protagonismo estratégico en un mundo que durante las últimas décadas había concentrado gran parte de su atención en la cuenca del Pacífico.

“Nos habíamos acostumbrado a pensar que todo se movía hacia el Pacífico. Este acuerdo demuestra que también es posible redimensionar el vínculo entre América Latina y Europa”, sostuvo.

La afirmación tiene especial relevancia para Uruguay, cuya ubicación geográfica y condición de plataforma logística regional lo convierten en un punto de conexión natural entre ambos continentes.

“Hay un antes y un después del 1 de mayo”

El canciller Mario Lubetkin definió la entrada en vigor provisional del acuerdo como el inicio de una nueva etapa para el Mercosur.

“Ya no es la imagen de un Mercosur fracturado. Los países tenemos una visión común en estos temas”, afirmó.

Para el ministro de Relaciones Exteriores, el impacto potencial del acuerdo aún no ha sido plenamente comprendido por la ciudadanía.

“Hay un antes y un después del 1 de mayo. Creo que todavía el ciudadano no ha tomado conciencia de la potencialidad que tiene esto para el cambio de sus propias vidas”, sostuvo.

Lubetkin destacó además que Uruguay y la Unión Europea comparten valores fundamentales vinculados a la democracia, el respeto de los derechos humanos y la defensa del multilateralismo.

América del Sur, el continente deseado

El presidente de la Fundación Euroamérica, Ramón Jáuregui, reflexionó sobre los profundos cambios geopolíticos que atraviesa el mundo y el impacto que estos generan tanto en Europa como en América Latina.

El dirigente español señaló que Europa enfrenta un escenario impensado hasta hace pocos años debido a los conflictos bélicos que se desarrollan en su territorio.

“De pronto la guerra llegó a nuestras tierras. Hay un sentimiento de que lo que creíamos imposible ha llegado a nuestras vidas, y además estamos solos”, afirmó.

Jáuregui sostuvo que, pese a los avances alcanzados por Europa en materia de integración, desarrollo económico y bienestar social, existe una creciente incertidumbre respecto al futuro.

“A pesar de todo lo extraordinario que hemos hecho, nos sentimos con miedo al futuro”, expresó.

En ese contexto, destacó la creciente relevancia estratégica de América del Sur en el escenario internacional. Según indicó, la región se ha transformado en un espacio de interés prioritario para las grandes potencias mundiales debido a sus recursos naturales, su potencial energético y su capacidad de producción de alimentos.

“América del Sur es el continente deseado por el mundo entero. Hay una disputa geopolítica enorme entre Estados Unidos y China por su territorio”, afirmó.

La confianza como activo estratégico

Uno de los conceptos más repetidos durante la jornada fue el valor de la confianza como elemento diferenciador en un escenario global cada vez más incierto.

El Director General Adjunto para las Américas del Servicio Europeo de Acción Exterior, Pelayo Castro, afirmó que la estabilidad institucional uruguaya constituye uno de los principales activos para atraer inversiones.

“El activo más importante en el mundo de hoy es la confianza. Y la confianza no se logra por decreto; hay que ganársela”, expresó.

Castro destacó además que Uruguay fue durante los 25 años de negociación del acuerdo “el socio más coherente y consistente” dentro del Mercosur y definió al país como un puente entre Europa y América Latina.

Europa mira a Uruguay

El embajador de la Unión Europea en Uruguay, Petros Mavromichalis, señaló que la relación bilateral se caracteriza por una visión de largo plazo.

“Si hay algo que define las relaciones entre Uruguay y la Unión Europea es su capacidad de apostar a largo plazo”, indicó.

El diplomático resaltó particularmente la agenda Global Gateway, mediante la cual Europa busca impulsar inversiones estratégicas en infraestructura, energía, digitalización y conectividad.

“Se trata de crear cadenas de valor, impulsar la innovación y generar oportunidades para las nuevas generaciones”, afirmó.

En la misma línea, Olivier Luyckx, jefe de Unidad para América Latina y el Caribe de la Comisión Europea, recordó que la estrategia Global Gateway prevé movilizar 45.000 millones de euros para América Latina y el Caribe.

Según explicó, las empresas europeas observan con especial interés las oportunidades vinculadas al hidrógeno verde, la digitalización y el transporte sostenible en Uruguay.

“Uruguay es un puente dentro del Mercosur, dentro de la CELAC y entre América Latina y Europa”, afirmó.

Un mercado de 700 millones de consumidores

La magnitud económica del acuerdo fue destacada por el Comisario Europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, quien recordó que el nuevo espacio económico integra a más de 700 millones de personas.

“Estamos creando un mercado de más de 700 millones de consumidores”, señaló.

Para Uruguay, la relación con Europa ya tiene una importancia significativa. La Unión Europea es actualmente el tercer destino de las exportaciones uruguayas y el principal origen de la inversión extranjera directa, con aproximadamente el 40% del total recibido por el país.

Más de 300 empresas europeas operan en territorio uruguayo y generan alrededor de 30.000 puestos de trabajo directos.

Infraestructura: la condición para aprovechar el acuerdo

Si hubo un tema transversal en el foro fue la necesidad de fortalecer la infraestructura para aprovechar plenamente las nuevas oportunidades comerciales.

La ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry, sostuvo que el país debe continuar apostando por inversiones que reduzcan costos logísticos y mejoren la competitividad.

“Las prioridades tienen que ver con inversiones sostenibles y que mejoren la competitividad”, afirmó.

La jerarca destacó que Uruguay posee ventajas importantes derivadas de sus plataformas portuarias, aeroportuarias y ferroviarias, pero señaló que el desafío consiste en integrarlas mediante una estrategia multimodal.

“Tenemos una mirada que ha cambiado con el tiempo y que hoy tiene condiciones para afianzarse”, explicó.

Etcheverry destacó particularmente el papel del Ferrocarril Central, la política de cielos abiertos y el desarrollo portuario como herramientas para consolidar cadenas logísticas más eficientes.

También anunció que el Ministerio trabaja en procesos de simplificación regulatoria, digitalización y automatización de trámites para facilitar inversiones y reducir tiempos operativos.

El Puerto de Montevideo y la apuesta regional

Dentro del componente logístico, uno de los anuncios más relevantes fue presentado por Kenny Pauwels, CEO de Terminal Cuenca del Plata (TCP), quien detalló el plan de expansión de la principal terminal especializada en contenedores del país.

TCP, operada por la belga Katoen Natie junto al Estado uruguayo, está ejecutando inversiones superiores a los 600 millones de dólares para ampliar significativamente la capacidad del Puerto de Montevideo.

“Vamos a triplicar nuestra capacidad de movimiento de contenedores, pasando de un millón a tres millones de TEU”, anunció.

La inversión contempla un nuevo muelle, más de 700 metros adicionales de atraque, 25 hectáreas de explanada y la incorporación de equipamiento portuario de última generación.

Para Pauwels, el crecimiento del puerto no puede sustentarse únicamente en la carga uruguaya.

“Para conectar a Uruguay con el mundo necesitamos atraer también la carga de la región”, explicó.

El ejecutivo destacó la importancia de fortalecer la conectividad ferroviaria, vial y fluvial con Paraguay, Bolivia y Argentina para consolidar a Montevideo como hub logístico regional.

Su planteo coincide con una visión ampliamente compartida durante el foro: el acuerdo UE-Mercosur incrementará el flujo comercial, pero la capacidad de capturar ese crecimiento dependerá de la eficiencia logística disponible.

Energía y transición verde

La cooperación energética apareció como otro de los grandes ejes de trabajo entre Europa y Uruguay.

Cristina Lobillo, directora de Seguridad Energética y Relaciones Internacionales de la Comisión Europea, calificó a Uruguay como un referente internacional en energías renovables.

“Uruguay es un país modelo”, afirmó.

La funcionaria expresó además la voluntad europea de avanzar rápidamente en la implementación del acuerdo y profundizar los instrumentos de cooperación energética.

El hidrógeno verde fue señalado como una de las áreas con mayor potencial.

La directora nacional de Energía, Arianna Spinelli, sostuvo que Uruguay cuenta con condiciones excepcionales para desarrollar esta industria emergente.

En la misma línea, Fernando Puntigliano, director de proyectos de Enertrag Uruguay, destacó que el país posee recursos renovables competitivos, estabilidad regulatoria y experiencia acumulada en transición energética.

La estrategia europea Global Gateway, que prevé movilizar 45.000 millones de euros en América Latina y el Caribe, identifica precisamente al hidrógeno verde, la digitalización y el transporte sostenible como áreas prioritarias de inversión.

Competitividad e innovación

Los desafíos de competitividad también ocuparon un lugar destacado.

Desde el Ministerio de Economía y Finanzas se anunció que el gobierno trabaja en una futura ley de competitividad orientada a fortalecer el clima de negocios.

“El acuerdo es el inicio de un camino; queda por recorrer la parte más importante”, señaló Juan Labraga, director de Asesoría de Política Comercial.

Por su parte, la directora nacional de Inversiones, Isabella Antonaccio, subrayó que la innovación y la inserción internacional son procesos inseparables.

“Tenemos una carretera muy bien montada para la innovación. Lo que falta es combustible”, afirmó.

La visión fue complementada por Mikael Larsson, especialista principal en Comercio e Integración del BID.

“Hemos puesto énfasis en los incentivos fiscales, que son muy importantes, pero hemos subestimado la importancia de la coordinación de las políticas públicas”, advirtió.

Capital humano y sostenibilidad

El desarrollo del capital humano fue señalado como otro de los factores diferenciales de Uruguay.

Álvaro Fitipaldo, vicepresidente de Operaciones Forestales de UPM, destacó que las empresas internacionales valoran especialmente la capacidad técnica y el compromiso de los trabajadores uruguayos.

“El capital humano de Uruguay ha demostrado capacidad y compromiso, muy valorados por las empresas que invierten”, afirmó.

UPM emplea actualmente a unas 7.000 personas en el país, todas ellas de origen local.

Por su parte, el presidente ejecutivo de BBVA Uruguay, Franco Cinquegrana, sostuvo que la sostenibilidad ya no puede analizarse únicamente desde la dimensión ambiental.

“La sostenibilidad dejó de estar solamente en una agenda medioambiental. Sostenibilidad e inteligencia artificial van de la mano”, señaló.

Las pymes ante la nueva oportunidad

Otro aspecto destacado fue la necesidad de que pequeñas y medianas empresas puedan aprovechar las ventajas del acuerdo.

La directora ejecutiva de Uruguay XXI, Mariana Ferreira, anunció el desarrollo de una herramienta digital que permitirá a las mipymes simular oportunidades de exportación y conocer los requisitos necesarios para ingresar al mercado europeo.

La presidenta de la Unión de Exportadores, Carmen Porteiro, advirtió que el desafío consiste en que los beneficios lleguen a todo el tejido empresarial.

“Tenemos que tener a todos arriba del barco o arriba del avión”, expresó. Por su parte, Alejandro Ruibal, presidente de la Cámara de la Construcción, mencionó al Ferrocarril Central, que conecta Paso de los Toros con el puerto de Montevideo como un típico proyecto de cooperación de Europa con Uruguay porque intervinieron 10 países europeos.

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