Uruguay evalúa oferta de EEUU para incorporar un patrullero oceánico

La ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, confirmó a Portal Marítimo que la oferta se encuentra en estudio y que la prioridad está puesta en un análisis integral.
enero 27, 2026
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El gobierno de Estados Unidos ofreció a Uruguay la eventual incorporación de un patrullero oceánico clase Reliance, actualmente en servicio en la Guardia Costera estadounidense, como parte del programa de Artículos de Defensa Excedentes (EDA, por su sigla en inglés). La propuesta está siendo analizada por el Ministerio de Defensa Nacional, que evalúa los costos operativos y los beneficios estratégicos que implicaría sumar esta unidad a la Armada Nacional.

La ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, confirmó a Portal Marítimo que la oferta se encuentra en estudio y que la prioridad está puesta en un análisis integral. “Estamos evaluando costos y beneficios. No queremos traernos un problema”, afirmó, en referencia al mantenimiento y la operación de un buque con varias décadas de servicio.

El ofrecimiento se canaliza a través del programa EDA, una iniciativa del Departamento de Defensa de Estados Unidos que permite transferir equipamiento militar considerado excedente a países socios, ya sea mediante donaciones o a precios reducidos. En estos casos, los países receptores deben asumir los costos asociados al embalaje, traslado, reacondicionamiento y puesta en servicio del material, que se entrega bajo la modalidad “tal cual, donde está”.

Según establece la legislación estadounidense, los Artículos de Defensa Excedentes son aquellos que superan las necesidades operativas de las Fuerzas Armadas de ese país y no fueron adquiridos con fines de asistencia militar o ventas externas. La selección de los equipos transferibles es definida por los propios departamentos militares, mientras que la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa (DSCA) es la encargada de administrar el programa y coordinar las solicitudes de los países interesados.

El patrullero ofrecido pertenece a la clase Reliance, también conocida como Medium Endurance Cutter (WMEC), una serie de buques diseñados para misiones de patrullaje oceánico, control marítimo, lucha contra el narcotráfico, operaciones de búsqueda y rescate y apoyo a la seguridad marítima. Estas unidades fueron concebidas para realizar patrullas prolongadas, de entre seis y ocho semanas, con capacidad de operar helicópteros y sostener operaciones en alta mar.

El buque en evaluación fue construido por Robert Derecktor Shipyard Inc. y puesto en servicio en 1983. Tiene un desplazamiento de 1.829 toneladas, una eslora de 82 metros y una manga de 12 metros. Su propulsión está a cargo de dos motores diésel ALCO V-18 con hélices de paso controlable, lo que le permite alcanzar una velocidad máxima de 19 nudos. Cuenta con una autonomía estimada de 9.900 kilómetros y una dotación de aproximadamente 100 tripulantes.

En materia de capacidades operativas, el patrullero dispone de cubierta y facilidades para helicópteros HH-65 Dolphin y HH-60J Jayhawk, y está equipado con armamento que incluye un cañón naval OTO Melara de 76 mm, una pieza Mk38 Mod 3 de 25 mm y ametralladoras calibre .50, configuración habitual para tareas de control y disuasión marítima.

La clase Reliance fue el primer gran programa de reemplazo de patrulleros de la Guardia Costera estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial. Construidos originalmente entre las décadas de 1960 y 1970, estos buques fueron sometidos entre 1986 y 1990 a un programa de modernización de media vida, que incluyó mejoras estructurales, sistemas de extinción de incendios y modificaciones en la superestructura. Actualmente, varias unidades continúan en servicio en Estados Unidos, mientras que otras han sido transferidas a armadas extranjeras como las de Sri Lanka y Colombia.

Desde el punto de vista regional, la eventual incorporación de un patrullero de estas características podría reforzar la capacidad de vigilancia y control del espacio marítimo uruguayo, en particular en tareas de patrullaje de la zona económica exclusiva, control de actividades ilícitas y apoyo a operaciones de búsqueda y rescate. No obstante, fuentes del ámbito de la defensa subrayan que el análisis debe contemplar no solo el valor estratégico del buque, sino también su antigüedad, costos de mantenimiento, disponibilidad de repuestos y adecuación a las capacidades logísticas nacionales.

Por el momento, no hay una definición tomada. La evaluación del Ministerio de Defensa se centra en determinar si la incorporación de este patrullero se ajusta a las necesidades operativas de la Armada Nacional y si resulta sostenible en el mediano y largo plazo. La decisión final dependerá del balance entre el refuerzo de capacidades marítimas y el impacto presupuestal que implique su eventual puesta en servicio.

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