Tres cruceros antárticos regresaron en las últimas horas al puerto de Montevideo en preparación de la nueva temporada de cruceros 2025-2026, informó la Administración Nacional de Puertos (ANP).
Los buques han utilizado en varias oportunidades a la principal terminal portuaria del Uruguay como puerto de recalada.
Se trata del GREG MORTIMER, el crucero australiano registrado con el número IMO 9834648, que se encuentra fondeado desde el martes en el puerto de Montevideo, adonde arribó para aprovisionarse en su ruta hacia el sur. De bandera de Portugal (Madeira), el navío tiene capacidad para alojar a 216 pasajeros.
Se construyó en 2019 y tiene 106 metros de eslora y 18 metros de manga. El último puerto del GREG MORTIMER fue el St. John`s de Canadá, 21 días atrás. El SH MINERVA arribó desde Fray Bentos con destino a Punta del Este. En su escala en Montevideo, este buque que navega bajo bandera de Liberia, carga provisiones locales.
El SH MINERVA tiene 113 metros de eslora y 24 metros de manga y tiene capacidad para alojar hasta 152 pasajeros. El tercer buque es el OCEAN NOVA, un crucero que navega bajo bandera de Bahamas, que viaja con destino a Ushuaia y que tiene capacidad para alojar 72 pasajeros.
Construido en 1992, el buque tiene 73 metros de eslora y 12 metros de manga. De los tres buques, el más conocido para los uruguayos es el GREG MORTIMER. Durante la época de la pandemia de covid, Uruguay fue el único país que prestó ayuda humanitaria al buque.
Autorizó el atraque en el puerto de Montevideo e instrumentó un cordón sanitario que permitió evacuar a pasajeros y tripulantes con casos positivos. Al momento de atracar en el puerto de Montevideo, se encontraba colapsado por la enfermedad y la angustia de sus pasajeros y tripulantes con un 70% de casos positivos de Covid.
El barco que nadie quería
Lo que sigue es una apretada síntesis cronológica del episodio que tuvo como protagonista al GREG MORTIMER y a nuestro país durante la pandemia de covid:
6 de abril de 2020, médicos uruguayos abordan el barco para realizar test a los pasajeros y tripulantes; 81 personas resultaron positivas para COVID-19. Seis personas fueron evacuadas tras presentar síntomas graves, siendo trasladados a hospitales en tierra, como el CASMU y el Hospital Británico.
El 7 de abril de 2020, el crucero, el cual tiene capacidad para 216 pasajeros,[1] quedó aislado en aguas uruguayas, pidiendo ayuda luego de que varias personas a bordo presentaran síntomas tales como fiebre, esto incitó a las autoridades uruguayas a prohibirles desembarcar.
El 8 de abril el crucero aún no tenía permiso para atracar en el Puerto de Montevideo. Mientras tanto el gobierno uruguayo y el australiano trabajaban en conjunto para repatriar a los ciudadanos de Australia y Nueva Zelanda. Para este momento, 128 personas a bordo habían resultado positivas para COVID-19.
El 10 de abril por la noche, los pasajeros australianos y neozelandeses fueron evacuados para luego abordar un avión (Airbus A340) que iría desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco hasta el Aeropuerto Internacional Tullamarine, rompiendo el récord del vuelo más largo hecho por este tipo de avión, recorriendo 12.408 kilómetros en 16 horas y 9 minutos.
El 15 de abril partió el segundo vuelo humanitario, con destino a Miami, con quince ciudadanos, estadounidenses, canadienses y algunos europeos.
Dos días más tarde se anuncia el fallecimiento de uno de los tripulantes del crucero en el CASMU de Montevideo. Se trataba de un ciudadano filipino de 48 años.
El 11 de mayo el barco atraca en el Puerto de Montevideo para posteriormente realizar el descenso de la tripulación que aun se encontraba allí, a través de un cordón sanitario.
Al día siguiente, fueron descendiendo en 2 ómnibus; en uno llevaban a personas que eran COVID-19 negativo y en otro a los positivos. Los que dieron Positivo fueron alojados en un hotel sanitario en la zona de Villa Dolores y los negativos en otro hotel en la zona de Punta Carretas.
El día 23 de mayo el buque zarpa hacia las Islas Canarias, con 22 tripulantes.