La ministra francesa de Pesca, Catherine Chabaud, afirmó en Bruselas que su país se siente “casi agredido” por la actividad pesquera noruega sobre la caballa del Atlántico en un contexto de fuerte tensión por la asignación de cuotas para 2026. Los Estados miembros iniciaron negociaciones marcadas por el declive de esta especie clave para la flota europea.
Los ministros de Pesca de la Unión Europea iniciaron este jueves en Bruselas un nuevo ciclo de negociaciones para definir las cuotas de captura del próximo año, en un contexto especialmente complejo para varias especies comerciales del Atlántico Norte. La discusión se vio atravesada por las críticas de Francia hacia Noruega, país al que acusa de mantener niveles de captura muy por encima de las recomendaciones científicas, particularmente en el caso de la caballa del Atlántico.
La ministra francesa Catherine Chabaud afirmó que la situación ha alcanzado un nivel de tensión sin precedentes y subrayó que Francia está dispuesta a promover la activación de mecanismos europeos de sanciones comerciales contra Estados terceros que vulneren los criterios de sostenibilidad acordados internacionalmente. “Estamos casi siendo agredidos por Estados terceros que no quieren respetar los dictámenes científicos. Pienso muy claramente en Noruega”, declaró antes del inicio formal de la reunión.
La advertencia francesa se fundamenta en el marcado declive de la población de caballa del Atlántico, una especie emblemática para las flotas del noroeste europeo. Investigaciones recientes señalan que los stocks se encuentran en una zona de peligro biológico, donde la capacidad de reproducción ya no está garantizada. Esta situación se debe a la combinación del cambio climático —que ha desplazado la distribución de la especie hacia latitudes más altas— y a la presión pesquera acumulada.
En este escenario, París reclama una reacción coordinada dentro de la UE. Chabaud recordó que existe un reglamento comunitario que habilita restricciones a las importaciones provenientes de países que pesquen por fuera de los límites recomendados. Francia sostiene que esta herramienta debe considerarse seriamente si no se logran compromisos de reducción de capturas por parte de los países involucrados.
La caballa es un recurso vital para numerosas comunidades costeras del Atlántico. Su captura sostiene empleos directos e indirectos en regiones donde la pesca constituye una actividad económica central. Imágenes recientes de la flota francesa, como la de un joven pescador clasificando caballas a bordo del arrastrero Nounoute frente a Ouistreham, ilustran la importancia social de esta pesquería y la preocupación que existe en el sector.
La UE y Noruega mantienen históricamente acuerdos de gestión conjunta para especies compartidas, pero en los últimos años se han intensificado los desencuentros a raíz de la decisión noruega de aumentar unilateralmente sus capturas. Países como Islandia y las Islas Feroe también han sido señalados por establecer cuotas propias muy por encima de las recomendaciones del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES).
Los negociadores europeos advierten que la sostenibilidad del stock requiere límites estrictos y una cooperación internacional estable. Sin embargo, la complejidad geopolítica y la disputa por los recursos migratorios han dificultado la convergencia. La migración hacia el norte de la caballa, en respuesta al aumento de las temperaturas marinas, ha reforzado la posición de países no pertenecientes a la UE, que reclaman una mayor proporción de las capturas.
Mientras avanzan las negociaciones en Bruselas, los Estados miembros intentan definir una postura conjunta que combine criterios científicos, intereses socioeconómicos y capacidad de presión diplomática. La UE ha reiterado que su prioridad es defender la explotación sostenible de los recursos compartidos y evitar un mayor deterioro del stock.
Francia, sin embargo, insistió en que la situación actual exige señales firmes. “Francia está totalmente preparada para solicitar el uso del instrumento de sanciones comerciales”, reiteró Chabaud, marcando el tono de unas negociaciones que se prevén extensas y complejas.