Representantes de la industria marítima, operadores portuarios y especialistas internacionales coincidieron en que Uruguay reúne condiciones estratégicas para liderar la logística regional, aunque señalaron que aún persisten desafíos en materia de gobernanza, infraestructura y confianza operativa.
La posibilidad de que Uruguay dé un salto cualitativo en materia logística y consolide a Montevideo como un verdadero hub regional fue uno de los temas centrales abordados durante el panel “¿Uruguay puede dar el salto logístico regional?”, realizado en el marco del Encuentro de Protagonistas celebrado el pasado 27 de mayo en el Radisson Victoria Plaza.
El intercambio reunió al director de Desarrollo Internacional de Fundación Valenciaport, Miguel Garín; al gerente de Relaciones Institucionales de Katoen Natie Uruguay Terminal Cuenca del Plata (TCP), Fernando Correa; y al head of sales de Maersk para Argentina, Uruguay y Paraguay, Santiago Larzábal, quienes coincidieron en destacar las fortalezas del país, aunque advirtieron que el éxito dependerá de la capacidad de transformar ventajas potenciales en acciones concretas.
Garín fue categórico al señalar que la discusión ya no pasa por determinar si Uruguay puede convertirse en un hub logístico, sino si existe la decisión efectiva de hacerlo. “Lleváis años con mucha voluntad de hub, pero con pocas acciones de hub”, afirmó el especialista español, quien reclamó avanzar desde los diagnósticos hacia una agenda de ejecución.
A su entender, uno de los principales desafíos radica en la construcción de una auténtica comunidad portuaria integrada, capaz de coordinar objetivos, generar liderazgo y trabajar con una visión compartida de largo plazo. Según explicó, los grandes hubs internacionales se desarrollan a partir de ecosistemas logísticos cohesionados donde participan terminales, autoridades, operadores, navieras y organismos públicos.
El representante de Fundación Valenciaport advirtió además que Montevideo compite con puertos brasileños que vienen desarrollando importantes inversiones y modernizando sus modelos de gestión. En ese contexto, sostuvo que la competitividad no depende únicamente de la infraestructura portuaria, sino del desempeño integral de toda la cadena logística.
“La carga va donde mejor se la trata”, resumió, al destacar factores como seguridad, digitalización, estabilidad normativa, calidad de servicio y capacidad para resolver conflictos como elementos determinantes en la toma de decisiones de los operadores internacionales.
Por su parte, Fernando Correa consideró que el concepto de hub suele utilizarse con excesiva facilidad y recordó que la verdadera condición de centro logístico regional se construye a partir de volúmenes concretos de carga, transbordos y servicios de valor agregado.
El ejecutivo señaló que el puerto de Montevideo moviliza actualmente entre el 6% y el 10% de los contenedores de la costa este de América del Sur, una participación que demuestra potencial, aunque todavía insuficiente para consolidar plenamente ese posicionamiento regional.
Correa destacó el proceso de expansión que lleva adelante TCP, que incluye inversiones superiores a los 600 millones de dólares en infraestructura, equipamiento y tecnología. Según explicó, estas obras resultan fundamentales para recibir la nueva generación de buques portacontenedores de gran tamaño que comenzarán a operar en la región durante los próximos años.
“Si aspiramos a ser hub, la obra que está haciendo TCP es un requisito indispensable”, sostuvo.
Asimismo, remarcó que la competitividad no debe medirse exclusivamente en función de los costos. “Ser eficiente no significa necesariamente ser el más barato”, afirmó, al señalar que productividad, conectividad, estabilidad y calidad de servicio son variables igualmente determinantes para atraer cargas.
Desde la visión de las navieras internacionales, Santiago Larzábal destacó que el comercio marítimo atraviesa un período de profundas transformaciones, marcado por cambios en las cadenas globales de suministro, nuevas exigencias operativas y un crecimiento sostenido de América Latina.
“El hub amplifica el valor, pero también los riesgos”, señaló el representante de Maersk.
A su juicio, la principal fortaleza que puede ofrecer hoy un puerto es la confianza. En ese sentido, sostuvo que los clientes no eligen únicamente en función de tarifas o costos operativos, sino también considerando la previsibilidad y la capacidad de garantizar servicios consistentes en el tiempo.
“La carga no elige solamente costos; elige experiencias que funcionen consistentemente”, afirmó.
Durante el debate también se analizó el impacto que pueden tener los conflictos laborales y las interrupciones operativas sobre la reputación internacional de un puerto. Los panelistas coincidieron en que ninguna terminal está exenta de tensiones, aunque destacaron que la diferencia radica en la capacidad de gestionarlas sin afectar la continuidad de los servicios.
Al cierre del encuentro, los expositores coincidieron en que Uruguay cuenta con atributos relevantes para posicionarse como plataforma logística regional, entre ellos la estabilidad institucional, su ubicación estratégica, la profundización del puerto de Montevideo y la posibilidad de captar cargas provenientes de Paraguay, Argentina y el sur de Brasil.
Sin embargo, también advirtieron que la ventana de oportunidad no es indefinida. La competencia regional se intensifica y los puertos que logren ofrecer mayor previsibilidad, eficiencia y coordinación serán los que capten las inversiones y los flujos de carga de los próximos años.
La conclusión compartida fue clara: Uruguay tiene condiciones reales para convertirse en un hub logístico regional, pero el desafío ya no depende únicamente de la infraestructura o de la ubicación geográfica. La clave estará en construir confianza, fortalecer la gobernanza del sistema y avanzar con una estrategia coordinada que transforme el potencial en resultados concretos.