Perú dio un paso decisivo para concretar un nuevo proyecto portuario en la costa sur del país, con una inversión prevista de US$ 404,8 millones, tras alcanzar un acuerdo que permite resolver una disputa territorial que mantenía suspendida la ejecución de la iniciativa.
El entendimiento, alcanzado el jueves 15 de octubre, involucra al Estado peruano, a través de la agencia de promoción de inversiones Proinversión, y a la minera Shougang Hierro Perú, filial del grupo chino Shougang. La empresa se comprometió a no ejercer sus derechos mineros sobre los terrenos comprendidos en el área del proyecto, lo que permitirá al Estado entregar formalmente esos predios al concesionario.
La resolución de ese conflicto habilita la puesta en marcha del contrato con San Juan Port S.A., empresa de capitales chinos que tendrá a su cargo el desarrollo del nuevo terminal multipropósito en la bahía de San Juan, en la región de Ica.
El ministro de Transportes de Perú, José Tangherlini, anunció que la firma china Jinzhao prevé comenzar las obras en 2027. La primera etapa de construcción demandaría aproximadamente dos años, período durante el cual se desarrollaría la infraestructura inicial del puerto.
El proyecto apunta a ampliar la capacidad logística para el movimiento de minerales y ofrecer una nueva conexión marítima a las actividades extractivas del sur peruano, una región con importantes yacimientos de hierro, cobre y oro.
Un puerto vinculado al desarrollo minero
La iniciativa contempla una concesión por 30 años y una inversión superior a los US$ 271 millones en su primera etapa. Las obras previstas incluyen un muelle con dos amarraderos, zonas de almacenamiento e instalaciones para el embarque de cargas.
El nuevo recinto estará orientado a facilitar la salida de la producción minera hacia los mercados internacionales, mediante una conexión directa entre los yacimientos del sur de los Andes y las rutas marítimas del océano Pacífico.
Entre los proyectos vinculados a esta infraestructura se encuentra Pampa de Pongo, un emprendimiento de hierro y cobre que forma parte de la estrategia de expansión de Jinzhao en Perú. El desarrollo minero contempla una inversión estimada en US$ 1.780 millones.
La articulación entre el puerto y las explotaciones mineras constituye uno de los principales fundamentos económicos de la iniciativa. La disponibilidad de una terminal especializada puede reducir las restricciones logísticas para el transporte de grandes volúmenes de minerales y facilitar su acceso a los mercados externos.
Según los datos difundidos sobre el proyecto, el área de influencia del puerto abarcará 29 provincias y 280 distritos. La infraestructura busca acompañar el crecimiento de la actividad minera y ampliar las alternativas de transporte y embarque disponibles para los productores de la región.
El acuerdo que permitió destrabar la concesión
La superposición de derechos sobre los terrenos había impedido avanzar con normalidad en la ejecución del contrato portuario. Shougang Hierro Perú, que tenía derechos sobre parte del área involucrada, representaba un obstáculo para la entrega de los predios al concesionario.
El convenio con Proinversión establece el compromiso vinculante de la minera de no oponer sus derechos sobre el área destinada al proyecto. Con ello, el Estado podrá formalizar la disponibilidad de los terrenos y avanzar hacia la ejecución de las obras.
La solución del conflicto era una condición necesaria para activar el contrato con San Juan Port S.A. y pasar de la etapa de concesión a la preparación de los trabajos de ingeniería y construcción.
El episodio muestra la importancia de resolver las cuestiones vinculadas con la disponibilidad de terrenos y los derechos existentes para concretar proyectos de infraestructura de gran escala, especialmente cuando se articulan actividades portuarias y mineras.
La expansión de la presencia china en los puertos peruanos
Con el proyecto de San Juan de Marcona, Jinzhao se encamina a convertirse en la segunda empresa china en construir y operar una terminal portuaria en Perú.
El antecedente más destacado es el megapuerto de Chancay, situado en la costa norte del país y operado desde finales de 2024 por la filial peruana de Cosco Shipping Ports. Esa instalación se proyecta como un nodo logístico para el comercio entre Sudamérica y los mercados asiáticos.
La nueva terminal del sur ampliaría la presencia de inversiones chinas en la infraestructura portuaria peruana, aunque con un perfil operativo estrechamente vinculado a la exportación de minerales y al desarrollo de proyectos extractivos.
Perú es uno de los principales productores mundiales de cobre y cuenta con una importante actividad minera orientada a los mercados internacionales. En ese contexto, la infraestructura portuaria cumple un papel central para conectar las zonas de producción con los circuitos del comercio marítimo global.
El proyecto de Marcona combinará la construcción de una nueva terminal con el desarrollo de Pampa de Pongo, en una estrategia que busca integrar producción minera, transporte y exportación. El inicio de las obras está previsto para 2027, mientras que la primera etapa de construcción se extendería durante aproximadamente dos años.
La concreción de la iniciativa dependerá ahora del avance de los estudios de ingeniería, de la disponibilidad efectiva de los terrenos y del cumplimiento de los compromisos establecidos en la concesión.