El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) comenzó a regir este domingo 1.º de noviembre para Uruguay, en su relación bilateral con Noruega e Islandia.
La entrada en vigor abre nuevas oportunidades para el comercio exterior uruguayo y amplía el acceso a mercados europeos de alto poder adquisitivo, con posibilidades tanto para las exportaciones como para la captación de inversiones.
El canciller Mario Lubetkin destacó la importancia de la puesta en marcha del instrumento durante una conferencia de prensa por zoom realizada este domingo desde la ciudad de Oslo, para medios de comunicación uruguayos, en la que repasó sus principales alcances y señaló los sectores productivos que podrían beneficiarse.
Lubetkin se encuentra en Oslo, Noruega, con motivo de la entrada en vigencia del acuerdo y para sostener encuentros bilaterales, como una reunión con el ministro de Asuntos Exteriores de Noruega (canciller) Espen Barth Eide y con el ministro de Desarrollo de Noruega, Åsmund Aukrust, prevista para este lunes.
El ministro definió la jornada como el nacimiento de una nueva etapa de relacionamiento comercial y sostuvo que el país comienza a transitar un período en el que los acuerdos negociados durante años deben traducirse en resultados concretos.
“Hoy nace una nueva sociedad entre los países, los cuatro países del Mercosur y posteriormente Bolivia y los cuatro países del EFTA”, afirmó. Agregó que 2026 “es un gran año para Uruguay”.
El tratado Mercosur – EFTA fue suscripto en Río de Janeiro el 16 de setiembre de 2025, luego de 14 rondas de negociación. Su aplicación se realiza de manera bilateral, a medida que los países de ambos bloques completan sus respectivos procesos internos de ratificación. En octubre comenzó a regir entre Brasil e Islandia y desde este domingo se aplica también en el vínculo de Uruguay con Noruega e Islandia.
La entrada en vigor para Suiza y Liechtenstein permanece pendiente de la culminación de los procedimientos correspondientes. Según explicó Lubetkin, Suiza ya aprobó el acuerdo en el Parlamento, pero su incorporación podría requerir un referéndum. El canciller estimó que ese proceso no concluiría antes de mediados de 2027, por lo que proyectó que la integración de los cuatro países de EFTA se complete durante el período 2026-2027.
El bloque europeo está integrado por Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein. En conjunto reúne un mercado de aproximadamente 15 millones de habitantes y un producto interno bruto cercano a los 1,4 billones de dólares. Aunque su población es considerablemente menor a la del Mercosur, sus economías se encuentran entre las de mayor ingreso per cápita del mundo.
Lubetkin señaló que el PIB per cápita de los países de EFTA oscila entre unos 82.000 dólares en Islandia y más de 200.000 dólares en Liechtenstein. En ese contexto, destacó que se trata de mercados con una elevada capacidad adquisitiva y exigencias importantes en materia de calidad, sostenibilidad y características de los productos.
El canciller indicó que, al completarse la aplicación del acuerdo con los cuatro integrantes de EFTA, Uruguay y el Mercosur tendrán mejores condiciones de acceso a un conjunto de 31 países europeos, considerando también el acuerdo con la Unión Europea. Según señaló, ambos instrumentos permiten ampliar las posibilidades de inserción comercial en el continente.
Sectores con oportunidades de exportación
Durante la conferencia, Lubetkin identificó distintos rubros de la producción nacional que podrían encontrar oportunidades en los mercados de EFTA. Entre los bienes agrícolas y agroindustriales mencionó cítricos, manzanas, vegetales, leguminosas, trigo y nueces. También señaló al sector pesquero como una actividad que podría beneficiarse, dependiendo de su capacidad de aprovechar las condiciones comerciales que establece el tratado.
El vino fue otro de los productos destacados por el canciller. En ese sentido, mencionó el compromiso de Suiza de absorber inicialmente 50.000 hectolitros de vino, además de las posibilidades que se presentan en Noruega e Islandia, donde —según explicó— no se establecen límites de importación para ese producto dentro de los marcos arancelarios acordados.
Lubetkin sostuvo que los nuevos compromisos arancelarios alcanzan cerca del 97% de las líneas comprendidas en el acuerdo, lo que representa una ampliación significativa de las condiciones de acceso para los productos de ambos bloques.
El tratado contempla reducciones arancelarias y disposiciones sobre comercio de bienes y servicios, inversiones, propiedad intelectual y compras gubernamentales. También incluye reglas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, defensa comercial, obstáculos técnicos al comercio y compromisos vinculados con el desarrollo sostenible.
El ministro recordó que, durante 2024, Uruguay exportó a los países de EFTA más de 54 millones de dólares, principalmente en carne, aceite de soja, arroz, caviar, vegetales y miel. En sentido inverso, las importaciones desde esos mercados se ubicaron cerca de los 60 millones de dólares.
El potencial del acuerdo no se limita, por tanto, a la reducción de aranceles. También apunta a generar condiciones de mayor previsibilidad para las empresas, facilitar el intercambio de bienes y servicios y fortalecer los vínculos económicos con países que cuentan con una importante capacidad de inversión.
La experiencia del acuerdo con la Unión Europea
Lubetkin vinculó la entrada en vigor del acuerdo con EFTA con los primeros resultados que, según afirmó, Uruguay está obteniendo a partir de la aplicación del instrumento comercial con la Unión Europea, que comenzó a regir en mayo.
El canciller señaló que, durante los primeros cinco meses de funcionamiento, la utilización de preferencias arancelarias y mecanismos vinculados a cuotas permitió generar para los exportadores uruguayos un ahorro o una ganancia superior a los 40 millones de dólares.
A partir de esa evolución, estimó que el resultado podría superar los 100 millones de dólares al finalizar el primer año de aplicación, si se mantiene la tendencia de crecimiento que, según indicó, se viene registrando mes a mes.
También mencionó la evolución del intercambio comercial con la Unión Europea. De acuerdo con los datos que presentó durante la conferencia, entre junio de 2025 y junio de 2026 el comercio bilateral creció un 20%, mientras que, con la aplicación del acuerdo, se registró un incremento del 42% en la comparación interanual que realizó para el período siguiente.
Para Lubetkin, estos resultados permiten mostrar que los acuerdos comerciales comienzan a producir efectos concretos una vez que entran en funcionamiento. En ese sentido, sostuvo que la nueva etapa debe traducirse en mayores colocaciones, mejores condiciones para los exportadores y oportunidades de empleo.
Las cuotas y la coordinación dentro del Mercosur
Consultado sobre las dificultades que mantienen los países del Mercosur para acordar la distribución de determinadas cuotas comerciales, el canciller aclaró que esa discusión se desarrolla en paralelo al acuerdo con EFTA, porque los mecanismos de aplicación son diferentes.
Lubetkin reconoció que todavía no se alcanzó una regulación común entre los socios del bloque para algunos de esos mecanismos, aunque manifestó que existe una sintonía entre Brasil, Argentina y Uruguay respecto de las posibles soluciones.
Mientras no se concrete un entendimiento, explicó que se mantiene un sistema en el que los exportadores que llegan primero pueden utilizar las posibilidades disponibles. Según afirmó, las empresas uruguayas han conseguido resultados favorables con ese mecanismo, particularmente en rubros como la carne, el arroz y la miel.
De todas formas, el Gobierno pretende alcanzar una regulación en un plazo breve. El canciller señaló que una distribución acordada de las cuotas permitiría ordenar el funcionamiento comercial y dar mayor previsibilidad a los operadores.
Reuniones con organismos públicos y empresas
El Gobierno prevé avanzar ahora en la implementación práctica del acuerdo. Lubetkin adelantó que este lunes mantendrá reuniones con el ministro de Relaciones Exteriores, autoridades del área de desarrollo y otros organismos estatales para analizar cuáles son los primeros pasos que pueden ponerse en marcha.
Asimismo, anunció que el martes se reunirá con representantes de empresas privadas vinculadas a distintos sectores, entre ellos energía, fertilizantes, actividad agrícola y tecnología.
El objetivo, según explicó, es identificar oportunidades concretas y promover una articulación entre el sector público y las empresas para aprovechar las nuevas condiciones comerciales.
El canciller también vinculó esta agenda con la estrategia de atracción de inversiones que impulsa el Gobierno y con los contactos que mantienen el presidente de la República y distintos integrantes del gabinete con compañías internacionales interesadas en desarrollar proyectos en Uruguay.
Al cerrar la conferencia, Lubetkin sostuvo que la entrada en vigor del acuerdo con EFTA completa una nueva etapa en la apertura comercial hacia Europa, en complemento con el instrumento firmado con la Unión Europea. Afirmó que el desafío ahora consiste en transformar las condiciones negociadas en más exportaciones, inversiones y puestos de trabajo.
La aplicación inicial con Noruega e Islandia representa el primer paso de ese proceso. La posterior incorporación de Suiza y Liechtenstein ampliará el alcance del acuerdo y permitirá a Uruguay profundizar su relacionamiento comercial con el conjunto de los países de EFTA.