Brasil adjudicó dragado del canal San Gonzalo y abre salida fluvial al puerto de Río Grande

El dragado comenzará antes de junio; se trata de una obra clave habilita la hidrovía Laguna Merín–Patos y reduce costos logísticos regionales
abril 20, 2026
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.El gobierno brasileño adjudicó al Consorcio Lagoa Mirim el dragado del canal San Gonzalo y el Sangrador, obra que permitirá conectar la laguna Merín y sus afluentes con el puerto de Río Grande, el principal puerto del sur del país norteño.

La información fue confirmada por Paulo Beck, presidente de la Comisión Técnica Mixta de la Cuenca de la Laguna Merín, quien destacó la importancia de este paso dentro de un proyecto estratégico para la región fronteriza entre Uruguay y Brasil.

“Es de absoluta relevancia, dado que esta noticia se espera desde hace más de 15 años. Posibilita la navegabilidad de la Laguna Merín y el desarrollo de la hidrovía”, señaló en declaraciones radiales. La obra -que comenzará antes de junio y contempla un plazo de ejecución de alrededor de un año- permitirá la navegabilidad continua entre la Laguna Merín y la Laguna de los Patos. El proyecto, largamente esperado, es considerado un paso clave para consolidar la hidrovía binacional y mejorar la competitividad logística de la región. El costo de la inversión está estimado en unos 58 millones de reales (alrededor de 11 millones de dólares).

El Canal San Gonzalo y el Sangrador cumplen un rol clave en el sistema hídrico que vincula la Laguna Merín con otros cursos navegables del sur de Brasil, por lo que su acondicionamiento resulta determinante para consolidar el proyecto de hidrovía que ambos países impulsan desde hace varios años.

La iniciativa será financiada por el gobierno brasileño y había sido relanzada a fines de 2025, luego de que la licitación se suspendiera en mayo de 2024 debido a eventos climáticos. El impulso político del proyecto se remonta a reuniones mantenidas entre los presidentes Luis Lacalle Pou y Luiz Inácio Lula da Silva en enero de 2023.

La intervención permitirá superar las limitaciones actuales del canal, donde en algunos tramos la profundidad apenas supera un metro, lo que impide el tránsito regular de embarcaciones. Con el dragado, se habilitará una conexión fluvial eficiente para la salida de la producción del este y norte uruguayo hacia el océano Atlántico.

Beck explicó que el proyecto permitirá avanzar en iniciativas portuarias en la ribera uruguaya, particularmente en los ríos Cebollatí y Tacuarí, donde existen propuestas de inversión privada. Uno de estos proyectos ya había obtenido licencias en 2017, pero no pudo concretarse debido a la falta de condiciones de navegabilidad.

Según indicó, el desarrollo de la hidrovía facilitará el transporte de cargas como granos, productos forestales y minerales, que actualmente dependen en gran medida del transporte carretero, más costoso. “El transporte fluvial es el más económico y permitiría bajar sustancialmente los costos de producción”, afirmó.

Además, destacó que la mejora en la infraestructura logística podría traducirse en mayores niveles de inversión y generación de empleo en una zona históricamente rezagada en términos de desarrollo. El impacto alcanzaría tanto al noreste uruguayo como al sur de Brasil, fortaleciendo la integración regional.

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