La expansión internacional de la industria automotriz china está generando transformaciones que también alcanzan al transporte marítimo. El crecimiento de las exportaciones de vehículos eléctricos e híbridos llevó a algunos fabricantes a desarrollar sus propias capacidades logísticas, ante la creciente demanda de espacio en los buques especializados en el transporte de automóviles.
Uno de los ejemplos más destacados de esa estrategia es el BYD Shenzhen, un buque Ro-Ro (Roll-on/Roll-off) con capacidad para transportar hasta 9.200 vehículos en un solo viaje, que se encuentra entre los portavehículos de mayor capacidad del mundo.
La embarcación fue entregada oficialmente el 22 de abril de 2025 en la ciudad de Yizheng, provincia de Jiangsu, China, y constituyó la cuarta incorporación a la flota especializada de BYD. Su construcción estuvo a cargo de un astillero del grupo China Merchants, uno de los principales conglomerados navieros e industriales del país asiático.
Con 219,9 metros de eslora, 37,7 metros de manga y una velocidad de servicio de aproximadamente 19 nudos, el buque dispone de 16 cubiertas y 9.200 espacios estandarizados para automóviles. Sus dimensiones y capacidad de carga lo convierten en una pieza central de la estrategia logística de la compañía.
El sistema Ro-Ro permite que los vehículos ingresen y salgan de la embarcación por sus propios medios, conducidos a través de rampas especialmente diseñadas para conectar las diferentes cubiertas. A diferencia de los buques portacontenedores, en este tipo de embarcaciones la carga rueda directamente hasta los espacios asignados, lo que permite agilizar las operaciones de embarque y desembarque.
La capacidad máxima de 9.200 unidades representa el potencial de transporte del buque y no necesariamente la cantidad de automóviles que lleva en cada travesía, ya que el volumen efectivo depende de las dimensiones de los vehículos y de la distribución de la carga.
Tecnología de doble combustible
Uno de los aspectos destacados del BYD Shenzhen es su sistema de propulsión dual, que utiliza gas natural licuado (GNL) y combustible convencional.
La embarcación incorpora motores de alta eficiencia energética, generadores de eje, sistemas de suministro eléctrico desde tierra y tecnología para recuperar y volver a condensar el gas evaporado durante el almacenamiento del GNL.
También cuenta con soluciones destinadas a reducir la resistencia al avance, entre ellas revestimientos especiales para disminuir la fricción y la adherencia de organismos marinos en el casco.
Estas tecnologías buscan mejorar la eficiencia energética y reducir las emisiones contaminantes durante las operaciones marítimas. La utilización del GNL permite disminuir determinadas emisiones respecto de los combustibles marítimos convencionales, aunque no elimina el impacto ambiental de la navegación ni las emisiones de gases de efecto invernadero.
La apuesta por esta tecnología forma parte de una tendencia que comienza a extenderse entre los grandes operadores del transporte marítimo de vehículos, en un contexto de mayores exigencias ambientales y de búsqueda de alternativas para reducir los costos operativos.
Una flota propia para conquistar los mares
La incorporación del BYD Shenzhen se inscribe en una estrategia que comenzó en enero de 2024 con el Explorer No.1, el primer buque dedicado al transporte de vehículos de la compañía.
Posteriormente se sumaron el BYD Hefei y el BYD Changzhou, ambos con capacidad para transportar alrededor de 7.000 automóviles. La llegada del Shenzhen permitió ampliar considerablemente la capacidad individual de carga de la flota.
Durante septiembre de 2025, la empresa completó su primer conjunto de ocho buques especializados con la incorporación del BYD Jinan. La flota quedó integrada por el Explorer No.1, BYD Hefei, BYD Changzhou, BYD Shenzhen, BYD Xi’an, BYD Changsha, BYD Zhengzhou y BYD Jinan.
En conjunto, estas embarcaciones proporcionan una capacidad de transporte anual superior al millón de vehículos, de acuerdo con estimaciones difundidas cuando quedó completada la flota.
La decisión de desarrollar una estructura logística marítima propia responde al crecimiento de las ventas internacionales de BYD y a las dificultades que experimentó la industria automotriz para conseguir espacio suficiente en los servicios tradicionales de transporte de vehículos.
La compañía busca así reducir su dependencia de terceros, disponer de mayor control sobre los itinerarios y las frecuencias de transporte y asegurar que sus unidades puedan llegar a los mercados de destino con una planificación más ajustada a sus necesidades comerciales.
La estrategia también permite integrar la logística marítima a la cadena de negocios de la empresa, desde la fabricación de los automóviles y sus baterías hasta la distribución en los mercados internacionales.
De China a Brasil y Europa
El BYD Shenzhen realizó su primer gran recorrido intercontinental hacia Sudamérica. En mayo de 2025 llegó a Brasil después de una travesía de aproximadamente 70 días desde China.
El buque había partido del puerto de Taicang con unos 7.000 vehículos eléctricos de la marca y arribó el 28 de mayo a territorio brasileño, uno de los principales mercados internacionales de BYD.
Luego de completar esa operación, regresó a China y en julio emprendió una nueva travesía hacia Europa. En esa oportunidad salió del puerto internacional de Xiaomo con más de 6.800 automóviles eléctricos destinados a los mercados europeos.
Estos movimientos muestran la importancia que América del Sur y Europa tienen dentro de la estrategia de internacionalización de la automotriz china.
Brasil constituye uno de sus principales destinos fuera de China, tanto por el tamaño de su mercado como por las inversiones industriales que la empresa viene desarrollando en ese país.
La utilización de buques de gran capacidad permite organizar operaciones de exportación de miles de unidades en una sola escala, con una reducción potencial de los costos logísticos por vehículo y una mayor regularidad en los abastecimientos.
Montevideo y el crecimiento del tráfico de vehículos
El desarrollo de esta flota también se vincula con una transformación que comienza a observarse en los puertos sudamericanos, donde aumenta la llegada de buques especializados en el transporte de automóviles, particularmente eléctricos e híbridos de origen chino.
El puerto de Montevideo participa de ese crecimiento y ha comenzado a recibir operaciones de gran volumen vinculadas con el comercio automotor internacional.
Uno de los hitos recientes fue la llegada, en marzo de 2026, del buque Grande Texas, perteneciente al grupo Grimaldi, que descargó aproximadamente 7.600 vehículos eléctricos procedentes de China e inauguró una nueva conexión marítima entre Taicang y Montevideo, con una frecuencia prevista de 37 días.
La operación incluyó vehículos destinados al mercado uruguayo y al movimiento comercial regional, en un contexto de creciente utilización de Montevideo como plataforma logística para la distribución de automóviles en el Cono Sur.
El crecimiento de estos movimientos también comenzó a generar desafíos operativos para la terminal portuaria, particularmente en materia de disponibilidad de espacios para almacenar vehículos y capacidad para trasladarlos hacia depósitos extraportuarios.
En octubre de 2026, la Administración Nacional de Puertos debió gestionar la utilización temporal de terrenos de la antigua playa de maniobras de AFE para atender el incremento de unidades desembarcadas y previstas para las semanas siguientes.
Aunque el BYD Shenzhen no debe confundirse con otros buques de la flota de la automotriz que han operado en Sudamérica, su desarrollo permite dimensionar la escala que está adquiriendo el transporte marítimo asociado a las exportaciones de vehículos chinos.
La evolución de estas embarcaciones y la ampliación de las conexiones entre Asia y América del Sur plantean nuevas oportunidades para los puertos de la región, tanto en materia de importaciones como de tránsito y distribución regional.
El BYD Shenzhen representa, en ese escenario, algo más que un buque de dimensiones excepcionales. Es una expresión de cómo los grandes fabricantes automotrices están incorporando el transporte marítimo a su propia estrategia industrial y comercial, en una competencia internacional donde la capacidad de producir vehículos debe estar acompañada por la posibilidad de trasladarlos de manera eficiente hacia los mercados de destino.