El Poder Ejecutivo resolvió aumentar desde este miércoles 1.º de octubre 2% el precio de la nafta Súper 95 y 7% el del gasoil 50S, manteniendo sin cambios el valor del supergás. La decisión se enmarca en la estrategia de amortiguación que el Gobierno viene aplicando desde abril frente a la volatilidad de los precios internacionales del petróleo y sus derivados.
Los nuevos precios máximos fijados son de $90,45 por litro para la nafta Súper 95, $62,79 para el gasoil 50S y $93,56 por kilogramo para el supergás.
El ajuste definido por el Poder Ejecutivo queda significativamente por debajo de los valores que surgían de la referencia internacional calculada por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea).
Para octubre, el precio de venta al público de referencia elaborado por el organismo regulador se ubicó en $93,56 por litro para la nafta Súper y $80,54 para el gasoil 50S. El traslado íntegro de esos valores al mercado interno hubiera significado aumentos de aproximadamente 5,5% en la nafta y 37% en el gasoil.
En términos nominales, la referencia implicaba un incremento de unos $5 por litro en la nafta y $22 en el gasoil, mientras que el Gobierno resolvió aplicar aumentos de $1,80 y $4 por litro, respectivamente.
La decisión tiene particular relevancia para el sector marítimo, portuario y logístico, donde el precio del gasoil constituye uno de los componentes de costos asociados al transporte terrestre de cargas y a distintas actividades vinculadas con la cadena logística.
Amortiguar la volatilidad internacional
El Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) señaló que el Gobierno continúa aplicando una política destinada a evitar que las variaciones internacionales se trasladen de manera inmediata y completa a los consumidores uruguayos.
La estrategia comenzó a implementarse en abril, en un escenario marcado por la evolución de los precios internacionales de los combustibles derivada de las tensiones en Medio Oriente.
De acuerdo con el Poder Ejecutivo, durante octubre se registró una nueva suba de los precios internacionales de la gasolina y el gasoil, con referencias superiores a las observadas al comienzo del conflicto, además de tensiones en la oferta de gasoil y un precio del petróleo consolidado por encima de los US$90 por barril.
En este contexto, el Gobierno optó por mantener una política de ajustes graduales, buscando reducir el impacto de la volatilidad internacional sobre el mercado interno.
La decisión de octubre supone, de todos modos, un cambio respecto de los dos meses anteriores, cuando las referencias internacionales indicaban aumentos pero el Poder Ejecutivo resolvió mantener sin modificaciones los precios de venta al público.
Según explicó el MIEM, el incremento definido para este mes surge del análisis de los escenarios de precios internacionales de corto plazo y de la proyección de la caja de Ancap para los próximos seis meses.
El análisis determinó la necesidad de aplicar un ajuste al alza, aunque significativamente menor al que indicaban las referencias internacionales.
El papel de Ancap
El Gobierno también destacó que la capacidad de refinación de Ancap permite sostener parte de la amortiguación aplicada a los precios internos.
La metodología vigente para la fijación de los combustibles toma como referencia el Precio de Paridad de Importación (PPI) informado mensualmente por Ursea. Sin embargo, el marco normativo contempla excepciones para determinadas situaciones, como la configurada en el actual escenario internacional.
En este período, el Poder Ejecutivo y Ancap realizan mensualmente una evaluación de los escenarios posibles para los precios internacionales y de las condiciones financieras de la empresa estatal.
Además del comportamiento de los mercados internacionales, se consideran variables como la evolución de las cuentas de Ancap en el mediano plazo y la capacidad del ente para garantizar el abastecimiento de combustibles.
Por ese motivo, el valor efectivamente fijado en los surtidores no necesariamente coincide con la referencia que surge de trasladar de manera directa los precios internacionales.
PPI y precio de venta al público
El MIEM también puso énfasis en la diferencia entre el Precio de Paridad de Importación y el Precio de Venta al Público de referencia.
El PPI representa una estimación del precio que tendría el combustible puesto en la planta de distribución de Ancap, mientras que el PVP de referencia incorpora otros componentes de la cadena.
Entre ellos se encuentran los costos de distribución, los impuestos, las tasas y el factor de ajuste o estabilización previsto por la normativa.
Por esa razón, para analizar la evolución de los precios internos durante el actual período de excepción, el Gobierno considera más apropiado utilizar el PVP de referencia publicado por Ursea.
Los datos muestran que durante los últimos meses la evolución de los precios internacionales y la de los precios efectivamente fijados para el mercado interno han seguido trayectorias diferentes.
La brecha se hizo particularmente visible a partir de abril, cuando comenzó la estrategia de amortiguación adoptada por el Poder Ejecutivo.
Impacto en la cadena logística
El nuevo precio del gasoil tendrá incidencia sobre la estructura de costos de actividades vinculadas al transporte de cargas, particularmente en un contexto en el que la logística constituye un componente central de la competitividad del comercio exterior uruguayo.
El combustible es un insumo relevante para el transporte carretero de mercaderías hacia y desde los principales nodos logísticos del país, incluidos los puertos de Montevideo, Nueva Palmira y otros puntos de salida y entrada de cargas.
La decisión del Gobierno evita, en octubre, trasladar al mercado interno la totalidad del incremento que marcaban las referencias internacionales. En el caso del gasoil, la diferencia es especialmente significativa: frente a los $22 por litro que hubiera representado trasladar el aumento de referencia, el incremento efectivo será de $4.
La política de amortiguación busca de esta manera moderar el impacto de los movimientos internacionales sobre los costos internos, aunque supone también que la evolución de los precios locales quede temporalmente desacoplada de las referencias internacionales.
El Ejecutivo señaló que continuará evaluando mensualmente la evolución del mercado internacional, la situación financiera de Ancap y las condiciones de abastecimiento para definir los precios de los combustibles.