Fuerza Aérea Uruguaya retira los históricos cazas “Dragonfly” tras 50 años de servicio

La ceremonia se realizará este próximo lunes 11 de mayo en la Brigada Aérea II de Durazno, en el marco del 75.º aniversario del Escuadrón Aéreo
mayo 10, 2026
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Despedida formal de un avión que acompañó a generaciones de pilotos militares uruguayos desde su llegada al país el 31 de octubre de 1976.

La Fuerza Aérea Uruguaya cerrará oficialmente una etapa histórica con el retiro de los aviones de combate Cessna A-37B Dragonfly, aeronaves que permanecieron en servicio durante medio siglo y que marcaron generaciones dentro de la aviación militar uruguaya.

La Fuerza Aérea Uruguaya (FAU) pondrá fin a una etapa histórica de su aviación de combate con el cierre del ciclo operativo del avión caza Cessna A-37B “Dragonfly”, aeronave que durante casi medio siglo integró el sistema de defensa aérea nacional.

La ceremonia se realizará este próximo lunes 11 de mayo en la Brigada Aérea II de Durazno, en el marco del 75.º aniversario del Escuadrón Aéreo N.º 2 (Caza), unidad emblemática de la FAU creada el 8 de mayo de 1951.

El acto marcará la despedida formal de un avión que acompañó a generaciones de pilotos militares uruguayos desde su llegada al país el 31 de octubre de 1976, cuando los primeros “Dragonfly” arribaron desde Estados Unidos para incorporarse a las capacidades de combate y patrullaje aéreo del Uruguay.

Medio siglo de historia en los cielos uruguayos

Durante décadas, el A-37B fue una pieza central del sistema de vigilancia y defensa aérea del país. Diseñado originalmente por la firma estadounidense Cessna Aircraft Company, el “Dragonfly” nació como una aeronave de ataque ligero y contrainsurgencia, aunque su versatilidad le permitió cumplir múltiples funciones.

En Uruguay fue utilizado para misiones de patrullaje territorial, entrenamiento avanzado de pilotos de combate, reconocimiento y ejercicios de defensa aérea. También constituyó durante años el principal avión de reacción de la Fuerza Aérea Uruguaya.

La aeronave posee dos turbinas General Electric J85-17A y puede alcanzar velocidades de hasta 770 kilómetros por hora. Su diseño compacto y robusto le permitió operar eficazmente durante décadas, incluso en escenarios exigentes y con limitaciones logísticas.

Uno de los aspectos más destacados del “Dragonfly” es que cuenta con dos tripulantes sentados lado a lado —piloto y copiloto u observador— ambos con control total de los sistemas de vuelo. Además, dispone de ocho soportes subalares capaces de transportar bombas, cohetes o tanques suplementarios de combustible.

El modelo incorporó también un cañón fijo en la nariz calibre 7.62 mm, con una impresionante cadencia de fuego de hasta 7.000 disparos por minuto, características que lo transformaron en una aeronave muy valorada dentro de la aviación táctica regional.

El rol del Escuadrón de Caza

El Escuadrón Aéreo N.º 2 (Caza), con asiento en Durazno, representa una de las unidades más estratégicas de la Fuerza Aérea Uruguaya. Según destaca la FAU, los aviones de caza constituyen “el último eslabón” del sistema de defensa aérea nacional y deben estar preparados para enfrentar potenciales escenarios de combate aire-aire.

Por esa razón, las tripulaciones mantienen entrenamiento permanente y operan bajo régimen de alerta las 24 horas del día, los 365 días del año, a requerimiento del Centro de Operaciones Aéreas.

La figura del piloto de caza ocupa un lugar simbólico dentro de la aviación militar. La Fuerza Aérea señala que representa “la quintaesencia del piloto de combate”, debido al nivel de exigencia técnica y operativa requerido para este tipo de misiones.

Durante años, el “Dragonfly” fue además la principal plataforma de formación avanzada para las tripulaciones de combate uruguayas, permitiendo desarrollar maniobras tácticas y mantener capacidades de defensa aérea en un contexto regional cada vez más desafiante.

Comienza la era del Super Tucano

El retiro del A-37B también abre paso a una nueva etapa tecnológica para la Fuerza Aérea Uruguaya. Las aeronaves serán reemplazadas por los nuevos A-29 Super Tucano, recientemente adquiridos por el país.

La llegada de estos aviones supone un salto en materia de modernización, entrenamiento y control del espacio aéreo. El Super Tucano, fabricado por la empresa brasileña Embraer, es considerado uno de los aviones turbohélice de ataque ligero y vigilancia más avanzados del mundo.

Su incorporación permitirá renovar una flota que, pese al esfuerzo de mantenimiento realizado durante décadas, ya mostraba señales de agotamiento operativo y limitaciones propias del paso del tiempo.

Con la despedida del “Dragonfly”, la Fuerza Aérea Uruguaya no solo cierra un ciclo técnico, sino también emocional e histórico. Para varias generaciones de aviadores militares, el A-37B fue mucho más que un avión: fue el símbolo de la aviación de combate nacional durante casi 50 años.

La ceremonia en Durazno tendrá así un fuerte componente simbólico, marcando el final de una era y el comienzo de otra para la defensa aérea del Uruguay.

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