La decisión del Poder Ejecutivo de aplicar una reducción del 5% en el precio del gasoil marino fue recibida con satisfacción por la industria pesquera uruguaya, que venía reclamando desde hace meses una consideración especial frente al fuerte impacto que los costos energéticos han tenido sobre la actividad. Sin embargo, desde la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU) advierten que, más allá del alivio coyuntural, el sector continúa atravesando un proceso de recuperación complejo luego de dos años particularmente adversos.
El presidente de la CIPU, Juan Riva Zucchelli, destacó que la rebaja aplicada este mes permite al sector mantener el mismo tratamiento que recibió el resto de la producción nacional respecto a la evolución de los combustibles, aunque reconoció que la aspiración de la industria sigue siendo alcanzar medidas diferenciales que contemplen la situación específica de la pesca.
«Es una buena noticia que tengamos una baja razonable, igual a la que recibió el resto del país», señaló Riva Zucchelli en diálogo con Portal Marítimo. No obstante, recordó que el principal reclamo del sector no apunta a obtener privilegios, sino a reconocer las particularidades de una actividad que sufrió severamente el impacto de la suba internacional de los combustibles y la pérdida consecutiva de dos zafras.
Un ajuste que devuelve previsibilidad
El gasoil marino posee un régimen particular. Aunque formalmente se encuentra liberalizado y podría ser importado por operadores privados, en la práctica la provisión continúa dependiendo de ANCAP, que determina mensualmente los precios de referencia para el sector.
En esta oportunidad, el ente había definido inicialmente un incremento cercano al 4%, pero finalmente el Poder Ejecutivo resolvió aplicar una reducción equivalente a la dispuesta para el gasoil de uso general, llevando el ajuste final a una baja del 5%.
Según explicó Riva Zucchelli, esta situación se ha repetido durante los últimos meses. Cada vez que ANCAP definió ajustes significativos, el gobierno intervino posteriormente mediante decretos para equiparar el tratamiento otorgado a la pesca con el aplicado al resto de las actividades productivas.
«Las autoridades entendieron que teníamos que recibir el mismo tratamiento que toda la producción nacional», explicó el titular de la gremial empresarial.
El precio actual del gasoil marino quedó establecido en 34.764,30 pesos por metro cúbico, una cifra que, aunque representa un alivio, continúa teniendo un fuerte impacto sobre la estructura de costos de las empresas.
El combustible: entre el 18% y el 20% de los costos operativos
La incidencia del combustible en la actividad pesquera es particularmente elevada. Según datos manejados por la CIPU, representa entre el 18% y el 20% de los costos operativos de una embarcación.
La magnitud del consumo varía según el tipo de buque. Un barco costero consume entre 1.000 y 1.200 litros diarios, mientras que una embarcación de altura puede requerir entre cinco y seis metros cúbicos de combustible por día de operación.
Esta dependencia energética explica la preocupación que generó en el sector la abrupta suba internacional del petróleo ocurrida tras el inicio de los conflictos bélicos en Medio Oriente y Europa oriental. Riva Zucchelli recordó que, en determinado momento, los incrementos internacionales alcanzaron niveles cercanos al 83%, una situación que, de haberse trasladado íntegramente a la actividad pesquera, habría resultado prácticamente inviable para muchas empresas.
«Nosotros entendíamos que el combustible había aumentado a nivel internacional, pero esos valores no eran aplicables a nuestra realidad», afirmó.
Actualmente, la evolución del mercado internacional parece jugar a favor del sector. El dirigente empresarial señaló que el barril de petróleo volvió a ubicarse en torno a los 70 dólares, valores similares a los registrados antes de las últimas escaladas bélicas.
No obstante, aclaró que los efectos sobre los combustibles locales suelen trasladarse con cierta demora debido a los compromisos de compra previamente asumidos por ANCAP.
La zafra costera muestra señales positivas
Mientras la discusión sobre los costos continúa, la actividad pesquera atraviesa una realidad heterogénea según las especies y las zonas de captura.
Las noticias más alentadoras provienen de la pesca costera, particularmente de la zafra de corvina, que este año registra un desempeño superior al esperado.
Según explicó Riva Zucchelli, las bajas temperaturas del agua han favorecido el ingreso de cardúmenes a aguas uruguayas, permitiendo capturas abundantes y reduciendo considerablemente los tiempos de operación.
«Los barcos están completando sus bodegas en tres, cuatro o cinco días, cuando lo normal es que demoren siete», indicó.
Esta situación resulta especialmente relevante para las empresas pesqueras, ya que las zafras representan los períodos durante los cuales logran recuperar la rentabilidad necesaria para sostener la actividad durante el resto del año, tradicionalmente más complejo.
«Siempre decimos que tenemos que pescar en la zafra porque es cuando podemos compensar los períodos más difíciles», explicó el presidente de la CIPU.
Preocupación por la caída del calamar
La contracara del buen desempeño de la pesca costera se encuentra en la zafra de calamar, cuya evolución durante la presente temporada está generando preocupación en el sector.
De acuerdo con los datos preliminares manejados por la industria, las capturas se ubican por debajo de las expectativas y muestran un deterioro respecto a temporadas anteriores.
La situación aún está siendo evaluada, ya que coinciden diversos factores biológicos y ambientales que podrían explicar el fenómeno. Las prospecciones realizadas en las áreas de captura compartidas con la merluza muestran, precisamente, una mayor presencia de esta última especie.
Sin embargo, desde el punto de vista económico, la sustitución no resulta favorable para las empresas.
«Para los barcos es mucho mejor pescar calamar que merluza desde el punto de vista económico», explicó Riva Zucchelli.
La caída en la captura de calamar no solo afecta los volúmenes exportables, sino también la rentabilidad general de la flota de altura, que encuentra en este recurso uno de sus principales sustentos económicos.
Por este motivo, la industria impulsa la realización de estudios que permitan identificar las causas detrás de la disminución observada y evaluar posibles medidas de gestión para futuras temporadas.
Europa comienza a mostrar oportunidades
En materia comercial, la apertura de nuevas oportunidades con la Unión Europea comienza a generar expectativas moderadamente optimistas, aunque todavía sin efectos significativos sobre los volúmenes exportados.
Riva Zucchelli señaló que se concretaron algunas operaciones puntuales, pero aclaró que aún no puede hablarse de una corriente comercial consolidada.
«Esto va a demorar. No es algo que cambie radicalmente de un día para otro», sostuvo.
La evolución futura dependerá tanto del comportamiento de las capturas como de las condiciones internacionales de demanda, aunque el sector considera que existe potencial para incrementar gradualmente las exportaciones hacia ese mercado.
Falta personal especializado
Otro de los desafíos estructurales que enfrenta la industria pesquera es la escasez de mano de obra calificada.
Según indicó el presidente de la CIPU, actualmente existe una importante carencia de patrones de pesca, maquinistas y, en menor medida, marineros.
La situación se ha vuelto especialmente crítica en algunas especialidades técnicas, al punto que ciertas embarcaciones tendrían dificultades para operar sin la incorporación de trabajadores extranjeros.
Ante este escenario, la gremial empresarial mantiene conversaciones con las autoridades para agilizar los procesos de formación y facilitar el ingreso de nuevos trabajadores a la actividad marítima.
«Necesitamos formar más gente y hacer más accesible el ingreso al sector», afirmó.
Diálogo permanente con el gobierno
Pese a las dificultades, la relación entre la industria pesquera y el Poder Ejecutivo atraviesa una etapa de diálogo fluido.
La CIPU mantiene contactos permanentes tanto con el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, a través de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), como con el Ministerio de Industria, Energía y Minería.
Riva Zucchelli destacó particularmente el intercambio mantenido con la ministra Fernanda Cardona, con quien la gremial trabaja en la actualización de decretos, normas y otras herramientas regulatorias orientadas a mejorar la competitividad del sector.
«El gobierno cree en la pesca y está convencido de que puede crecer, generar más trabajo y aumentar las exportaciones», sostuvo.
La reciente baja del gasoil marino constituye, para la industria, una señal positiva. Sin embargo, el verdadero desafío continúa siendo construir condiciones de estabilidad que permitan recuperar plenamente una actividad estratégica para la economía marítima uruguaya.