La visita del presidente Yamandú Orsi al portaaviones estadounidense USS Nimitz en aguas internacionales desató una fuerte controversia política y sindical luego de que el PIT-CNT emitiera un duro comunicado cuestionando tanto la decisión como sus implicancias institucionales y geopolíticas.
El episodio se produjo el sábado, cuando Orsi aceptó una invitación del embajador de Estados Unidos, Lou Rinaldi, y del comandante del buque para visitar el Nimitz, que se encuentra frente a la costa uruguaya. El mandatario viajó desde la base aérea de Carrasco a bordo de una aeronave militar estadounidense, acompañado por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, Rodolfo Pereyra.
«Algo muy desconocido. Más de lo que uno mira en televisión o en películas no hay otro contacto. Es una tecnología y una forma de concebir la defensa bastante diferente a lo que tenemos nosotros, a la infraestructura que tenemos por acá, pero también a la visión geopolítica o a la dimensión de la cosa», dijo Orsi a su regreso en una nota consignada por Canal 5. En la misma entrevista, el embajador de EEUU fue consultado sobre esta visita y las relaciones bilaterales con Uruguay. En ese sentido, Lou Rinaldi, dijo que su país sigue los procesos que hace nuestro país como la reciente gira de Orsi a China.
«No hay ninguna situación preocupante para Estados Unidos. Yo estoy para fortalecer los vínculos entre los países», dijo Rinaldi.
El USS Nimitz, en servicio desde 1975, es uno de los mayores buques de guerra del mundo, con capacidad para transportar hasta 90 aeronaves y una tripulación cercana a las 6.000 personas. Actualmente realiza ejercicios navales internacionales en lo que será su última misión antes de su retiro definitivo, previsto para 2027.
Sin embargo, más allá del carácter protocolar del encuentro, la visita generó un inmediato rechazo del movimiento sindical. En una declaración pública, el PIT-CNT acusó al presidente de haber “violentado la Constitución” al permitir el ingreso de una aeronave militar extranjera sin autorización parlamentaria.
El comunicado también vinculó el episodio con el contexto internacional, señalando su solidaridad con Cuba frente a nuevas medidas del gobierno estadounidense y reafirmando su histórica postura contra el bloqueo económico. En ese marco, la central sindical consideró contradictorio que, mientras se intensifican tensiones en la región, Uruguay habilite gestos hacia una potencia militar como Estados Unidos.
Además, el PIT-CNT recordó que Uruguay suscribió en 2014, en el marco de la CELAC, el compromiso de consolidar a América Latina y el Caribe como una zona de paz y libre de armas nucleares. Desde esa perspectiva, cuestionó la cercanía con un buque de propulsión nuclear, interpretando la visita como contraria a esa tradición diplomática.
La central fue más allá al señalar que la actitud del presidente se asemeja a la de otros líderes de la región, como el mandatario argentino Javier Milei, quien también visitó recientemente el portaaviones, en un gesto que el sindicalismo uruguayo asocia con gobiernos de orientación “ultraderechista”.
Desde la oposición, el diputado del Partido Nacional, Federico Casaretto, planteó que el “gobierno omitió enviar al Parlamento la solicitud de venia para que ingresara esta aeronave militar extranjera a territorio nacional”. Agregó que “tuvimos sesión de Diputados el martes y del Senado el jueves, donde perfectamente lo podríamos haber tratado y aprobado”; sin embargo, consideró que “el gobierno del Frente Amplio optó por violar la Constitución de la República”.
El pasado 6 de abril, el senador del Partido Nacional Javier García planteó en la comisión de Defensa Nacional de la Cámara alta: “Creo oportuno en este asunto prevenir, por lo que, si se llevara adelante un intercambio de personal, en virtud del cual personal uruguayo deba salir del país para participar en maniobras y personal extranjero ingrese al territorio nacional, hay que curarse en salud, es decir, evitemos conflictos que no tiene sentido tener cuando es posible, justamente, evitarlos”, indicó el exministro de Defensa, según la versión taquigráfica.
En ese sentido, el dirigente nacionalista había planteado que, en caso de que personal extranjero ingresara al país, se solicitara la correspondiente autorización, dado que desde la oposición sería votada favorablemente.
Desde el Ejecutivo, en tanto, la visita fue presentada como una instancia de carácter institucional y diplomático, sin implicancias militares ni compromisos estratégicos. En ese sentido, fuentes oficiales subrayan que el encuentro se enmarca en relaciones bilaterales normales y en intercambios habituales entre países.