La aviación comercial marcó este jueves un nuevo hito histórico: China Eastern Airlines inauguró la ruta más larga del planeta, conectando Buenos Aires con Shanghái mediante una escala técnica en Auckland, Nueva Zelanda. El primer vuelo, CES745, aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, dando inicio a una conexión inédita que acerca aún más a América del Sur con Asia Oriental.
Con más de 19.800 kilómetros de recorrido total y dos frecuencias semanales, los vuelos se destacan por su duración: el trayecto en sentido Buenos Aires–Shanghái puede extenderse hasta unas 29 horas en el aire debido a los vientos en altura, mientras que de Shanghái a Buenos Aires el viaje dura alrededor de 25 horas y 30 minutos. Sumando check‑in, trámites migratorios y la escala técnica en Auckland, la experiencia completa “puerta a puerta” puede superar las 33 horas, convirtiéndola en una de las más largas de la aviación comercial, aunque con la ventaja de que los pasajeros no deben cambiar de avión y la ruta se mantiene como un vuelo directo.
Escala técnica en Auckland
La escala en Auckland tiene carácter exclusivamente técnico, destinada al reabastecimiento y operaciones de vuelo, permitiendo que los pasajeros permanezcan en la aeronave. Paralelamente, China anunció un régimen temporal que habilita la entrada de ciudadanos argentinos sin visa, un incentivo pensado para fortalecer los lazos comerciales y atraer turistas.
Esta conexión aérea representa un impulso estratégico para Argentina. China es el segundo socio comercial del país, y la ruta directa reduce tiempos logísticos, facilita negocios e inversiones y abre nuevas posibilidades para el turismo receptivo, especialmente desde una ciudad como Shanghái, emisora de miles de viajeros cada año. Además, América Latina gana protagonismo en Asia, donde hasta ahora la presencia de rutas de largo alcance estaba concentrada en Brasil y Chile.
Para la aviación mundial, el CES745 se suma a la tendencia de vuelos ultralargos que ya incluyen rutas como Nueva York–Singapur o Dubái–Auckland. La operación simboliza la recuperación de los vuelos intercontinentales pospandemia y reafirma la apuesta de China Eastern por consolidar su presencia en la región. Para Argentina, implica recuperar rutas históricas, atraer visitantes y posicionarse como puerta de entrada al Cono Sur, proyectando al país como un nodo estratégico en los corredores comerciales globales.
El vuelo más largo del mundo ya está en el aire y, más allá de las cifras de distancia y tiempo, representa un hito de conectividad, cooperación internacional y oportunidades estratégicas. Buenos Aires y Shanghái están ahora más cerca que nunca, y el CES745 es la prueba de que la aviación moderna puede superar distancias antes impensables, llevando a la región a un nuevo nivel de integración con Asia.