El presidente Donald Trump ha dicho a sus asesores que no está satisfecho con la propuesta más reciente de Irán para reabrir el estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra, según varias personas informadas de las conversaciones que se llevaron a cabo el lunes en la Sala de Crisis de la Casa Blanca. Así lo consigna este martes un artículo publicado en The New York Times escrito por los periodistas Tyler Pager y Julian E. Barnes.
La propuesta también pedía a Estados Unidos que pusiera fin a su bloqueo naval, pero habría dejado de lado las cuestiones sobre qué hacer con el programa nuclear iraní, según funcionarios estadounidenses e iraníes familiarizados con los detalles de las negociaciones.
Irán ha rechazado en repetidas ocasiones las propuestas estadounidenses de suspender su programa nuclear y entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido.
No está claro por qué Trump no está satisfecho con la propuesta, pero ha insistido repetidamente en que Irán no puede tener armas nucleares. Un funcionario estadounidense también dijo que aceptar la propuesta podría interpretarse como negarle una victoria a Trump.
La Casa Blanca declinó hacer comentarios sobre el razonamiento de Trump, pero los funcionarios señalaron que continuarían las conversaciones sobre la guerra y los esfuerzos de enriquecimiento de Teherán.
“Estados Unidos no va a negociar a través de la prensa: hemos sido claros sobre nuestras líneas rojas y el presidente solo llegará a un acuerdo que sea bueno para el pueblo estadounidense y para el mundo”, dijo en un comunicado Olivia Wales, vocera de la Casa Blanca.
La propuesta de Irán de abrir el estrecho ha sido objeto de un intenso debate al interior del gobierno sobre si Estados Unidos o Irán tienen más influencia, y qué país está en mejores condiciones de soportar las dificultades económicas que ha creado el cierre de la vía navegable.
Trump revisó la propuesta con sus asesores el lunes, después de que el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, la entregó a Pakistán el domingo. Trump rechazó otra propuesta de Irán la semana pasada y suspendió una ronda de conversaciones de paz en Islamabad durante el fin de semana.
Funcionarios estadounidenses afirman que los dirigentes iraníes no han autorizado a sus negociadores a hacer concesiones sobre el acuerdo nuclear, lo que frustra cualquier intento de forjar un compromiso o un acuerdo de paz.
Trump ha expresado su frustración con Irán y su incapacidad para negociar con su gobierno.
“¡A Irán le está costando mucho averiguar quién es su líder! ¡Simplemente no lo saben!”, escribió Trump en Truth Social el jueves. “¡Las luchas internas entre los ‘de línea dura’, que han estado perdiendo MUY MAL en el campo de batalla, y los ‘moderados’, que no son nada moderados (¡pero están ganando respeto!), son LOCAS!”.
Retrasar las conversaciones nucleares podría haber sido una forma de alcanzar un acuerdo rápido para aliviar la presión sobre los mercados energéticos y financieros mundiales. Pero cualquier decisión de interrumpir las conversaciones nucleares, aunque fuera temporalmente, sería una señal de que la guerra no había logrado un objetivo importante: aumentar la presión sobre Teherán para que llegara a un acuerdo sobre su programa de enriquecimiento.
Las conversaciones que se dedicaran a la reapertura del estrecho también serían tensas. El bloqueo estadounidense ha intentado cortar la capacidad de Irán de exportar petróleo. Pero las amenazas iraníes de atacar a los barcos que no paguen el peaje han reducido drásticamente el resto del tráfico petrolero.
Los funcionarios iraníes han insistido en que cualquier acuerdo para abrir el estrecho debe permitirles seguir imponiendo un impuesto o tasa a los barcos que lo transiten. Históricamente, Estados Unidos se ha opuesto a cualquier restricción de este tipo a la libertad de navegación en vías fluviales o estrechos internacionales, pero el gobierno de Trump ha enviado mensajes contradictorios.
En el meollo del debate sobre si aceptar la propuesta iraní estaban las discusiones en el gobierno de Trump sobre la cuestión de la influencia económica y qué operaciones militares estadounidenses adicionales serían necesarias para lograr que Teherán hiciera concesiones significativas en las negociaciones, según funcionarios estadounidenses.
Algunos funcionarios del gobierno creen que continuar el bloqueo durante dos meses más causaría un daño significativo a largo plazo a la industria energética de Teherán. Los pozos de petróleo no pueden encenderse y apagarse, y sufrirían daños si se vieran obligados a cerrar, lo que conllevaría costosas reparaciones. Irán, argumentan estos funcionarios, llegará a un acuerdo para evitar estos problemas a largo plazo.
Pero otros miembros del gobierno han afirmado que la evaluación es errónea, y han señalado que las posiciones de Irán se han endurecido y que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica solo ha consolidado su control del poder.
El gobierno estadounidense ha tomado en cuenta que los negociadores iraníes no han sido autorizados —ni por el líder supremo ni por altos cargos de la Guardia Revolucionaria— a hacer concesiones sobre el programa nuclear. Sin una reanudación de la acción militar, hay pocas razones para pensar que la postura iraní vaya a cambiar.
Incluso si se reanudaran los bombardeos, hay pocas pruebas de que eso alteraría el proceso de toma de decisiones de Irán.
Algunos funcionarios del gobierno de Estados Unidos se han mostrado escépticos respecto a que Irán esté dispuesto a hacer concesiones y afirman que llegar a un acuerdo para abrir el estrecho es la mejor forma de avanzar.