Uruguay retomó este jueves 22 de octubre las campañas de investigación pesquera en el mar con el inicio de una nueva misión científica a bordo del buque Atlantic Jane, que durante 16 días recogerá información sobre la merluza común, uno de los recursos relevantes para la actividad pesquera nacional. La salida marca el regreso de este tipo de investigaciones embarcadas después de siete años sin campañas realizadas en el mar con un buque contratado para ese cometido por la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara).
La campaña cuenta con la participación de técnicos de la Dinara y de un representante del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) de Argentina, en el marco de las actividades de la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo (CTMFM), organismo binacional que interviene en la gestión de los recursos pesqueros compartidos.
En diálogo con Diario La R, en la terminal pesquera Puerto Capurro, la directora de la Dinara, Yamilia Olivera, destacó la importancia de recuperar esta capacidad de investigación y vinculó la iniciativa con la soberanía, la producción de conocimiento y la gestión sostenible de las especies.
“Estamos hablando de soberanía, estamos hablando de investigación, estamos hablando de datos sólidos para después tomar decisiones basadas en evidencia científica”, señaló Olivera, quien consideró la salida un hito para el organismo y para el país.
La jerarca explicó que la campaña estará enfocada en la merluza común y permitirá reunir información sobre su abundancia, distribución y características biológicas. Los resultados contribuirán a evaluar el estado del recurso y a mejorar las decisiones relacionadas con su explotación y conservación.
Muestreos para conocer el estado de la merluza
Durante la campaña está previsto realizar alrededor de 40 lances de pesca de aproximadamente 30 minutos cada uno, distribuidos en la zona común de pesca entre Uruguay y Argentina. En este tipo de operación se utiliza una red de arrastre que permite obtener ejemplares para su posterior análisis.
El trabajo científico incluirá la medición de tallas, la evaluación de la abundancia y la toma de muestras para estudios genéticos. También se extraerán otolitos, pequeñas estructuras del oído interno de los peces que permiten estimar su edad, y se analizará su alimentación.
La información permitirá conocer mejor la composición de las poblaciones y su distribución, además de identificar zonas donde se concentran ejemplares juveniles o reproductores. Estos datos resultan relevantes para evaluar medidas de manejo, incluidas las vedas, y proteger las áreas importantes para la reproducción y el desarrollo de las nuevas generaciones.
Olivera recordó que la merluza es un recurso compartido con Argentina y que ambos países realizan evaluaciones para establecer los límites de captura correspondientes. En ese contexto, sostuvo que disponer de una campaña propia aporta herramientas metodológicas y científicas para complementar el trabajo que se desarrolla en el ámbito binacional.
La directora señaló que, durante los últimos años, Uruguay continuó participando en el intercambio de información y en las evaluaciones vinculadas con la especie, pero sin realizar campañas embarcadas propias como las que se llevaban adelante anteriormente.
La diferencia, explicó, radica en la posibilidad de organizar las tareas de investigación desde el país, aplicar la metodología de muestreo definida por sus técnicos y obtener información directamente en el mar mediante un buque contratado para ese propósito.
La campaña se extenderá durante 16 días y tendrá una escala en Punta del Este para realizar un relevo de personal técnico. Según Olivera, el análisis posterior de las muestras demandará tiempo, especialmente por los estudios genéticos y de otolitos. La información será procesada por los equipos técnicos y compartida con Argentina.
Capacitación de nuevas observadoras
Otro de los aspectos destacados por Olivera es la incorporación de dos mujeres que se embarcarán como observadoras por primera vez en una campaña de estas características.
Ambas realizaron un curso de formación organizado por la Dinara en noviembre del año pasado y participarán ahora de las tareas a bordo para adquirir experiencia práctica. El objetivo es que posteriormente puedan desempeñarse como observadoras en la flota merlucera y desarrollar las funciones específicas que requiere ese trabajo.
La participación permitirá complementar la formación teórica con la experiencia directa en las operaciones pesqueras, el seguimiento de las capturas y la observación de las especies que aparecen durante los lances.
Además de estudiar la merluza, el equipo realizará observaciones sobre aves, mamíferos marinos y otras especies que puedan registrarse durante la navegación. Si bien el objetivo central es evaluar el recurso merlucero, estas observaciones pueden aportar información complementaria sobre el entorno marino.
Para Olivera, recuperar las campañas científicas también es importante por las posibilidades de diversificación de la pesca uruguaya. Señaló que el país cuenta con una variedad de recursos que podrían estudiarse con mayor profundidad, más allá de las especies tradicionalmente explotadas, como la corvina, la pescadilla y el lenguado.
La jerarca sostuvo que conocer la abundancia y las características de otras especies constituye un paso necesario para evaluar su potencial y determinar si pueden incorporarse a nuevas actividades comerciales de forma sostenible.
La contratación del Atlantic Jane se realizó para cubrir la necesidad de disponer de un buque operativo para esta campaña. De acuerdo con Olivera, el servicio contratado incluye la embarcación y los costos operativos asociados, entre ellos el combustible y la alimentación, mientras que la Dinara aporta los técnicos y define la metodología científica.
La directora indicó que para este año está prevista una campaña, correspondiente a la evaluación de primavera de la merluza. La posibilidad de realizar otras investigaciones sobre distintas especies dependerá de la planificación y de los recursos disponibles para los próximos períodos.
Alem García cuestionó siete años de interrupción
El regreso de las campañas también fue valorado por Alem García, integrante de la delegación uruguaya ante la Comisión Técnica Mixta del Frente Marítimo, también presente en el Puerto de Capurro, quien consideró fundamental que Uruguay vuelva a investigar directamente la situación de sus recursos pesqueros.
García recordó que estas actividades se realizaban anteriormente con el buque científico de la Dinara y cuestionó que hayan transcurrido siete años sin campañas de este tipo.
“Es importantísimo que Uruguay haga a través de la Dinara este tipo de investigación para saber el estado de situación de la riqueza ictícola y saber cuál es el volumen de cada una de las especies”, afirmó.
El representante uruguayo sostuvo que la información científica es necesaria para fundamentar las decisiones sobre los límites de captura que se adoptan en el ámbito de la CTMFM, según las especies y la época del año. En ese proceso, agregó, ha tenido un papel relevante el trabajo desarrollado por el INIDEP argentino.
García consideró que la interrupción prolongada de las campañas responde a decisiones que deberían revisarse y afirmó que la situación del sector pesquero uruguayo requiere un cambio de criterio. A su juicio, la disponibilidad de recursos en el mar debería estar acompañada por los medios necesarios para conocerlos y aprovecharlos de manera adecuada.
La salida del Atlantic Jane representa, en ese sentido, un primer paso para recuperar una herramienta de investigación que permite generar información propia, mejorar el conocimiento de los recursos y respaldar las decisiones de administración pesquera con evidencia científica.
Puerto de aguas profundas
Durante la entrevista, García se refirió además al debate sobre la eventual construcción de un puerto de aguas profundas y sostuvo que, en algún momento, Uruguay y la región podrían necesitar una infraestructura de esas características.
A su entender, el departamento de Rocha sería la ubicación con mejores condiciones naturales, debido a la existencia de profundidades de 22 metros o más. Consideró que una instalación de ese tipo podría prestar servicios no solo a Uruguay, sino también a países y regiones vecinas con necesidades de salida para sus exportaciones.
No obstante, García señaló que la prioridad inmediata para el puerto de Montevideo debería ser avanzar con el dragado del canal de acceso a 14 metros. Recordó que la autorización para esa profundidad fue objeto de negociaciones con Argentina y sostuvo que concretar la obra mejoraría las posibilidades de operación del puerto capitalino.
En su planteo, el dragado de Montevideo y la eventual construcción de un puerto de aguas profundas serían proyectos complementarios, con horizontes y funciones diferentes dentro de la infraestructura portuaria nacional y regional.
Mientras ese debate continúa, el inicio de la campaña científica a bordo del Atlantic Jane vuelve a poner en primer plano la necesidad de sostener capacidades técnicas, infraestructura y planificación para conocer los recursos marítimos del país. Para la Dinara, el desafío será dar continuidad a estas investigaciones y transformar los datos obtenidos en herramientas útiles para una gestión pesquera sostenible.