El gobierno de Javier Milei oficializó este viernes 5 de diciembre la reactivación del proceso para volver a licitar el dragado y balizamiento de la Hidrovía Paraná–Paraguay durante los primeros meses de 2026. En un marco de creciente alineamiento con la agenda geopolítica de Donald Trump, los nuevos pliegos vuelven a excluir a las compañías chinas y consolidan condiciones destinadas a satisfacer exigencias de Estados Unidos.
La publicación de los pliegos se realizó en el Boletín Oficial, diez meses después de la fallida privatización que terminó en cuestionamientos técnicos, impugnaciones cruzadas y un “certificado de calidad” emitido por el organismo de comercio y desarrollo de Naciones Unidas. Ahora, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) —dirigida por Iñaki Arreseygor, referente del oficialismo impulsado por el asesor presidencial Santiago Caputo— inició un período de diez días para que empresas interesadas y usuarias presenten observaciones o sugerencias al documento.
Un pliego con sello geopolítico
Aunque la estructura técnica es similar a la de la licitación previa, la exclusión de empresas chinas se mantiene sin cambios. Los pliegos impiden participar a firmas controladas total o parcialmente por Estados soberanos o agencias estatales, un criterio que, en la práctica, apunta directamente a las dragadoras asiáticas.
El alineamiento con Washington es aún más explícito: ningún oferente podrá figurar en las listas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, organismo que funciona como filtro geopolítico para proveedores considerados críticos.
Más calado y aumentos de peaje
Entre las obligaciones principales, el futuro concesionario deberá llevar el calado de la vía navegable de 34 a 40 pies durante los primeros años del contrato. Ese incremento se acompañará con aumentos escalonados del peaje, que irán del 2% al 48% sobre los actuales US$ 4,30 por tonelada de registro neto.
Para las exportadoras de granos, la industria y los operadores fluviales, el nuevo cuadro tarifario impactará directamente en la estructura de costos a partir de 2026.
Qué exige el pliego para competir por la Hidrovía
Los puntos destacados del documento elaborado por el equipo técnico de la ANPYN son:
- Concesión integral para modernización, ampliación, operación y mantenimiento del sistema de señalización, dragado y redragado de la VNT.
- Tramo concesionado: desde el km 1.238 del Paraná (Confluencia) hasta el km 239,1 del canal Punta Indio, en la zona de aguas profundas del Río de la Plata exterior.
- Modalidad contractual: concesión de obra pública con cobro de peaje, sin aval del Estado y a riesgo empresario.
- Duración: 25 años, prorrogables hasta cinco años más.
- Requisitos financieros: patrimonio neto superior a US$ 300 millones; facturación anual mínima de US$ 450 millones; y promedio de obras de dragado mayor a US$ 300 millones en los últimos tres ejercicios.
- Requisitos técnicos: seis dragas de succión disponibles; mínimo de 15 millones de m³ de obra en puertos y canales; y al menos 500.000 m³ de dragado mensual.
- Sistema de evaluación: 200 puntos (80 técnicos, 120 económicos). Para acceder a la instancia final, el oferente deberá superar los 40 puntos técnicos.
- Garantías: US$ 20 millones para el mantenimiento de oferta y US$ 40 millones por cumplimiento de contrato.
- Financiamiento: compromiso firme que cubra al menos el 50% de las inversiones previstas para las dos primeras etapas.
- Obligación adicional: el valor del m³ de dragado ofertado funcionará como referencia para obras portuarias futuras.
- Pago inicial: el adjudicatario deberá desembolsar US$ 35 millones para cancelar deudas de la ANPYN con subcontratistas actuales.
- Transferencias: una vez iniciada la facturación, el concesionario destinará 2% de ingresos a fiscalización; 2,5% al fondo de mejoras; y 3,5% a obras de seguridad en la VNT.
La bendición de la ONU y el aval del Círculo Rojo
Para evitar impugnaciones y controversias técnicas como las del proceso anterior, el Gobierno recurrió al respaldo de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD/ONU). Los consultores del organismo colaboraron en la redacción de los pliegos, con el objetivo de establecer condiciones parejas para que las dragadoras globales —Jan De Nul, Deme, Boskalis y Van Oord— compitan sin cuestionamientos de metodología o costos.
La participación de la UNCTAD fue celebrada por la Unión Industrial Argentina (UIA), la Bolsa de Comercio de Rosario, CIARA–CEC, la Cámara de Puertos Privados Comerciales y la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas. Para el sector, la supervisión internacional aporta “rigurosidad, transparencia y estándares globales” al proceso.
El empresariado considera que la aceleración del cronograma permitirá mejorar la previsibilidad, ordenar el sistema de peajes y avanzar en obras postergadas, aunque advierte que la exclusión de empresas estatales —principalmente chinas— consolidará un mapa de proveedores dominado por firmas de Europa y Estados Unidos, bajo mayor escrutinio internacional.