Tranship: una agencia marítima que apuesta a la diversificación en un escenario global desafiante

El Gerente Comercial de Tranship, Esteban Yaquinta, analizó la operativa portuaria, los desafíos regionales y el impacto de los costos y la geopolítica en el sector.
marzo 30, 2026
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Leyenda de foto: Gerente Comercial Esteban Yaquinta: “Estamos trabajando para que el tránsito retorne a Montevideo”

En un contexto regional marcado por la competencia portuaria, los cambios en los flujos logísticos y el impacto de la coyuntura internacional, la agencia marítima Tranship —integrante del grupo Tamibel— busca consolidar su posicionamiento a partir de la diversificación de servicios y la adaptación constante a nuevas demandas.

Su gerente comercial, Esteban Yaquinta, trazó un panorama del sector, destacando tanto las fortalezas del puerto de Montevideo como los desafíos que enfrenta Uruguay en materia de competitividad.

“Somos una de las agencias más antiguas del rubro y la particularidad que tenemos nosotros es que somos muy polivalentes”, explicó. A diferencia de otras firmas especializadas, Tranship opera con una amplia gama de buques y cargas: desde pesca internacional hasta graneleros, pasando por madera, mercadería general y servicios logísticos diversos.

Esa versatilidad, según Yaquinta, es una de las principales fortalezas del grupo, que también incluye actividades de estiba, charteo de buques y operaciones portuarias tanto en Uruguay como en Argentina. “Es una agencia que tiene una muy amplia gama de atenciones”, resumió.

Operaciones complejas y crecimiento sostenido

Dentro de las actividades del grupo, la carga de madera hacia China e India y la operativa vinculada a la pesca internacional ocupan un lugar destacado. En este último caso, Tamibel trabaja con firmas internacionales como la noruega Aker Biomarine en la descarga de krill y la consolidación de contenedores teniendo como clientes a varias empresas españolas y noruegas.

Se trata de operaciones de alta complejidad logística, que requieren precisión y rapidez. “Son operaciones bastante difíciles, porque de repente nuestra última operación fueron 46 contenedores con múltiples destinos, entonces hay que ir separando mercadería y consolidando todo al mismo momento”, detalló.

La exigencia operativa es elevada, especialmente por los plazos acotados. “Se trabaja cerca del cierre de carga del buque oceánico, lo que requiere una dinámica muy importante”, añadió, subrayando que la experiencia acumulada ha permitido al grupo posicionarse “a la vanguardia” en este tipo de tareas.

El crecimiento también se refleja en la inversión en equipamiento. Recientemente, la empresa incorporó nuevas máquinas y grúas para reforzar sus operaciones, especialmente en el área de pesca, que hoy representa una porción significativa de su actividad.

Capital humano y adaptación generacional

Consultado sobre la gestión de recursos humanos, Yaquinta destacó la importancia de la capacitación y la selección de personal. “Hay gente especializada, con mucha experiencia, y además el grupo está en constante crecimiento”, señaló.

En ese sentido, subrayó el trabajo interno para formar a las nuevas generaciones. “Gastamos muchas horas del día en capacitación para los chicos nuevos, para que cada operación salga perfecta”, afirmó.

Si bien reconoció diferencias entre generaciones, valoró positivamente la integración de jóvenes al sector. “Nos hemos encontrado con gratas sorpresas y la dinámica no ha cambiado cuando la gente joven entra a trabajar”, sostuvo.

Impacto de la caída del tránsito paraguayo

Uno de los temas que más preocupa al sector es la disminución del tránsito de cargas paraguayas por el puerto de Montevideo, que en los últimos años se ha desviado en parte hacia Buenos Aires.

“A nosotros nos afecta de forma bastante importante”, reconoció Yaquinta, quien además tiene una trayectoria vinculada a la hidrovía. “Hoy por hoy, los barcos no están viniendo a Montevideo por la situación y están cargando en Buenos Aires”, explicó.

Sin embargo, aseguró que existe un trabajo conjunto entre actores públicos y privados para revertir esta tendencia. “Estamos trabajando para que el tránsito retorne a Montevideo, que es de capital importancia no solo para nosotros, sino para todo el país”, afirmó.

En esa línea, destacó que los armadores paraguayos mantienen interés en volver a operar en Uruguay. “Ellos ven el puerto de Montevideo como su puerto de salida, donde se sienten más cómodos y donde la documentación es mucho más simple”, indicó.

No obstante, advirtió que el factor costos fue determinante en la migración de cargas. “Se están viendo alternativas para que esos costos no aparezcan y que vuelva a ser apetecible para el mercado paraguayo”, señaló.

Competitividad y desafíos estructurales

Para Yaquinta, el puerto de Montevideo mantiene ventajas competitivas, como su condición de puerto libre y un sistema aduanero ágil. “Eso facilita mucho los tránsitos internos”, afirmó.

Sin embargo, también identificó desafíos estructurales, como la necesidad de mejorar el dragado y recuperar infraestructura clave, como el dique. “Eso nos afecta enormemente, porque obliga a muchos buques a irse a otros puertos para mantenimiento”, explicó.

La profundidad del canal es otro punto crítico. Según indicó, la evolución de los buques oceánicos exige mayores calados. “Hoy hay barcos con 15 metros de calado que no podrían venir a Montevideo si no se toman decisiones rápidas”, advirtió.

En ese contexto, planteó el riesgo de pérdida de competitividad frente a otros puertos de la región. “Si quedamos fuera de esa profundidad, van a omitir Montevideo y nos vamos a convertir en un puerto de feeder”, sostuvo.

Geopolítica y costos en alza

El escenario internacional también impacta en la actividad. Yaquinta señaló que el aumento del costo del combustible ha generado una fuerte preocupación en el sector pesquero.

“Hace 25 días el combustible estaba a unos 870 dólares la tonelada y hoy está cerca de 1940”, indicó. Este incremento pone en riesgo la viabilidad de muchas operaciones. “Hay armadores que están pensando parar los buques porque la ecuación no da”, alertó.

De concretarse esa situación, las consecuencias serían amplias. “Nosotros solos cargamos unos 2000 contenedores en 2025. Si esos barcos paran, va a afectar a todo el comercio nacional”, afirmó.

Relación con autoridades y visión de futuro

En cuanto al vínculo con el gobierno, Yaquinta valoró el diálogo con las autoridades. “Hay muy buen diálogo, estamos en constante comunicación intentando solucionar problemas entre todos”, señaló.

No obstante, mencionó como dificultad la rotación frecuente de cargos en Uruguay. “Cuando las autoridades se van adaptando a la dinámica, cambian, y eso enlentece los procesos”, indicó.

A pesar de los desafíos, el ejecutivo destacó el posicionamiento internacional del país. “Uruguay está muy bien visto profesionalmente. Somos pocos, pero muy buenos en lo que hacemos”, afirmó.

Finalmente, subrayó el potencial de desarrollo de otros puertos del litoral y la necesidad de avanzar en proyectos estratégicos, como un puerto de aguas profundas.

“Si no tomamos decisiones, podemos quedar fuera del mercado”, advirtió, al tiempo que remarcó que la competitividad será clave para sostener el rol de Uruguay como hub logístico regional.

En un escenario dinámico y exigente, la apuesta de Tranship y del grupo Tamibel parece clara: diversificación, inversión y adaptación como herramientas para enfrentar los cambios del comercio marítimo global.

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