El sector pesquero atraviesa un momento de fuerte preocupación tras un incremento significativo en el precio del gasoil marino —que habría alcanzado el 83%— y en medio de dificultades recientes para acceder al suministro del combustible, un insumo esencial para la actividad.
El aumento contrasta marcadamente con el ajuste general aplicado a otros combustibles, que fue del entorno del 7%, lo que encendió alertas en empresas y actores vinculados a la pesca, que advierten por el impacto directo en los costos operativos y la viabilidad económica del sector.
La situación derivó incluso en un pedido de informes a nivel parlamentario. El diputado Felipe Schipani solicitó explicaciones al Ministerio de Industria, Energía y Minería para que, a través de ANCAP, se detallen las razones detrás de una suba tan pronunciada.
En el documento, se plantea que “la magnitud de este incremento resulta especialmente preocupante” debido a que el gasoil marino es un insumo clave para la actividad pesquera, un sector que ya arrastra dificultades estructurales y enfrenta desafíos de competitividad y sostenibilidad.
Falta de suministro y operativa afectada
A la suba de precios se sumó en los últimos días un problema adicional: la interrupción en la entrega de gasoil por parte de ANCAP, lo que generó incertidumbre y complicaciones operativas para la flota.
Según trascendió, la suspensión del suministro se extendió durante varios días debido a un aumento inusual en la demanda, que en las últimas semanas habría superado entre un 25% y un 30% los niveles habituales para esta época del año.
Esta situación dejó a varias embarcaciones sin poder salir a faena, afectando tanto a la pesca de altura como a la costera. En algunos casos, se reportó que decenas de barcos debieron postergar sus salidas por falta de combustible, en un contexto donde los tiempos de captura son clave.
La pesca de altura, por ejemplo, requiere grandes volúmenes de combustible: buques que permanecen cerca de un mes en el mar pueden cargar hasta 200.000 litros de gasoil, con consumos diarios elevados. En tanto, las embarcaciones más pequeñas, que operan cerca de la costa, también dependen críticamente del suministro constante para sostener su actividad.
Impacto económico y preocupación creciente
El encarecimiento del gasoil marino golpea directamente la estructura de costos del sector, donde el combustible representa uno de los principales componentes.
Desde la industria pesquera advierten que un incremento de esta magnitud puede afectar la rentabilidad de las operaciones, comprometer la competitividad frente a otros mercados y poner en riesgo fuentes de trabajo vinculadas a la actividad.
En este contexto, el pedido de informes presentado en el Parlamento busca esclarecer los criterios utilizados para fijar el precio del gasoil marino y determinar por qué se aplicó un aumento tan superior al del resto de los combustibles.
Entre otros puntos, se solicita conocer si ANCAP realizó estudios de impacto económico antes de adoptar la medida, si hubo instancias de diálogo con el sector pesquero y si se evalúa revisar el incremento a la luz de sus consecuencias.
Un mercado en tensión
Otro elemento que aparece en el análisis es el comportamiento reciente del mercado. Según fuentes vinculadas al sector, el aumento de la demanda y las distorsiones en el suministro podrían haber generado tensiones adicionales en la disponibilidad del combustible.
Incluso se menciona la posibilidad de reventa en algunos casos, en un escenario donde el gasoil marino se mantenía a precios relativamente convenientes frente a la evolución de los mercados internacionales.
En paralelo, cabe recordar que ANCAP ya no cuenta con el monopolio en la distribución de este producto, que también es comercializado por empresas privadas, lo que introduce nuevas variables en la dinámica del abastecimiento.
Expectativa por definiciones
Frente a este panorama, el sector pesquero se mantiene a la espera de respuestas oficiales que permitan clarificar el escenario y eventualmente corregir distorsiones tanto en el precio como en el suministro.
La preocupación no solo radica en el impacto inmediato, sino también en las perspectivas a mediano plazo, en momentos en que la actividad busca consolidar su recuperación y aprovechar la temporada de mayor productividad.
El combustible, en este sentido, aparece como un factor crítico: tanto su costo como su disponibilidad condicionan directamente la operativa de la flota y la capacidad del sector para sostener su nivel de actividad.
En este contexto, el reclamo es claro: previsibilidad, condiciones competitivas y garantías de abastecimiento para una industria que depende, en gran medida, de un insumo tan estratégico como el gasoil marino.