Microfinanzas refuerza su rol en el agro y apunta a soluciones estructurales para pequeños productores

República Microfinanzas impulsa inversiones en agua y riego para productores familiares, combinando crédito y políticas públicas con fuerte presencia territorial.
abril 10, 2026
Tiempo de lectura: 5'
Entrevista de Portal Marítimo al Contador Martín Dibarboure, Gerente General de República Microfinanzas.

En línea con la estrategia del Banco República de fortalecer el financiamiento a micro y pequeñas empresas, República Microfinanzas profundiza su rol como herramienta clave de inclusión financiera y desarrollo productivo, especialmente en el agro. Así lo explicó su gerente general, Martín Dibarboure, en entrevista con Portal Marítimo, donde destacó el impacto de nuevas iniciativas orientadas a resolver problemas estructurales de los pequeños productores.

El impulso a este segmento había sido marcado previamente por el presidente del BROU, Álvaro García, quien al asumir en marzo de 2025 subrayó la necesidad de avanzar en el crédito a Mipymes y reforzar el papel de Microfinanzas dentro del conglomerado estatal. En ese marco, la reciente convocatoria a proyectos para acceso al agua y mejoras en riego representa un paso concreto hacia ese objetivo.

“Es una buena noticia, sobre todo porque es empezar a resolver un tema estructural y de mediano y largo plazo”, señaló Dibarboure, en referencia al programa dirigido a productores granjeros. A diferencia de otras medidas de emergencia, explicó, esta iniciativa apunta a generar cambios sostenibles en el tiempo: “Estamos hablando de llamados de dos o tres años, de inversión no solamente en acceder al agua, sino en tecnología y automatización”.

El programa contempla aportes no reintegrables de hasta unos 8.000 o 10.000 dólares por productor. Sin embargo, uno de los principales desafíos es que las inversiones reales suelen superar esos montos. Es allí donde entra en juego República Microfinanzas. “Donde en vez de 10 la inversión salga 12 o 13, que no se tranque porque falta ese complemento”, explicó el jerarca. “Ahí aparece nuestro rol, que es un rol público también, porque somos parte del Banco República”.

La institución ofrece financiamiento complementario en unidades indexadas, facilitando que los productores puedan concretar sus proyectos sin quedar a mitad de camino. Además, el trabajo previo de identificación y selección de beneficiarios simplifica el acceso al crédito: “Ya hay una elegibilidad, una trazabilidad… la carpeta del acceso al financiamiento ya está armada”, afirmó.

Más allá de la colocación de crédito, Dibarboure enfatizó que el objetivo central de la institución es generar impacto social. “No es una simple colocación de dinero, es una inversión que busca tener un impacto social”, sostuvo. En ese sentido, recordó que República Microfinanzas está orientada a atender a quienes quedan fuera del sistema financiero tradicional: “Para que tenga crédito aquel que no accede a la banca tradicional”.

La entidad, una sociedad anónima propiedad del BROU, opera bajo regulación del Banco Central pero con una lógica distinta a la banca comercial. Su foco está puesto en la llamada “economía real”, que abarca desde pequeños comercios y servicios hasta productores familiares. “Estamos hablando de microempresas que en comercio facturan menos de un millón de pesos por mes… desde un peluquero hasta alguien que vende artesanías en su casa”, detalló.

En el agro, el criterio no se mide por facturación sino por escala productiva. “Le llamamos productor familiar porque trabaja la familia y uno o dos más… hoy dijimos tiene menos de siete hectáreas”, explicó. Se trata de un segmento que, según Dibarboure, difícilmente acceda a un banco tradicional: “Es imposible que vayan a un banco… entonces Microfinanzas va al revés, vamos a ayudar donde otros no llegan”.

La clave del modelo radica en la cercanía territorial y el acompañamiento personalizado. A diferencia de la lógica bancaria tradicional, donde el cliente se acerca a la institución, en este caso son los asesores quienes se trasladan al lugar del emprendimiento. “No solamente es importante, para nosotros es parte del método de validación del crédito”, indicó.

Ese enfoque permite evaluar de manera más precisa la capacidad de repago, basada no en antecedentes formales sino en la realidad concreta del productor o emprendedor. “Si yo no veo cuánto vendés, dónde vivís… es muy difícil evaluar”, explicó. Por eso, el asesor cumple un rol que va más allá de lo financiero: “Se transforma casi en un asesor personal”.

Incluso, ese acompañamiento puede implicar postergar decisiones de crédito en función de la sostenibilidad del cliente. “A veces se le puede decir ‘mirá, por ahora no, ordenate y vengo el mes que viene’”, ejemplificó Dibarboure, subrayando la lógica de largo plazo que guía la gestión.

La estrategia también apunta a construir relaciones duraderas. Una vez que un cliente ingresa al sistema, la institución busca acompañarlo en distintas etapas de su desarrollo. “Cuando quiero acordar, acompañamos a ese emprendedor”, comentó, destacando el alto nivel de fidelización que logran a partir de la cercanía.

En cuanto al alcance del nuevo programa vinculado al agua, se estima que podría beneficiar entre 1.200 y 1.500 productores en un período de tres años. El financiamiento adicional por parte de Microfinanzas se ubicaría en el entorno de los 2.000 a 3.000 dólares por proyecto, permitiendo completar inversiones que podrían llegar a los 12.000 o 14.000 dólares.

El contexto climático ha sido un factor determinante en la puesta en marcha de estas políticas. Tras la reciente crisis hídrica, el sistema financiero público, junto a organismos del Estado, reforzó su apoyo al sector agropecuario, especialmente en las zonas más afectadas. En ese escenario, Microfinanzas ha tenido un rol activo, complementando las herramientas del BROU y las medidas del Ministerio de Ganadería.

Actualmente, la institución mantiene una cartera diversificada, con fuerte presencia en el sector agropecuario, que concentra aproximadamente la mitad del crédito en términos de monto. “Atendemos unos 1.000 productores remitentes del sector lechero, y en la granja unos 1.500 o 1.700, incluyendo apicultores”, detalló.

Al mismo tiempo, conserva una amplia cobertura en el ámbito urbano, financiando pequeños comercios, oficios y servicios. Electricistas, albañiles, sanitarios o trabajadores independientes forman parte de un universo que representa la base del tejido productivo del país. “La red está absolutamente extendida”, afirmó Dibarboure.

En total, unas 15.000 microempresas mantienen crédito activo con la institución, lo que da cuenta de su alcance y relevancia. Sin embargo, el desafío sigue siendo ampliar el conocimiento de estas herramientas. “Tenemos un debe grande en que se conozca más”, admitió el jerarca, señalando la importancia de las alianzas con gobiernos locales y organizaciones para llegar a más beneficiarios.

En un contexto donde muchos pequeños actores recurren a financiamiento informal o menos conveniente, Microfinanzas busca posicionarse como una alternativa adecuada. “Es el crédito que más te sirve para el micro”, resumió Dibarboure. “Está asociado a políticas públicas y te da lo que la banca tradicional, por riesgo o tamaño, podría no darte”.

Con una fuerte impronta territorial y una lógica centrada en el desarrollo, República Microfinanzas se consolida así como una pieza clave dentro de la estrategia del Banco República para impulsar la inclusión financiera y fortalecer la base productiva del Uruguay.

Clima

Don't Miss