El puerto de Granadilla, en Tenerife, se convirtió este domingo en el centro de uno de los operativos sanitarios marítimos más delicados de los últimos años. El crucero de expedición polar MV Hondius, afectado por un brote de hantavirus que ya provocó tres muertes y varios contagios confirmados, inició el desembarco controlado de pasajeros y tripulantes bajo estrictas medidas internacionales de bioseguridad.
La operación, coordinada entre España, la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Unión Europea y varios gobiernos, permitió evacuar a decenas de pasajeros de 19 nacionalidades mediante vuelos especiales de repatriación hacia Europa, América del Norte y Oceanía.
El episodio volvió a encender las alarmas globales sobre enfermedades infecciosas a bordo de buques, aunque las autoridades sanitarias insistieron durante toda la jornada en transmitir un mensaje de calma: “Esto no es COVID”, repitieron desde la OMS y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
Un desembarco bajo máxima seguridad
El MV Hondius arribó a Tenerife procedente de Cabo Verde luego de que se detectara un brote de hantavirus durante la travesía. Las autoridades españolas desplegaron un dispositivo sanitario y logístico sin precedentes recientes en las Islas Canarias.
Los pasajeros fueron trasladados desde el crucero hacia tierra mediante pequeñas embarcaciones auxiliares para evitar cualquier contacto con el público. Posteriormente fueron conducidos en autobuses militares directamente hacia el aeropuerto de Tenerife Sur, donde abordaron vuelos especiales organizados por sus respectivos gobiernos.
Según confirmó la ministra de Sanidad española, Mónica García, durante el domingo fueron evacuadas 94 personas, mientras que otras 24 abandonarían el barco este lunes en vuelos hacia Australia y Países Bajos.
“Podemos sentirnos orgullosos del éxito de esta operación”, afirmó García junto a los ministros españoles de Interior y Política Territorial y representantes de la OMS. “Todo se desarrolló con normalidad y bajo estrictos estándares de seguridad sanitaria”.
Tres muertos y varios casos confirmados
Hasta el momento, el brote dejó un saldo de tres fallecidos: una pareja de ciudadanos neerlandeses y un pasajero alemán.
Además, la OMS confirmó al menos seis contagios positivos y otros casos sospechosos distribuidos entre Sudáfrica, Suiza, Países Bajos y el remoto territorio británico de Tristán da Cunha, donde incluso fue desplegado un equipo médico militar británico para atender una posible infección.
El origen exacto del brote todavía se encuentra bajo investigación. Sin embargo, las autoridades sanitarias creen que el primer pasajero fallecido podría haberse contagiado antes de embarcar, posiblemente durante un viaje previo por Argentina y Chile.
El hantavirus suele transmitirse por contacto con roedores infectados, aunque en determinadas variantes también puede existir transmisión entre personas mediante contacto estrecho y prolongado.
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es el extenso período de incubación del virus, que puede llegar hasta seis semanas.
Cuarentena internacional de 42 días
Ante ese escenario, la OMS recomendó que todos los pasajeros y contactos estrechos del crucero permanezcan bajo vigilancia sanitaria durante 42 días a partir de este domingo.
La directora de gestión de epidemias y pandemias de la OMS, Maria Van Kerkhove, explicó que cada país decidirá la modalidad de aislamiento, aunque insistió en la necesidad de controles diarios.
“Nuestras recomendaciones son claras: seguimiento activo durante seis semanas”, señaló.
Las estrategias varían según cada gobierno. España resolvió mantener hospitalizados a sus pasajeros durante todo el período de cuarentena, mientras que Francia dispuso una internación inicial de 72 horas seguida de aislamiento domiciliario supervisado.
Estados Unidos, por su parte, permitirá que sus ciudadanos opten entre cuarentena domiciliaria o aislamiento en instalaciones sanitarias de Nebraska.
Un pasajero presentó síntomas en pleno vuelo
La tensión aumentó todavía más cuando uno de los pasajeros franceses comenzó a presentar síntomas compatibles durante el vuelo de repatriación hacia París.
El hecho fue confirmado por el gobierno francés, aunque las autoridades sanitarias aclararon posteriormente que los síntomas no implican necesariamente un contagio confirmado de hantavirus.
“Muchas personas a bordo son de edad avanzada y tienen patologías previas que pueden generar síntomas similares”, explicó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.
En paralelo, dos mujeres aisladas preventivamente en Barcelona y Alicante dieron negativo en las primeras pruebas PCR realizadas en España. No obstante, ambas continuarán bajo vigilancia médica y cuarentena obligatoria.
“Esto no es COVID”
Uno de los objetivos principales de las autoridades durante toda la emergencia fue evitar una reacción social similar a la vivida durante la pandemia de coronavirus.
El director interino de los CDC estadounidenses, Jay Bhattacharya, insistió públicamente en marcar diferencias entre ambas situaciones.
“Esto no es COVID y no queremos tratarlo como si fuera COVID”, declaró en una entrevista televisiva.
Los especialistas remarcan que el hantavirus posee una capacidad de transmisión muchísimo menor y que el riesgo para la población general continúa siendo bajo.
Además, el Ministerio de Sanidad español confirmó que no se detectaron roedores a bordo del buque, un dato considerado importante dentro de la investigación epidemiológica.
El futuro del barco
Mientras los pasajeros abandonan progresivamente el crucero, unos 30 tripulantes permanecerán a bordo para conducir el MV Hondius hacia los Países Bajos, donde será sometido a un proceso integral de desinfección y evaluación sanitaria.
La operación podría extenderse varios días y requerirá protocolos especiales para garantizar la seguridad de la tripulación y de los puertos involucrados.
El episodio genera además preocupación en la industria mundial de cruceros de expedición, especialmente en rutas remotas y de aventura donde los pasajeros suelen realizar actividades en contacto con ambientes naturales extremos.