Los precios del petróleo perdían en las últimas horas más de 4 dólares por barril, después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suspendiera un nuevo ataque contra Irán mientras busca un acuerdo rápido que frene las ambiciones nucleares de Teherán y reabra el estrecho de Ormuz.
Los futuros del petróleo Brent caían 4.23 dólares, con 4.8 por ciento, a 83.7 dólares por barril, tras recuperar parte del declive registrado desde el mínimo de tres semanas alcanzado más temprano en la sesión.
Por su parte, el West Texas Intermediate en Estados Unidos restaba 5.07 dólares, con 6 por ciento, a 79.6 dólares por barril.
Ambos referenciales registraban sus mayores descensos diarios desde el pasado lunes.
Los contratos se habían disparado más de 20 por ciento el mes pasado, tras la reanudación de los enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán y los ataques a petroleros cerca de Omán, los cuales avivaron preocupaciones de seguridad y frenaron el transporte en el golfo Pérsico.
En una señal de distensión, Trump afirmó en su plataforma Truth Social que Teherán y otros países de Medio Oriente solicitaron tiempo para cerrar un acuerdo que conduzca a la reapertura del estrecho de Ormuz y al fin de las tensiones nucleares.
En los mercados persiste la duda sobre si las esperanzas de una solución diplomática se mantendrán o si las negociaciones se estancarán nuevamente.
En tanto, la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados, grupo conocido como OPEP+, aprobó un incremento en su cuota de producción petrolera de aproximadamente 188 mil barriles diarios a partir de septiembre.
EEUU habla de avances diplomáticos
El presidente de Estados Unidos aseguró que aceptó detener una operación militar tras conocerse un principio de entendimiento impulsado por Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. La eventual reapertura del estrecho de Ormuz reduciría la presión sobre el comercio marítimo mundial y el mercado internacional del petróleo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la suspensión de una nueva ofensiva militar contra Irán al asegurar que existen avances diplomáticos para alcanzar un acuerdo que permita reabrir el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas del mundo para el transporte de petróleo.
La decisión fue comunicada por el mandatario a través de su red Truth Social, donde afirmó que Washington estaba preparado para lanzar una operación de gran magnitud, pero decidió detenerla luego de que varios países de Medio Oriente solicitaran dar una oportunidad a las negociaciones.
Según Trump, el entendimiento en discusión contempla la apertura «inmediata, completa y total» del estrecho de Ormuz, además del fin de la amenaza nuclear iraní, condicionando la suspensión de las operaciones militares a que el acuerdo pueda concretarse en un corto plazo.
La importancia de Ormuz trasciende el escenario regional. Por esa vía marítima circula aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo, por lo que cualquier interrupción del tránsito repercute de forma inmediata sobre los mercados energéticos, el transporte marítimo y las cadenas logísticas internacionales.
El cierre del estrecho dispuesto por Irán tras la escalada del conflicto con Estados Unidos e Israel provocó un fuerte aumento del precio del crudo. El petróleo Brent superó los 90 dólares por barril, frente a valores inferiores a los 72 dólares registrados a comienzos de julio, incrementando los costos del transporte y generando incertidumbre para el comercio internacional.
Sin embargo, desde Teherán la reacción fue cautelosa. El ministro iraní de Defensa restó trascendencia al anuncio estadounidense y sostuvo que el país permanece en estado de alerta frente a cualquier amenaza, sin confirmar la aceptación de las condiciones planteadas por Washington.
De acuerdo con información difundida por fuentes diplomáticas, la propuesta actualmente en discusión contempla la reapertura del estrecho de Ormuz, la suspensión de ataques en la región —incluidas las acciones de milicias respaldadas por Irán— y el levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos, permitiendo nuevamente las exportaciones iraníes de petróleo.
No obstante, uno de los principales puntos de desacuerdo continúa siendo la intención de Teherán de ejercer mayores controles sobre la navegación en Ormuz, incluyendo el eventual cobro de tarifas a los buques que atraviesen el paso marítimo, una posibilidad rechazada por Estados Unidos.
La mediación es impulsada principalmente por Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, cuyos gobiernos buscan evitar una nueva escalada militar que comprometa la estabilidad del Golfo Pérsico y afecte las principales rutas marítimas de abastecimiento energético.
A esa preocupación se suma el riesgo de que el conflicto se extienda hacia el estrecho de Bab el-Mandeb, otro corredor estratégico que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico. Un eventual cierre simultáneo de ambos pasos tendría consecuencias de gran magnitud para el comercio marítimo internacional, obligando a desviar rutas, incrementando los tiempos de navegación y elevando los costos logísticos.
Para el sector marítimo, la evolución de las negociaciones será determinante durante los próximos días. La normalización del tránsito por Ormuz contribuiría a estabilizar los mercados energéticos y reducir la incertidumbre que afecta a armadores, operadores logísticos, aseguradoras y compañías vinculadas al comercio exterior, mientras que un fracaso de las conversaciones volvería a colocar a una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo en el centro de la crisis geopolítica.