El mercado brasileño de la soja inició agosto con una nueva caída de los precios, en un escenario marcado por una mayor disponibilidad de la oleaginosa para embarques y un menor dinamismo de la demanda. La presión sobre las cotizaciones se produjo pese al repunte registrado en la Bolsa de Chicago, evidenciando diferencias entre la evolución del mercado físico brasileño y las referencias internacionales.
El indicador Cepea/Esalq, elaborado con base en el puerto de Paranaguá, retrocedió 0,60% el lunes 3 de agosto y se ubicó en R$ 144,04 por saco. Se trató de la cuarta baja consecutiva, prolongando la tendencia descendente registrada durante los últimos días de julio.
De acuerdo con el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada (Cepea), la reducción de los cupos disponibles para embarques durante agosto provocó que un mayor volumen de soja quedara disponible para operaciones en el mercado interno brasileño. El incremento de la oferta spot ejerció presión sobre los precios y modificó el equilibrio entre vendedores y compradores.
El comportamiento tiene especial relevancia para la actividad portuaria brasileña, uno de los principales puntos de salida de la producción agrícola del país hacia los mercados internacionales. La disponibilidad de espacios para embarques y el ritmo de comercialización condicionan, en este período, la cantidad de soja que permanece en el mercado interno.
Compradores moderan sus adquisiciones
A la mayor disponibilidad de soja se sumó una menor presión compradora. Según los analistas de Cepea, numerosos compradores habían adelantado sus adquisiciones durante las semanas anteriores, por lo que comenzaron agosto sin necesidad de realizar nuevas compras de gran volumen.
Esta menor actividad contribuyó a reforzar la presión sobre las cotizaciones, en momentos en que Brasil continúa con un importante flujo de comercialización de su cosecha.
Al mismo tiempo, el escenario internacional presentó algunos elementos adicionales de presión. Las perspectivas para la cosecha estadounidense mejoraron a partir de condiciones climáticas más favorables, mientras que la disminución del precio internacional del petróleo también contribuyó a debilitar las referencias de la oleaginosa.
El mercado físico brasileño mostró, no obstante, diferencias según las regiones. En Ponta Grossa, estado de Paraná, la soja se mantuvo estable en R$ 138 por saco. En Primavera do Leste, Mato Grosso, avanzó R$ 1 y alcanzó los R$ 125 por saco.
En sentido contrario, en Luís Eduardo Magalhães, estado de Bahía, el precio retrocedió R$ 0,50 hasta situarse en R$ 127 por saco.
Chicago operó en sentido contrario
La jornada presentó una divergencia entre el mercado brasileño y la Bolsa de Chicago. Mientras los precios en Brasil continuaron ajustándose por la mayor disponibilidad de oferta, los contratos de soja en Chicago finalizaron con ganancias.
Los futuros con vencimiento en noviembre subieron 0,40% y cerraron en US$ 11,9225 por bushel.
La evolución dispar refleja el peso que tienen las condiciones específicas de cada mercado. En Brasil, la disponibilidad física, los cupos de embarque y el ritmo de las compras internas tienen una incidencia directa sobre las cotizaciones, particularmente durante una etapa de intensa comercialización de la cosecha.
En Chicago, en cambio, el mercado continúa siguiendo principalmente las perspectivas de producción estadounidense, la evolución del clima y las señales de la demanda internacional.
Para el comercio exterior brasileño, la evolución de ambos mercados seguirá siendo relevante durante agosto, en un período en el que el volumen disponible para embarques y el ritmo de las exportaciones pueden determinar la presión sobre los precios internos de la principal oleaginosa exportada por el país.
La diferencia observada al comienzo del mes muestra que una mejora de los precios internacionales no necesariamente se traslada de forma inmediata al mercado físico brasileño cuando existe una oferta elevada disponible para comercialización y una demanda interna que, temporalmente, pierde intensidad.
Las exportaciones de soja de Brasil en agosto sumarían 9,74 millones de toneladas, lo que supone un aumento de 1,6 millones de toneladas en comparación con el mismo periodo del año pasado, según la primera previsión de la Asociación Nacional de Exportadores de Cereales (Anec) para el mes.
La estimación de la Anec, basada en la programación de buques, indica además un descenso en los envíos de maíz de Brasil este mes a unos 4 millones de toneladas, frente a los 7,34 millones de agosto del año pasado.