La entrada en vigor de los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos a las importaciones provenientes de 60 países tendrá un impacto acotado sobre las exportaciones uruguayas. Según informó el Ministerio de Economía y Finanzas de Uruguay, el 77,5% del valor de las ventas al mercado estadounidense quedó exceptuado del nuevo gravamen del 12,5%, que comenzará a aplicarse únicamente a determinados productos.
La medida, adoptada por la administración estadounidense en el marco de investigaciones realizadas al amparo de la Sección 301 de la legislación comercial de ese país, elevó del 10% al 12,5% el arancel para algunos bienes importados desde Uruguay. No obstante, los principales rubros de exportación nacional hacia ese destino no resultarán alcanzados.
Entre los productos exceptuados se encuentran la carne bovina, la pasta de celulosa, la madera y las naranjas, sectores que concentran buena parte del comercio bilateral y que constituyen pilares de la oferta exportadora uruguaya hacia Estados Unidos.
En contrapartida, sí estarán sujetos al nuevo arancel productos como el sebo bovino, determinados productos químicos, madera para construcción, mandarinas, soja y miel, entre otros.
Exportaciones por más de US$ 1.580 millones
De acuerdo con los datos oficiales, durante 2025 Uruguay exportó a Estados Unidos bienes por un total de US$ 1.585.848.457.
De ese monto, US$ 1.228.630.296 habrían quedado excluidos de la nueva carga arancelaria, mientras que US$ 357.218.161, equivalentes al 22,5% de las exportaciones, serían alcanzados por el arancel del 12,5%.
Las cifras muestran que, aunque la decisión estadounidense afecta a determinados sectores exportadores, el grueso del intercambio comercial entre ambos países continuará desarrollándose bajo las excepciones previstas por la normativa.
Para Uruguay, Estados Unidos representa uno de los mercados más relevantes fuera del Mercosur y constituye un destino estratégico para productos agroindustriales de alto valor agregado, especialmente carne vacuna, celulosa y productos forestales.
Estrategia para reducir el impacto
El Gobierno uruguayo adelantó que continuará trabajando para minimizar las consecuencias de la medida sobre los sectores alcanzados.
En ese sentido, incorporó al Proyecto de Ley de Competitividad y Reducción del Costo de Vida un artículo que prohíbe la importación de productos elaborados mediante trabajo forzoso o trabajo infantil.
La iniciativa busca adecuar la normativa nacional a los estándares exigidos por Estados Unidos en materia de derechos laborales y cadenas de suministro.
Si el Parlamento aprueba esa disposición, Uruguay podrá solicitar formalmente una reevaluación de su situación ante la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), siguiendo los procedimientos previstos por la propia normativa estadounidense.
La estrategia apunta a demostrar que el país cumple con los requisitos establecidos por Washington para acceder a un tratamiento arancelario más favorable, reduciendo así el impacto sobre los productos que actualmente quedaron incluidos en la nueva tarifa.
Impacto sobre el comercio exterior
Desde la perspectiva del comercio exterior, el mantenimiento de las excepciones para los principales productos exportados representa un alivio para la cadena agroexportadora y logística nacional.
La exclusión de la carne bovina, la celulosa y la madera evita un impacto directo sobre algunos de los principales flujos de carga que se movilizan por el puerto de Montevideo, principal plataforma logística del país para el comercio con mercados extrarregionales.
No obstante, los sectores alcanzados por el nuevo arancel seguirán de cerca la evolución de las negociaciones entre ambos gobiernos, a la espera de que una eventual adecuación normativa permita revisar la decisión adoptada por Estados Unidos y reducir las barreras comerciales para los productos uruguayos afectados.