Lula presiona a la Unión Europea por el acuerdo con Mercosur y advierte: “Ahora o nunca”

Para habilitar a la Comisión Europea a firmar el acuerdo se requiere el apoyo de al menos 15 de los 27 Estados miembros, que representen como mínimo el 65% de la población del bloque
diciembre 18, 2025
Tiempo de lectura: 3'
“Ya avisé que, si no es ahora, Brasil no hará más acuerdos con la Unión Europea mientras yo sea presidente”, afirmó

A pocos días de la cumbre del Mercosur en Foz de Iguazú, el presidente brasileño elevó el tono frente a las dudas de Francia e Italia y advirtió que Brasil no seguirá negociando si el acuerdo no se firma durante su mandato.

La incertidumbre en torno a la firma del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea volvió a escalar esta semana luego de que el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzara un ultimátum a los países europeos que aún mantienen reservas sobre el texto. A tres días de la cumbre semestral del bloque sudamericano, prevista para este sábado 20 de diciembre en Foz de Iguazú, Lula advirtió que, si el acuerdo no se concreta ahora, Brasil no retomará negociaciones con la UE mientras él sea presidente.

“Ya avisé que, si no es ahora, Brasil no hará más acuerdos con la Unión Europea mientras yo sea presidente”, afirmó Lula en declaraciones públicas, visiblemente molesto por las reticencias de algunos Estados miembros del bloque comunitario. El mandatario brasileño señaló que el Mercosur ya cedió “todo lo que la diplomacia podía ceder” y cuestionó la falta de definiciones por parte de Europa tras más de dos décadas de negociaciones.

El acuerdo, que busca crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo —con más de 700 millones de consumidores—, se negocia desde hace 26 años y ha enfrentado reiterados obstáculos políticos, ambientales y sectoriales. En esta ocasión, las dudas de Italia se sumaron a la oposición ya manifestada por Francia, Polonia y Hungría, conformando una mayoría de bloqueo dentro del Consejo Europeo.

Según el procedimiento comunitario, para habilitar a la Comisión Europea a firmar el acuerdo se requiere el apoyo de al menos 15 de los 27 Estados miembros, que representen como mínimo el 65% de la población del bloque. Con Italia alineándose recientemente con los países contrarios, las posibilidades de alcanzar ese umbral se redujeron de forma significativa.

Lula apuntó de manera directa contra Francia e Italia, al señalar que el acuerdo es “más favorable para ellos que para nosotros” y que las objeciones responden principalmente a presiones internas, en particular del sector agrícola europeo. En el caso francés, el mandatario brasileño volvió a mencionar la resistencia del presidente Emmanuel Macron, mientras que respecto a Italia afirmó no comprender los motivos del cambio de postura del gobierno de Giorgia Meloni.

Brasil, que ejerce la presidencia semestral del Mercosur hasta el cierre de este año, había apostado a que la cumbre de Foz de Iguazú marcara un hito histórico con la firma definitiva del tratado. Incluso, Lula recordó que la reunión fue postergada un mes para dar tiempo a que la Unión Europea resolviera sus debates internos, una concesión que ahora considera infructuosa.

Desde el Mercosur, se observa con particular preocupación la introducción de las llamadas “salvaguardas” agrícolas aprobadas recientemente por la UE, diseñadas para proteger a los productores europeos ante un eventual aumento de importaciones sudamericanas. En Brasil, estas medidas son vistas como mecanismos proteccionistas que desnaturalizan los beneficios del acuerdo y generan incertidumbre sobre su implementación efectiva.

En la misma línea, la Confederación Nacional de la Agricultura de Brasil advirtió días atrás sobre “riesgos severos” asociados a la aplicación de las salvaguardas, señalando que podrían “minar los beneficios esperados” del tratado, especialmente para el agronegocio brasileño, uno de los principales interesados en la apertura del mercado europeo.

La frustración del gobierno brasileño se suma a un contexto internacional complejo, marcado por tensiones comerciales, debates ambientales y un escenario político fragmentado dentro de la propia Unión Europea. Lula ha hecho del fortalecimiento del multilateralismo y de la integración regional uno de los ejes de su política exterior, defendiendo al Mercosur incluso frente a cuestionamientos internos y a las posturas críticas de algunos socios, como el presidente argentino Javier Milei.

Para el mandatario brasileño, cerrar el acuerdo con la UE significaría coronar su presidencia pro tempore del Mercosur y consolidar una estrategia diplomática basada en la apertura de mercados y el diálogo internacional. Sin embargo, la falta de consenso europeo vuelve a dejar el futuro del tratado en suspenso.

Con Paraguay próximo a asumir la presidencia del bloque en 2026, persisten las dudas sobre la continuidad del impulso político que Brasil ha dado a las negociaciones. Mientras tanto, la advertencia de Lula marca un punto de inflexión en un proceso que, tras 26 años, sigue sin encontrar un desenlace definitivo.

Clima

Don't Miss