La búsqueda de petróleo y gas en la plataforma marítima uruguaya continúa avanzando y suma nuevos actores internacionales, en un proceso que Ancap defiende ante cuestionamientos y que, de concretarse, podría tener un impacto económico significativo para el país.
Esta semana, la petrolera estatal informó sobre el progreso de la campaña de exploración sísmica offshore, iniciada el pasado 1° de marzo, que ya alcanza un 38% de ejecución. Los trabajos, que se desarrollan en aguas uruguayas, forman parte de una etapa clave para determinar la posible existencia de hidrocarburos en el subsuelo marino.
Durante un taller con periodistas, técnicos de la empresa explicaron que estas tareas tienen limitaciones temporales y se concentran entre noviembre y abril. Según indicó Pablo Gristo, jefe de Exploración de Ancap, esta ventana responde a criterios preventivos vinculados a la actividad pesquera. “La restricción temporal es una medida precautoria. No hay una evidencia de daño, de impacto, o una certeza de que vaya a ocurrir algo”, afirmó.
En la misma línea, el gerente de Transición Energética, Santiago Ferro, sostuvo que “no hay evidencia científica concluyente que vincule la sísmica con la disminución de capturas”, en respuesta a preocupaciones planteadas por algunos sectores.
Los datos operativos difundidos por la empresa buscan reforzar esa postura. Entre el 1° de marzo y el 5 de abril se registraron 332 avistamientos de fauna marina y 100 detecciones acústicas. Como parte de los protocolos de mitigación, se detuvo la fuente de sonido en 90 ocasiones y se retrasó su activación en 114 casos, evidenciando —según la compañía— la aplicación de medidas de control durante la operativa.
Más allá de estos avances, Ancap subraya que el proceso aún es exploratorio y que las probabilidades de éxito son moderadas. “La probabilidad de un hallazgo exitoso de petróleo o gas es del 25%”, señalaron desde la empresa, en una evaluación que refleja los riesgos inherentes a este tipo de emprendimientos.
En paralelo, se avanza en la planificación de una eventual perforación exploratoria en el prospecto denominado Chaleco/Bonanza, ubicado en el bloque 6 de la plataforma marítima. Según explicó el gerente general de Ancap, Nicolás Spinelli, el objetivo es iniciar esa fase hacia mediados de la próxima primavera.
El jerarca también respondió a cuestionamientos sobre la preparación del ente para enfrentar un eventual hallazgo. “Cuando se dice que no se está preparado, no es la realidad de Ancap. Obviamente que si avanza hay cosas que hacer, pero hay hojas de ruta ya pautadas. Acá no hay improvisación: hay muchos años de trabajo”, afirmó.
Las cifras manejadas por la petrolera permiten dimensionar el potencial impacto económico del proyecto en caso de éxito. Para el prospecto Chaleco/Bonanza, se proyecta un escenario de producción durante 30 años, con un volumen estimado cercano a los 400.000 barriles diarios.
En ese contexto, los ingresos totales podrían alcanzar los 145.400 millones de dólares, frente a costos estimados en 46.717 millones. De concretarse ese escenario, las ganancias se distribuirían entre los distintos actores: unos 41.200 millones de dólares para el contratista, 10.300 millones para Ancap y 46.300 millones para el Estado.
Esto implicaría que el 58% de las ganancias quedaría en manos del Estado uruguayo, mientras que el 42% correspondería a los socios privados, en un esquema típico de la industria petrolera.
En paralelo al avance técnico, el escenario de exploración en Uruguay ha despertado el interés de grandes compañías internacionales, que comienzan a posicionarse en distintos bloques offshore mediante acuerdos de asociación.
En los últimos días, la estatal QatarEnergy se incorporó como socia de Shell en los bloques 2 y 7, a través de la modalidad conocida como farm-in, que implica la adquisición de participación en un proyecto a cambio de financiar parte de las actividades, como la perforación de pozos.
Este modelo permite compartir riesgos y costos en una industria caracterizada por su alta inversión inicial. En este caso, Shell mantiene la operación de los bloques, mientras que QatarEnergy participa como socio financiero.
La estructura acordada establece que en el bloque OFF-2 Shell conserva el 70% y la operación, mientras que QatarEnergy ingresa con el 30%. En el bloque OFF-7, en tanto, Shell mantiene el 40%, y tanto QatarEnergy como Chevron —que también se sumó recientemente— poseen un 30% cada una como socios no operadores.
Además, está previsto que QatarEnergy participe en el bloque OFF-4 con un 18%, compartiendo el área con Shell y APA Corporation (ex Apache).
La llegada de estos actores globales refuerza el interés internacional en el potencial hidrocarburífero de Uruguay y aporta respaldo financiero y técnico a las tareas en curso. Las compañías se encuentran actualmente realizando estudios geológicos avanzados, que incluyen modelización en tres dimensiones y procesamiento de datos del subsuelo, con el objetivo de identificar las zonas con mayor probabilidad de contener recursos explotables.
Estas actividades implican inversiones millonarias, tanto en la adquisición de datos sísmicos como en su procesamiento e interpretación, etapas fundamentales antes de avanzar hacia perforaciones exploratorias.
En conjunto, el avance de la campaña sísmica, la planificación de nuevos pozos y la incorporación de socios internacionales configuran un escenario de creciente dinamismo en la exploración offshore uruguaya. Sin embargo, las autoridades insisten en mantener una mirada prudente, dada la incertidumbre propia de este tipo de proyectos.
El desafío para el país será, en caso de confirmarse un hallazgo, gestionar de manera eficiente los recursos y maximizar los beneficios económicos, en un contexto global donde la transición energética también plantea interrogantes sobre el futuro de los combustibles fósiles.
Por ahora, el proceso continúa en fase exploratoria, pero con señales claras de avance y con un interés internacional que posiciona a Uruguay en el mapa de la industria energética regional.