Tras cuatro meses de conflicto, Terminal Cuenca del Plata (TCP)/Nelsury y el sindicato de TCP/Nelsury alcanzaron un principio de acuerdo que permite encaminar la finalización de una disputa que tuvo importantes consecuencias sobre la operativa portuaria y la cadena logística vinculada al comercio exterior.
El conflicto generó durante los últimos meses serias complicaciones para el funcionamiento de la terminal especializada de contenedores del puerto de Montevideo, afectando la normalidad de las operaciones y provocando perjuicios que trascendieron a la relación entre la empresa y sus trabajadores.
Las dificultades operativas tuvieron impacto sobre distintos actores de la cadena de suministro, incluyendo compañías navieras, operadores logísticos, transportistas, exportadores e importadores, al tiempo que se produjo pérdida y desvío de cargas hacia otros puertos de la región.
En ese contexto, el principio de acuerdo alcanzado en el ámbito del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) abre una nueva etapa para la recuperación de la previsibilidad en la principal terminal de contenedores del país.
El entendimiento contempla una vigencia de cinco años y permite destrabar los tres puntos que permanecían como principales obstáculos en la negociación entre TCP/Nelsury y su organización sindical: los jornales garantizados, un pago extraordinario y una compensación diferencial para determinados trabajadores.
Tres puntos destrabados
El acuerdo establece que los trabajadores que actualmente cuentan con una garantía de 20 jornales pasarán a tener 21 jornales garantizados a partir del 1.º de enero de 2027.
El segundo punto refiere a un pago extraordinario que será efectuado con motivo de la firma del convenio. El monto se ubicará en un punto intermedio entre las posiciones económicas que habían planteado la empresa y el sindicato durante la negociación.
El tercer aspecto contempla una compensación excepcional diferencial para los trabajadores que desarrollan tareas en las áreas de Mantenimiento, M&R y Straddle Carriers, con vigencia a partir del 13 de julio.
Asimismo, se acordó establecer una evaluación anual durante el mes de octubre para analizar la evolución de los jornales, incluyendo expresamente la instancia correspondiente a octubre de 2027.
El resto de las condiciones incluidas en la última propuesta de la empresa permanece vigente, entre ellas el plazo de cinco años y la cláusula de paz.
La propuesta del Ministerio de Trabajo fue aceptada por ambas partes mediante comunicaciones oficiales enviadas por correo electrónico.
Desde el MTSS se señaló que la formulación buscó ubicarse en un punto intermedio entre las posiciones de TCP/Nelsury y su sindicato. El subsecretario de la cartera, Hugo Barretto, sostuvo que la propuesta ministerial se situó “de manera equidistante” respecto de los planteos realizados durante la negociación.
Todavía resta la firma del convenio definitivo
El entendimiento alcanzado constituye un principio de acuerdo y todavía debe cumplirse una serie de instancias antes de la firma definitiva del convenio colectivo.
Las partes fueron convocadas para el viernes 2 de octubre a las 11:00 horas en el Ministerio de Trabajo, donde está previsto suscribir un preacuerdo que posteriormente deberá ser elevado a los respectivos órganos de decisión y representación.
En el caso de la organización sindical, el procedimiento contempla una reunión de su dirección nacional y posteriormente una asamblea de trabajadores, que deberá considerar el contenido del entendimiento.
El dirigente sindical Álvaro Reinaldo señaló que el principio de acuerdo permite resolver los tres puntos que permanecían pendientes y abre ahora una nueva etapa dentro del proceso de negociación.
Reconoció que, si bien el sindicato no obtuvo la totalidad de sus planteos, valoró el resultado alcanzado y señaló que existe una perspectiva favorable para avanzar hacia el convenio colectivo definitivo.
Una vez cumplidas las instancias correspondientes, comenzará la redacción del convenio colectivo con una vigencia prevista de cinco años.
Cuatro meses de conflicto y consecuencias sobre la actividad
La disputa comenzó aproximadamente cuatro meses atrás, a partir del vencimiento del convenio colectivo y de las diferencias surgidas entre TCP/Nelsury y su sindicato en torno a la implementación del sistema Navis N4.
Durante ese período se sucedieron más de medio centenar de reuniones bipartitas y tripartitas destinadas a encontrar una salida negociada.
La extensión de la conflictividad terminó teniendo consecuencias sobre el funcionamiento de la terminal y, por esa vía, sobre la cadena logística que depende de la continuidad de las operaciones portuarias.
La situación generó dificultades para el movimiento de contenedores y afectó la planificación de los servicios marítimos y terrestres vinculados a la terminal. También se produjeron pérdidas y desvíos de cargas, con impacto sobre empresas que utilizan el puerto de Montevideo para sus operaciones de comercio exterior.
La preocupación no se limitó a los trabajadores y la empresa. El conflicto fue seguido con atención por los diferentes integrantes del sistema portuario y logístico, debido a la incidencia que una interrupción prolongada de las operaciones puede tener sobre la confiabilidad de las cadenas de suministro y sobre la posición de Montevideo como plataforma de servicios marítimos regionales.
En ese marco, el Poder Ejecutivo adoptó durante el proceso distintas medidas destinadas a preservar determinados niveles de funcionamiento de la actividad portuaria, incluyendo posteriormente la fijación de servicios mínimos.
El acuerdo alcanzado ahora permite encaminar una solución de fondo y generar un horizonte de mayor estabilidad para la terminal y para los operadores que dependen de su funcionamiento.
La cláusula de paz
Otro de los componentes del futuro convenio colectivo será la cláusula de paz.
El ministro de Trabajo, Juan Castillo, explicó que la incorporación de esta cláusula no significa que durante los cinco años de vigencia del convenio no puedan surgir diferencias entre la empresa y los trabajadores.
Su objetivo es establecer mecanismos de diálogo y prevención para que eventuales controversias puedan ser procesadas mediante las instancias de negociación correspondientes antes de derivar en medidas que afecten la actividad.
Desde la organización sindical, Reinaldo sostuvo una interpretación similar y señaló que la cláusula no implica que no puedan existir conflictos durante los cinco años de vigencia del convenio, sino que establece la necesidad de recurrir previamente a los mecanismos de diálogo bipartito o tripartito.
Para el Ministerio de Trabajo, la vigencia de un convenio colectivo de cinco años constituye uno de los principales resultados del proceso de negociación, en la medida en que establece un horizonte temporal prolongado para la relación laboral dentro de la terminal.