La reiteración de conflictos sindicales en el puerto de Montevideo volvió a encender señales de alerta en el sector exportador. La Unión de Exportadores advirtió que las interrupciones en la operativa portuaria están afectando de forma directa la competitividad del país, el cumplimiento de contratos internacionales y la confiabilidad de Uruguay como socio comercial. Una acumulación de conflictos
La Unión de Exportadores subraya que no se trata de episodios aislados. Durante 2025 se registraron 36 interrupciones en la operativa portuaria, un número que el sector considera “impactante”. “Es mucho, es un perjuicio muy grande”, afirmó Varela, al tiempo que señaló que la acumulación de conflictos termina erosionando la competitividad exportadora.
La preocupación se reavivó luego de que un buque decidiera cancelar su escala en el Puerto de Montevideo como consecuencia de un conflicto gremial, lo que dejó contenedores sin embarcar y obligó a reprogramar envíos ya comprometidos. “Hay un barco que canceló la entrada al puerto de Montevideo por esta situación de conflicto y quedaron una cantidad importante de contenedores sin poder embarcar”, explicó Margarita Varela, secretaria ejecutiva de la Unión de Exportadores.
Las medidas adoptadas no siempre implican paros generales. En muchos casos son interrupciones parciales, por franjas horarias o por sectores específicos, pero igualmente generan incertidumbre porque suelen resolverse con escasa antelación. Esa imprevisibilidad dificulta la planificación logística y agrava el impacto sobre las cargas ya comprometidas.
Según detalló, estas situaciones obligan a las empresas a buscar alternativas logísticas en condiciones adversas. “Hay que reprogramar, tratar de conseguir otro barco con espacio disponible y, además, explicar al cliente por qué no se puede cumplir con el plazo pactado”, señaló. En un comercio internacional cada vez más exigente, el incumplimiento de los tiempos acordados puede tener consecuencias duraderas sobre la relación comercial.
Un punto neurálgico del comercio exterior
El impacto de las interrupciones adquiere una dimensión estructural por el rol central que cumple el puerto en la economía uruguaya. Aproximadamente el 80% de las exportaciones del país se canalizan a través del puerto de Montevideo, lo que convierte a cualquier afectación operativa en un problema sistémico.
“Cada día de interrupción corta una cadena logística compleja y genera distorsiones que se trasladan a toda la economía”, advirtió Varela. Las consecuencias no se limitan a los bienes exportados: también se ven afectadas las importaciones de materias primas para la producción, el ingreso de bienes terminados, los tránsitos regionales y las exportaciones de servicios logísticos.
Desde la gremial empresarial plantean que el debate de fondo es si Uruguay puede garantizar un puerto plenamente operativo y confiable. “La pregunta central es si el país tiene o no un puerto disponible para la salida y entrada de productos”, resumió.
Reprogramaciones y costos ocultos
Uno de los efectos más frecuentes es la pérdida del espacio reservado en los buques. Cuando la mercadería no logra embarcar en el barco previsto, es necesario reprogramar la carga y conseguir lugar en otra nave, algo que no siempre es inmediato. “No hay barcos todos los días para todos los destinos ni bodegas disponibles en cualquier momento”, explicó la dirigente.
En algunos casos, la mercadería permanece detenida durante semanas dentro de contenedores, ya sea en plantas industriales o en terminales portuarias. Durante conflictos prolongados registrados en 2024, hubo cargas que llegaron a permanecer hasta un mes sin poder embarcar, aun cuando el puerto no haya estado paralizado de forma continua.
A esto se suman costos menos visibles pero significativos: tareas que deben repetirse, mayores gastos administrativos y logísticos, y, sobre todo, la pérdida de confianza de los clientes. “Una parte del impacto no es fácil de medir porque tiene que ver con la credibilidad: cumplir con lo prometido, en tiempo y forma”, señaló Varela.
Decisiones de las navieras
El transporte marítimo opera con cronogramas estrictos y rutas planificadas con precisión. Las navieras definen tiempos de arribo, descarga, carga y zarpe para cumplir con itinerarios globales. Cuando un puerto no puede garantizar operativa, las compañías deben decidir si esperan —asumiendo costos adicionales— o si continúan hacia el siguiente destino.
“Cuando se anuncia que no habrá operativa el día previsto, muchas veces la decisión es saltear el puerto para cumplir con la ruta”, explicó Varela. En esos casos, la carga uruguaya queda sin salida y el país pierde confiabilidad como escala.
La concentración de las líneas marítimas y la ubicación geográfica son factores estructurales que Uruguay no puede modificar. “Lo que sí depende de nosotros es ofrecer condiciones de funcionamiento eficientes, ágiles y seguras para que las líneas mantengan interés en venir”, sostuvo.
Competencia más allá de la región
Si bien históricamente el puerto de Montevideo compite con otros puertos regionales, como Buenos Aires, la Unión de Exportadores plantea que la mirada debe ser global. Productos uruguayos como carne, lácteos o lana compiten directamente con exportaciones provenientes de países como Australia o Nueva Zelanda.
En ese contexto, variables como el tiempo de tránsito hasta mercados clave, el costo del flete y la confiabilidad logística son determinantes. “No alcanza con tener un producto de excelente calidad y trazabilidad si no llega en tiempo y forma”, advirtió Varela. Cuando eso ocurre, los competidores mejor posicionados logísticamente quedan en ventaja.
Diálogo y desafíos a futuro
La gremial empresarial aseguró que el tema ha sido planteado de forma permanente ante el gobierno y otros actores públicos y privados. Según indicó Varela, existe un compromiso oficial de trabajar para mejorar la competitividad y la conectividad del puerto.
El desafío cobra mayor relevancia en un escenario de potencial ampliación de mercados, como el que podría abrir el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. “Para aprovechar esas oportunidades, una condición indispensable es contar con una logística portuaria confiable”, subrayó.
Actualmente Uruguay exporta a unos 170 mercados, en su mayoría a través del transporte marítimo. Garantizar una operativa portuaria previsible aparece, para el sector exportador, como un requisito clave para sostener y ampliar esa inserción internacional.
Desde la Unión de Exportadores aseguran que continuarán trabajando con foco en la medición, el análisis y la propuesta. “Nuestro rol es aportar información y datos de impacto para que quienes toman decisiones puedan encontrar soluciones que fortalezcan al país”, concluyó Varela.