Uruguay inició trámite parlamentario para ratificar acuerdo Mercosur–UE

Una comisión especial de 15 miembros comenzará a funcionar a partir del 17 de febrero para analizar el tratado de 3.940 folios.
febrero 11, 2026
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La senadora y presidenta de la Asamblea General, Blanca Rodríguez, recibe el Tratado de manos del canciller Mario Lubetkin.

El gobierno uruguayo inició formalmente el trámite parlamentario para la ratificación del acuerdo entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE). En la tarde del martes 10, el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, concurrió al Palacio Legislativo para entregar el texto autenticado del tratado, marcando el comienzo de una etapa clave para su eventual entrada en vigor.

El canciller llegó acompañado por la directora general para Asuntos de Integración y Mercosur, Paola Repetto, y fue recibido por la presidenta del Senado, Blanca Rodríguez, junto a legisladores de los tres partidos políticos con representación en el Senado. La senadora fue la encargada de recibir formalmente el documento que contiene 3.940 folios. Semanas atrás, la vicepresidenta de la República y presidenta de la Asamblea General, Carolina Cosse, había recibido un borrador del acuerdo de manos del propio Lubetkin.

El tratado fue firmado el 17 de enero en Asunción del Paraguay, en una ceremonia que contó con la participación del presidente Yamandú Orsi y sus pares del Mercosur. En aquella instancia, el mandatario uruguayo destacó la dimensión histórica del entendimiento, al señalar que constituye “la asociación comercial integral más grande del mundo” y que reafirma la apuesta por reglas claras en un contexto internacional caracterizado por la volatilidad y los cambios permanentes.

Un acuerdo de alcance global

Tras recibir el documento, Blanca Rodríguez subrayó que el acuerdo es el resultado de más de 25 años de negociaciones y acumulación política y diplomática entre ambos bloques. “Estamos hablando del acuerdo más importante del Mercosur con un tercero”, afirmó, destacando la magnitud económica de la Unión Europea y su relevancia como socio comercial de Uruguay.

La UE es actualmente la segunda economía del mundo y el tercer destino de las exportaciones uruguayas. Según Rodríguez, el tratado no se limita a un componente comercial, sino que también implica instancias de colaboración, cooperación y coordinación en distintos ámbitos. En conjunto, el acuerdo involucra a más de 750 millones de personas.

De acuerdo con un informe del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el texto establece una zona de libre comercio que reúne economías que representan cerca del 20% del producto bruto interno (PBI) mundial. En 2024, el intercambio comercial entre la UE y el Mercosur alcanzó casi 130.000 millones de dólares, aunque más del 80% de ese flujo se concentró entre el bloque europeo y Brasil.

En el caso uruguayo, la Unión Europea se consolidó como un socio estratégico de primer orden. En 2025, las exportaciones nacionales hacia ese destino superaron los 1.800 millones de dólares. Los principales productos colocados en el mercado europeo en los últimos años fueron celulosa y carne bovina, aunque también se destacan arroz, colza y carinata, madera, soja, lana y tejidos, así como carne equina y porcina.

Además de su peso comercial, la UE ha sido un actor relevante en materia de inversión extranjera directa. Según datos oficiales, en 2023 los países europeos representaron el 4% del stock de inversión extranjera directa en Uruguay. Estas inversiones han sido fundamentales para el desarrollo de sectores estratégicos como el agropecuario, el forestal, el energético y el de servicios globales.

Inicio del análisis parlamentario

Con la entrega formal del documento, el Parlamento se prepara para iniciar su estudio. El Senado votó la creación de una comisión especial de 15 miembros (8 del oficialismo y 7 de la oposición) encargada de analizar el acuerdo, que comenzará a funcionar a partir del 17 de febrero.

Esta comisión recibirá a distintas delegaciones, incluidas autoridades de gobierno, representantes de instituciones del Estado, cámaras empresariales, organizaciones del ámbito laboral y otros actores interesados. El objetivo es escuchar diferentes posiciones antes de proceder a la votación.

Blanca Rodríguez señaló que se pretende que el proceso sea “profundo, rápido, ejecutivo y eficiente”, en línea con la relevancia estratégica del tratado. En la instancia de presentación también estuvieron presentes los senadores Daniel Caggiani (Frente Amplio), José Luis Falero (Partido Nacional) y Robert Silva (Partido Colorado), reflejando el interés transversal que el acuerdo genera en el sistema político.

El mecanismo parlamentario prevé que el texto sea considerado sin posibilidad de modificaciones, dado que se trata de un tratado internacional ya firmado por el Poder Ejecutivo. En consecuencia, los legisladores deberán pronunciarse por su aprobación o rechazo.

Proyección económica y desafíos

Desde el Ejecutivo se ha enfatizado que el acuerdo abre oportunidades para mejorar el acceso de productos uruguayos al mercado europeo, así como para consolidar reglas estables de comercio e inversión. La eventual reducción progresiva de aranceles podría beneficiar a sectores exportadores clave, aunque también plantea desafíos de adaptación para determinadas áreas productivas.

El tratado incluye capítulos vinculados a comercio de bienes y servicios, inversiones, compras públicas, desarrollo sostenible y cooperación, entre otros aspectos. Su implementación efectiva dependerá no solo de la ratificación parlamentaria en los países del Mercosur, sino también de los procedimientos correspondientes en la Unión Europea.

En este contexto, Uruguay se posiciona como uno de los países del bloque que busca avanzar con mayor celeridad en la aprobación interna del acuerdo. La etapa que ahora comienza en el Parlamento será determinante para definir el rumbo de uno de los procesos de inserción internacional más relevantes de las últimas décadas.

Con la entrega formal del texto, el país ingresa en una fase institucional clave, en la que se pondrán en juego no solo consideraciones comerciales, sino también estratégicas y políticas en relación con su proyección internacional.

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