El ejército estadounidense atacó este sábado un barco cuando este intentaba romper el bloqueo impuesto desde principios de abril por Donald Trump a los buques que naveguen por esas aguas con origen o destino a los puertos iraníes. Así lo anunció por la tarde (hora de Washington, seis más en la España peninsular) el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).
En un mensaje en X, las autoridades identificaron el barco como el M/V Lian Star. Se hallaba navegando por aguas internacionales “hacia un puerto iraní en el golfo de Omán”. Recibió, siempre según el relato de Centcom, “más de 20 advertencias”, además de la notificación de que el buque “estaba infringiendo el bloqueo de Estados Unidos“.
El barco recibió finalmente varios disparos de un avión que impactaron en la sala de máquinas, por lo que, según el Ejército estadounidense, quedó “inutilizado” e “interrumpió su travesía hacia Irán”, afirmó el Centcom, que cifró en “116″ los buques “redirigidos” en el tiempo que lleva bloqueado el estrecho de Ormuz, cuello de botella por el que transita una quinta parte del comercio de hidrocarburos mundial y que está taponado por la Guardia Revolucionaria iraní de facto desde poco después el comienzo de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, lanzada el 28 de febrero, hace algo más de tres meses.
El Pentágono calcula que el bloqueo estadounidense le ha costado a Irán alrededor de 4.800 millones de dólares en ingresos petroleros.
El buque atacado navegaba con bandera de Gambia, según la web de rastreo de travesías marítimas Marine Traffic, cuyos datos indican que el petrolero salió de Karachi (Pakistán) el 11 de mayo. Gambia no es, informa Efe, una de las banderas de conveniencia más habituales, a diferencia de las de Liberia o Panamá, aunque ese país cuenta con un régimen de registro abierto, lo que hace que facilita que los buques se adhieran a él sin estar necesariamente vinculados con él.
La reapertura de Ormuz es uno de los principales asuntos de discusión en la mesa de negociaciones que sienta hace semanas a Irán y Estados Unidos. Esas conversaciones llevan días en un limbo, entre mensajes contradictorios de una y otra parte, y la sensación de que el pacto está a punto de alcanzarse, pero no acaba de llegar. El otro punto de disenso es el programa nuclear iraní, que Washington quiere desactivar.
Este viernes, el presidente Trump, en una ceremonia que ya se ha hecho cotidiana, avisó en un mensaje en Truth de que se disponía encerrarse en la Casa Blanca para discutir un posible acuerdo. La reunión terminó horas después sin dar frutos públicos. En ese mensaje, el republicano daba a entender que el tapón ordenado por él sobre el estrecho estaba a punto de romperse, y que los miles de marineros que llevan semanas atrapados en esas aguas podrían volver pronto a casa.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dijo por su parte este sábado que el bloqueo estadounidense de Ormuz sigue “completamente en vigor” y que el Ejercito que dirige está listo para reanudar los ataques contra Irán “en cuanto sea necesario”.
Teherán, capital a la que Washington exige la retirada de las minas de esas aguas y el compromiso de que no cobrará peaje por usarlas, insiste en que el Ormuz, paso crucial en el Golfo Pérsico, continúa bajo su “control total” de la República Islámica