La presidenta de ANCAP, ingeniera Cecilia San Román, presentó en el desayuno de ADM las principales líneas de trabajo de la empresa pública y destacó su papel dentro del sistema energético y productivo uruguayo. Durante su exposición, señaló que ANCAP no solo cumple un rol como proveedor de combustibles, sino que también constituye una industria de gran peso económico para el país.
San Román explicó que Uruguay incrementó en un 116% su consumo de energía durante el primer cuarto de siglo y destacó que actualmente alrededor del 66% de la matriz energética nacional corresponde a fuentes renovables. Al mismo tiempo, señaló que los derivados del petróleo continúan teniendo una participación relevante, particularmente en el transporte y en las actividades productivas.
En ese sentido, puso especial énfasis en el vínculo entre los combustibles de ANCAP y sectores como el agropecuario, la pesca, la minería, la forestación, la producción arrocera, cerealera, ganadera, hortifrutícola y lechera.
Según detalló, estos sectores representan más del 95% del consumo de gasoil de la empresa. San Román remarcó que las actividades productivas tienen un peso particularmente importante en la generación de divisas y empleo para Uruguay, por lo que la empresa pública busca acompañarlas con una política energética que garantice el abastecimiento.
La presidenta de ANCAP también defendió el papel de la refinería como una herramienta que permite al país contar con producción nacional de combustibles y reducir su exposición directa a los precios internacionales. En un escenario internacional marcado por fuertes variaciones en los precios de la energía, sostuvo que disponer de una empresa pública con capacidad de refinación constituye un elemento de robustez para el sistema.
Inversiones para recuperar infraestructura
Uno de los principales desafíos señalados por San Román es el deterioro acumulado de parte de la infraestructura de ANCAP. Explicó que los activos de la empresa se deprecian anualmente en unos US$ 45 millones, mientras que durante los últimos años las inversiones ejecutadas fueron inferiores a ese monto.
La situación llevó a la empresa a priorizar la recuperación y modernización de infraestructura considerada crítica para garantizar el abastecimiento energético.
Para 2026 y 2027 está previsto un aumento de los recursos destinados a inversiones. Entre los proyectos mencionados se encuentra la construcción de una nueva embarcación, denominada ANCAP 10, destinada a fortalecer las operaciones de la Terminal del Este.
También se concretó recientemente el cambio de la monoboya petrolera y ya se trabaja con una perspectiva de largo plazo para contar con una nueva infraestructura que pueda sustituirla dentro de aproximadamente diez años, teniendo en cuenta además los efectos del cambio climático.
En materia logística, ANCAP trabaja en la ampliación y automatización de la planta de La Tablada y en la incorporación de nuevos puntos de carga en la refinería, con el objetivo de generar mayor eficiencia y redundancia en las operaciones.
Asimismo, se encuentra próxima a finalizar la construcción del nuevo muelle de Paysandú, que permitirá mejorar el transporte de combustibles hacia el litoral y reducir la circulación de camiones por las rutas.
La empresa también trabaja junto con la Administración Nacional de Puertos y el Ministerio de Transporte para mejorar la conexión con el puerto de Montevideo y desarrollar un sistema multimodal que permita combinar transporte marítimo, ferroviario y terrestre.
Movilidad eléctrica y nuevos mercados
San Román reconoció que el avance de la movilidad eléctrica tendrá impacto sobre el consumo de combustibles tradicionales. Según las proyecciones manejadas por ANCAP, el consumo de gasolinas podría alcanzar su máximo entre este año y el próximo.
Sin embargo, sostuvo que la estrategia de la empresa no pasa únicamente por compensar la caída de la demanda interna, sino también por buscar nuevos mercados para los derivados producidos en la refinería.
En ese sentido, señaló que existe una demanda regional de combustibles derivados del petróleo y que la coordinación con el puerto de Montevideo será importante para que ANCAP pueda desarrollar una estrategia exportadora.
Al mismo tiempo, la empresa trabaja junto con UTE en la expansión de la red de cargadores eléctricos en las estaciones de servicio.
Otro de los proyectos está vinculado al desarrollo del gas natural, tanto mediante infraestructura física como a través de los denominados gasoductos virtuales, aprovechando la posibilidad de acceder a gas proveniente de Argentina.
Exploración offshore
Uno de los puntos centrales de la exposición fue la exploración de hidrocarburos en aguas uruguayas. San Román defendió la continuidad de esta actividad y sostuvo que la transición energética no implica que el petróleo vaya a desaparecer de manera inmediata.
Según explicó, las proyecciones internacionales muestran que el consumo energético continuará creciendo y que el petróleo seguirá teniendo un papel relevante, tanto por su utilización como combustible como por su presencia en la industria petroquímica.
ANCAP cuenta actualmente con siete áreas offshore asignadas para exploración. La presidenta destacó que las empresas privadas han invertido alrededor de US$ 2.000 millones en estudios y actividades exploratorias desde el inicio de estos procesos, sin que el Estado uruguayo haya tenido que asumir ese costo.
San Román señaló que próximamente comenzará una nueva etapa exploratoria con un pozo previsto en el bloque 6. El proyecto contempla una perforación de unos 7.000 metros de profundidad y, según los estudios presentados, tendría una probabilidad estimada de hallazgo del 25%.
La jerarca aclaró que se trata de una exploración y que no existe certeza sobre la existencia de un yacimiento comercialmente explotable. «No quiero vender la piel del oso antes de cazar», señaló al referirse a las expectativas generadas.
De todos modos, presentó una estimación realizada por ANCAP sobre el eventual impacto económico de un descubrimiento. Bajo un supuesto de US$ 80 por barril de Brent, el modelo proyecta ingresos para Rentas Generales del entorno de US$ 1.800 millones y unos US$ 400 millones para ANCAP durante el período de explotación considerado.
San Román destacó además las condiciones de los contratos de producción compartida y sostuvo que, en promedio, alrededor del 60% de las ganancias quedaría en Uruguay entre la participación de ANCAP y los ingresos correspondientes al Estado.
La presidenta cerró su exposición planteando que ANCAP enfrenta simultáneamente el desafío de garantizar el abastecimiento energético actual, recuperar infraestructura crítica y prepararse para una transformación de la matriz energética. En ese proceso, la empresa busca mantener su papel como soporte de la actividad productiva y, al mismo tiempo, desarrollar nuevos negocios y oportunidades vinculadas a la transición energética.