Movilidad eléctrica gana protagonismo y ya supera el consumo de electricidad de sectores industriales tradicionales

Balance Energético Nacional 2025 confirma matriz eléctrica con 98% de fuentes renovables; la industria sigue siendo el principal consumidor de energía
agosto 2, 2026
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El proceso de transformación energética de Uruguay continúa consolidándose. El Balance Energético Nacional (BEN) 2025, presentado por el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), confirma que el 98% de la electricidad generada en el país provino de fuentes renovables y revela un cambio de fuerte impacto para el futuro de la movilidad: por primera vez, el consumo de electricidad del transporte eléctrico superó al consumo conjunto de las industrias del cuero y el textil.

El informe, elaborado por la Dirección Nacional de Energía (DNE), constituye una de las principales herramientas para analizar la evolución del sistema energético uruguayo. Además de registrar la producción, transformación y consumo de energía, sirve como base para el diseño de políticas públicas, la planificación del sector y el seguimiento de los compromisos ambientales asumidos por Uruguay.

Durante la presentación del documento, la directora nacional de Energía, Arianna Spinelli, destacó que el país completa una serie estadística ininterrumpida de 61 años, lo que permite evaluar la evolución del sistema energético y medir el impacto de las políticas implementadas a lo largo de las últimas décadas.

La movilidad eléctrica deja de ser marginal

Uno de los datos más relevantes del Balance Energético Nacional 2025 es el crecimiento del consumo de electricidad asociado al transporte.

Según explicó Spinelli, la expansión del parque automotor electrificado provocó que, por primera vez, el consumo eléctrico del transporte superara al registrado por los sectores industriales del cuero y el textil considerados en conjunto, además de alcanzar aproximadameonte el 70% del consumo eléctrico de la industria cementera.

Para la jerarca, este indicador confirma que la movilidad eléctrica ingresó en una nueva etapa.

«La movilidad eléctrica ha dejado de ser un fenómeno incipiente para convertirse en un componente cada vez más relevante de la demanda energética nacional», afirmó.

La evolución responde directamente al crecimiento del parque vehicular. Durante 2025 la flota de vehículos livianos aumentó 5%, de los cuales tres puntos porcentuales correspondieron a vehículos eléctricos e híbridos, mientras que los dos restantes fueron unidades impulsadas por motores de combustión interna.

El dato refleja una aceleración del proceso de electrificación del transporte, uno de los principales objetivos de la política energética nacional para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Una matriz eléctrica prácticamente renovable

El informe confirma que Uruguay mantiene uno de los sistemas eléctricos más limpios del mundo.

En 2025, el 98% de la generación eléctrica provino de fuentes renovables, manteniendo niveles similares a los registrados en los últimos años y consolidando la transformación iniciada hace más de una década mediante inversiones públicas y privadas en energía eólica, hidráulica, solar y biomasa.

Spinelli destacó que el desafío ya no pasa únicamente por generar electricidad renovable, sino por trasladar esa ventaja competitiva hacia los sectores consumidores.

La estrategia apunta a sustituir progresivamente los combustibles fósiles mediante procesos de electrificación en el transporte, la industria y otros sectores productivos, fortaleciendo simultáneamente las políticas de eficiencia energética.

Biomasa continúa liderando la matriz energética

Más allá del liderazgo de las energías renovables en la generación eléctrica, el Balance Energético Nacional muestra que los residuos de biomasa continúan siendo la principal fuente del abastecimiento energético del país.

Durante 2025 representaron el 42% del abastecimiento de la matriz energética primaria.

En segundo lugar se ubicaron los derivados del petróleo, con una participación del 33%, por debajo del promedio registrado entre 2014 y 2024, cuando representaban alrededor del 39%.

La energía hidroeléctrica y la leña aportaron cada una el 8% del abastecimiento, mientras que la energía eólica alcanzó el 6%.

Estos datos reflejan la creciente participación de recursos renovables locales dentro del sistema energético nacional y una reducción gradual de la dependencia de los combustibles fósiles importados.

La industria continúa siendo el principal consumidor

En materia de consumo final, el informe confirma una estructura que prácticamente no ha variado desde 2008.

La industria continúa liderando ampliamente el consumo energético nacional con el 52% del total.

El transporte representa el 24%, mientras que los hogares concentran el 15%.

Aunque la industria mantiene el liderazgo, el transporte exhibe uno de los mayores ritmos de crecimiento, impulsado tanto por la expansión de la movilidad como por la incorporación gradual de vehículos eléctricos.

Si se analiza el consumo según las fuentes energéticas utilizadas, los residuos de biomasa representan nuevamente el principal energético consumido, con el 37%.

Le siguen los derivados del petróleo con el 33%, mientras que el gas natural aporta el 1%.

En conjunto, las energías fósiles representan actualmente el 34% del consumo final, una participación significativamente inferior a la registrada dos décadas atrás.

Más energía solar distribuida

El Balance también muestra avances en generación distribuida.

Aunque durante 2025 no hubo cambios significativos en la infraestructura general de generación eléctrica, la potencia instalada en energía solar fotovoltaica aumentó 2%.

A ello se suma un crecimiento del 14% en la microgeneración solar respecto al año anterior, indicador que refleja el incremento de instalaciones fotovoltaicas en viviendas, empresas e industrias que producen parte de su propia energía.

La expansión de este segmento continúa fortaleciendo la descentralización del sistema eléctrico y diversificando las fuentes de generación.

Economía y energía crecieron en conjunto

El informe también permite analizar la evolución de la economía y su relación con el consumo energético.

Durante 2025 el Producto Bruto Interno aumentó 1,8%, mientras que el consumo final de energía creció 2,5%.

Según Spinelli, estos datos permiten estudiar con mayor precisión cuáles son los sectores que impulsan el crecimiento económico, qué fuentes energéticas utilizan y cómo evolucionan los cambios tecnológicos que atraviesa el país.

El pico máximo de demanda eléctrica del año se registró el 7 de marzo, durante el verano, cuando el sistema alcanzó los 2.507 megavatios.

Transporte, principal desafío para la descarbonización

A pesar del crecimiento de la movilidad eléctrica, el transporte continúa siendo el mayor emisor de dióxido de carbono del país.

El Balance Energético Nacional señala que este sector genera el 63% de las emisiones nacionales de CO₂ vinculadas a la energía.

La industria ocupa el segundo lugar, con el 17%.

Precisamente por ello, la electrificación del transporte aparece como una de las principales herramientas para avanzar hacia una economía de menores emisiones, aprovechando una matriz eléctrica prácticamente renovable.

El informe también identifica otras tendencias de largo plazo, como el aumento sostenido del consumo energético proveniente de biomasa desde 2005, el incremento de la intensidad energética final y la disminución progresiva de la intensidad de emisiones de carbono.

Liderazgo internacional

El desempeño energético de Uruguay también continúa siendo reconocido internacionalmente.

De acuerdo con el Índice del Trilemma Energético elaborado por el World Energy Council, que evalúa seguridad energética, equidad en el acceso y sostenibilidad ambiental, Uruguay ocupa el primer lugar en América Latina y el puesto 21 a nivel mundial.

El posicionamiento refleja la consolidación de una política energética sostenida durante varias administraciones, basada en la diversificación de fuentes, el impulso a las energías renovables y la mejora de la seguridad del abastecimiento.

Para un país cuya competitividad logística y portuaria depende cada vez más de cadenas de suministro bajas en carbono, estos indicadores representan también una ventaja estratégica. La disponibilidad de electricidad renovable, el avance de la movilidad eléctrica y el crecimiento de nuevas tecnologías energéticas fortalecen las condiciones para el desarrollo de actividades industriales, portuarias y logísticas alineadas con las exigencias ambientales de los mercados internacionales, consolidando a Uruguay como un referente regional en la transición hacia una economía descarbonizada.

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