ANCAP propone una suba de 10% para el gasoil marino y preocupa al sector pesquero

Reclama que el incremento no se concrete y que se mantenga un precio diferencial para la flota nacional, en línea con la decisión del Poder Ejecutivo de amortiguar la suba de los combustibles en el mercado interno.
septiembre 1, 2026
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El combustible tiene una incidencia particularmente elevada en la pesca porque determina buena parte del costo de cada jornada de operación.

El sector pesquero uruguayo observa con preocupación la propuesta de ANCAP de incrementar alrededor de 10% el precio del gasoil marino destinado a la categoría Pesca ROU, en momentos en que el Poder Ejecutivo resolvió mantener sin cambios durante setiembre los precios de los principales combustibles utilizados en el mercado interno.

La definición de ANCAP genera inquietud entre los operadores de la pesca, que reclaman que el aumento no se traslade a la actividad y que se mantenga el tratamiento diferencial aplicado al combustible utilizado por la flota nacional.

“Estamos reclamando el ajuste de agosto que aún no salió y ahora vamos a solicitar que no suba, como sucedió con el combustible para todo el mundo”, señaló a Portal Marítimo, Juan Riva Zucchelli, presidente de la Cámara de Industrias Pesqueras del Uruguay (CIPU).

El planteo adquiere especial relevancia porque el combustible constituye uno de los principales costos operativos de los buques pesqueros. Un incremento del precio del gasoil marino impacta directamente sobre la estructura de costos de las salidas, en una actividad sometida además a la competencia internacional y a precios que no siempre pueden trasladarse al producto final.

La discusión se produce luego de que el Poder Ejecutivo resolviera mantener durante setiembre los precios máximos de venta al público de la nafta Súper, el gasoil 50S y el supergás. Para este mes, la nafta quedó en $88,67 por litro, el gasoil 50S en $58,68 y el supergás en $93,56 por kilogramo.

El gobierno justificó esa decisión en la estrategia de amortiguación que viene aplicando desde abril frente a la volatilidad internacional provocada por el conflicto en Medio Oriente. Según la información oficial, la referencia de URSEA habría determinado para setiembre valores superiores a los precios efectivamente fijados: $89,54 para la nafta Súper, $73,18 para el gasoil 50S y $98,96 para el GLP.

El sector pesquero entiende que una lógica similar debería contemplarse para el combustible marino.

Un régimen específico para la pesca

El precio del gasoil marino para la categoría Pesca ROU tiene un mecanismo específico. ANCAP establece el valor a comienzos de cada mes con el objetivo de otorgar previsibilidad a la actividad y tomar en cuenta la evolución de los mercados internacionales.

Entre los principales elementos considerados se encuentra el Precio de Paridad de Importación (PPI) calculado por URSEA, además de referencias regionales correspondientes a puertos como Santos, en Brasil, y Paraguaná, en Venezuela.

El esquema busca que el precio aplicado a la pesca nacional se mantenga cercano a las referencias internacionales, pero por debajo del precio general en planta de distribución que rige para el mercado terrestre.

La existencia de este régimen responde a una cuestión de competitividad. La pesca uruguaya opera en un mercado internacional y compite con flotas de otros países que enfrentan estructuras de costos diferentes. Por esa razón, el precio del combustible puede transformarse en un factor determinante para definir si una embarcación sale a operar o permanece amarrada.

El régimen también contempla diferencias entre las embarcaciones de bandera nacional y las extranjeras. Mientras el precio para Pesca ROU se establece mensualmente, para buques de bandera extranjera el valor se actualiza semanalmente tomando como referencia los precios de Santos y Paraguaná. En ningún caso, sin embargo, el precio para las embarcaciones extranjeras puede ser inferior al establecido para Pesca ROU.

El antecedente de los aumentos

La preocupación del sector no surge únicamente por el incremento de 10% ahora planteado.

Durante 2026 la evolución del mercado internacional de combustibles ya generó fuertes movimientos en los precios del gasoil marino y obligó al gobierno a intervenir para preservar la competitividad de la flota pesquera.

En abril, el Poder Ejecutivo comenzó a utilizar mecanismos excepcionales para amortiguar el impacto de la escalada internacional vinculada al conflicto en Medio Oriente. La normativa vigente permite adoptar medidas transitorias cuando se producen circunstancias extraordinarias que alteran significativamente el mercado energético.

La propia ANCAP ha señalado que durante el segundo trimestre del año los precios internos de los combustibles regulados se ubicaron significativamente por debajo de las referencias internacionales. Según la empresa, de haberse aplicado estrictamente la metodología habitual, los ingresos de ANCAP habrían sido aproximadamente US$ 80 millones superiores al cierre del primer semestre.

Ese escenario explica el reclamo de los pescadores: si el gobierno decidió amortiguar el impacto internacional sobre los combustibles utilizados por el conjunto de la economía, el sector considera que la misma lógica debería mantenerse para el gasoil marino.

Un costo estratégico para la actividad

El combustible tiene una incidencia particularmente elevada en la pesca porque determina buena parte del costo de cada jornada de operación.

Para una embarcación que debe recorrer largas distancias hasta las zonas de captura, permanecer durante períodos prolongados en el mar y utilizar motores de gran potencia, una variación porcentual en el precio del gasoil puede representar un impacto significativo en el resultado económico de una campaña.

El problema se vuelve mayor cuando el precio del pescado está determinado por el mercado internacional y la empresa tiene poca capacidad para trasladar el incremento de costos.

Desde la perspectiva del sector, mantener un precio competitivo del gasoil marino no debe ser considerado solamente como una medida de apoyo a una actividad específica, sino como una herramienta para preservar empleo, actividad portuaria y una cadena productiva que involucra plantas, proveedores, talleres, transporte y servicios vinculados a los buques.

La propia actividad de bunkers tiene relevancia dentro del negocio comercial de ANCAP. En 2025, las ventas de gasoil marino a buques de bandera nacional alcanzaron 26,78 mil metros cúbicos, frente a 24,52 mil metros cúbicos en 2024, un aumento de 9%. En el mismo período, las ventas de gasoil marino a buques de bandera extranjera fueron de 105,66 mil metros cúbicos.

La discusión sobre la competitividad

El reclamo pesquero se inserta así en una discusión más amplia sobre la competitividad de Uruguay como plataforma marítima y portuaria.

El precio del combustible es uno de los componentes que las empresas consideran al momento de decidir dónde abastecer sus embarcaciones. Para la pesca nacional, además, la diferencia puede incidir directamente sobre la viabilidad de determinadas operaciones.

El objetivo del régimen Pesca ROU es precisamente evitar que las fluctuaciones internacionales se trasladen de manera inmediata y completa a una actividad que compite con flotas extranjeras.

El desafío para las autoridades será encontrar un punto de equilibrio entre esa necesidad y la situación financiera de ANCAP, que también enfrenta los efectos de la volatilidad internacional.

La empresa informó recientemente que durante el primer semestre de 2026 los mecanismos de amortiguación implicaron ingresos inferiores a los que se hubieran obtenido aplicando estrictamente las referencias internacionales.

La discusión sobre el gasoil marino vuelve a colocar, por tanto, sobre la mesa la tensión entre dos objetivos: mantener precios que permitan competir a los sectores productivos y, al mismo tiempo, evitar que ANCAP absorba indefinidamente las diferencias entre los costos internacionales y los precios internos.

El reclamo del sector

Mientras se procesa la nueva fijación, los operadores pesqueros esperan que el gobierno analice la situación específica de la actividad antes de trasladar el aumento.

El planteo es que el gasoil marino tenga un tratamiento similar al resto de los combustibles en setiembre y que se mantenga la política de amortiguación frente al escenario internacional.

El sector sostiene que no cuestiona la necesidad de actualizar los precios cuando las condiciones lo exigen, pero considera que el ajuste debe contemplar la realidad económica de una actividad que trabaja con precios internacionales y que no puede trasladar automáticamente sus mayores costos.

La definición será seguida de cerca por la industria pesquera, especialmente porque el combustible no es un insumo más: es uno de los factores que determina directamente la competitividad de la flota.

En un momento en que Uruguay busca fortalecer su actividad marítima, ampliar los servicios vinculados al puerto de Montevideo y consolidar al país como centro regional de servicios logísticos, la discusión sobre el precio del combustible marino adquiere una dimensión que trasciende a la pesca.

Para el sector, la señal que se adopte ahora será también una señal sobre el lugar que ocupa la actividad marítima nacional dentro de la política energética y productiva del país.

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