La empresa pesquera Belnova, una de las principales del Uruguay, resolvió poner en venta el 100% de su paquete accionario en un contexto de fuerte incertidumbre operativa, marcado principalmente por el impacto de las prospecciones sísmicas en plena zafra. Así lo confirmó su CEO, Albano González, en entrevista con Portal Marítimo.
Si bien el ejecutivo aclaró que existen “motivos privados” detrás de la decisión empresarial, reconoció que la situación actual del sector, y en particular las exploraciones sísmicas en busca de hidrocarburos, representan hoy el principal factor de afectación para la compañía.
“Estamos sufriendo el peor año desde que Belnova es Belnova con el tema de las prospecciones sísmicas”, afirmó. Según explicó, estas actividades se están desarrollando en zonas clave de operación durante el período más sensible de la actividad pesquera.
La empresa concentra cerca del 90% de su operativa en áreas actualmente impactadas por estas exploraciones, lo que ha generado una caída significativa en la disponibilidad de recursos. “En marzo siempre hubo pescado en esas zonas y este año la situación se agravó”, sostuvo.
Belnova opera fundamentalmente sobre especies como merluza y rubio, pilares de su actividad extractiva. Sin embargo, la alteración del ecosistema marino provocada por las ondas sísmicas —utilizadas para detectar hidrocarburos— ha afectado directamente la presencia de peces en los caladeros habituales.
Como consecuencia, la compañía ya comenzó a reducir su operativa. Uno de sus dos buques, el Río Solís 4, se encuentra actualmente detenido, y la empresa se prepara para paralizar completamente su flota en caso de que la situación no se revierta.
“Vamos a parar los dos barcos porque no podemos defender la empresa en la zona que queda del caladero, donde no hay pescado”, advirtió González.
Las dos embarcaciones de Belnova —Río Solís 2 y Río Solís 4— son consideradas las más grandes de la flota pesquera uruguaya, incorporadas tras un proceso de inversión iniciado en 2021. La eventual paralización total implicaría un fuerte impacto en la operativa del sector.
La empresa emplea a unas 220 personas y es un actor relevante dentro de la industria, además de integrar la Cámara de Armadores Pesqueros, desde donde también se han expresado críticas al avance de las prospecciones sísmicas en períodos de zafra.
En este sentido, González manifestó su preocupación por la falta de respuesta de las autoridades. “No hemos tenido ningún contacto del gobierno. Eso es raro”, señaló. En contraste, indicó que sí ha recibido comunicaciones desde el ámbito sindical, donde existe preocupación por el impacto laboral de la situación.
El ejecutivo subrayó que la empresa mantiene una postura abierta al diálogo y no descarta revertir la decisión de venta si cambian las condiciones. “Si la situación se endereza, nosotros nos quedamos sin ningún problema”, afirmó, estimando incluso una alta probabilidad de continuidad en caso de alcanzarse soluciones.
“Tenemos mucho invertido y es una empresa rentable. No vinimos para irnos en cuatro o cinco años”, agregó.
Uno de los principales cuestionamientos de la compañía apunta al momento elegido para la realización de las prospecciones. Según González, si estas se hubieran realizado fuera del período de zafra —entre noviembre y enero— el impacto habría sido menor.
“El problema es que lo están haciendo del 1 de marzo al 30 de abril, en plena zafra y en zonas de desove. Eso va a afectar el caladero no solo ahora, sino también en el mediano plazo”, advirtió.
Desde la empresa también se remarcó el compromiso con la sostenibilidad y la gestión responsable de los recursos pesqueros. González señaló que Belnova ha impulsado prácticas orientadas a preservar los caladeros, entendiendo que la viabilidad del negocio depende de su cuidado a largo plazo.
“Somos una empresa consciente. Vivimos de los caladeros y los cuidamos lo máximo posible”, afirmó. En esa línea, mencionó que la compañía incluso se opuso en su momento al ingreso de nuevas flotas extranjeras sin un adecuado estudio de los recursos disponibles.
La situación actual, sin embargo, coloca a la empresa en una posición crítica. La paralización de la flota no solo afecta la rentabilidad, sino también genera incertidumbre entre los trabajadores. “Hay mucho nerviosismo en oficinas y en los barcos”, reconoció.
Pese a ello, González insistió en mantener la cautela y evitar generar mayor alarma interna. “Es un momento muy malo para la gente y queremos protegerlos”, señaló.
La decisión de poner en venta la empresa ya está en marcha, aunque desde la dirección no se brindaron detalles sobre posibles interesados ni sobre la valuación del negocio, al tratarse de información confidencial.
Actualmente, Belnova está integrada en un 80% por capitales españoles y un 20% por participación vinculada a Georgia, consolidándose como uno de los principales operadores pesqueros del país.
El caso refleja un conflicto más amplio entre el desarrollo de la industria energética y la actividad pesquera, en un escenario donde la falta de coordinación y planificación amenaza con generar impactos económicos y sociales relevantes.
Mientras tanto, la continuidad de Belnova en Uruguay dependerá de la evolución de las negociaciones y de la eventual adopción de medidas que permitan compatibilizar ambas actividades. “La intención es quedarnos, pero necesitamos poder trabajar”, concluyó González.