Con 597 buques, Bolivia es la segunda flota de la hidrovía Paraná – Paraguay

Durante 2025 incorporó 51 nuevas embarcaciones al sistema de registro internacional boliviano de buques (RIBB)
enero 12, 2026
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Bolivia fortaleció durante la gestión 2025 su presencia en el ámbito marítimo y fluvial internacional a través del crecimiento sostenido de la flota registrada bajo su bandera, impulsado por el trabajo del Registro Internacional Boliviano de Buques (RIBB). La institución, dependiente del Ministerio de Defensa, ha logrado consolidarse como un actor reconocido entre armadores internacionales, gracias a procesos que destacan por su transparencia, eficiencia y rigor técnico.

Uno de los principales avances se registró en el ámbito fluvial, donde se incorporaron 51 nuevas naves al sistema de registro en la Hidrovía Paraguay–Paraná. Con estas incorporaciones, la flota boliviana alcanza un total de 597 embarcaciones operando en este corredor estratégico, posicionando a Bolivia como la segunda mayor flota de la hidrovía, uno de los ejes logísticos más relevantes de Sudamérica.

Este crecimiento refuerza el papel del transporte por vías navegables como herramienta clave para la integración regional y la competitividad del comercio exterior boliviano. La Hidrovía Paraguay–Paraná conecta a varios países de la región y constituye una alternativa logística fundamental para la exportación e importación de mercancías, especialmente para economías sin litoral marítimo.

Según se informó desde el sector, la expansión de la flota bajo bandera boliviana responde a la confianza que los armadores han depositado en el RIBB, en las Organizaciones Reconocidas y en la Registradora Marítima Delegada BROS (Bolivian Register of Shipping). Estas entidades cumplen un rol central en la certificación, inspección y control técnico de las embarcaciones, garantizando estándares acordes a la normativa internacional.

El Registro Internacional Boliviano de Buques actúa como organismo técnico del Estado y se rige por la Política de Navegación Fluvial, Lacustre y Marítima establecida en 1975. En ese marco, Bolivia sostiene una estrategia de registro de buques de carácter abierto, orientada a proyectar su cualidad marítima y su derecho a ejercer actividades navales en todos los mares del mundo.

La actuación del RIBB se enmarca además en las disposiciones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), firmada en 1982 y ratificada por Bolivia en 1994. En particular, el país ejerce sus funciones como Estado de Abanderamiento conforme a los artículos 87, 90, 91 y 94 de la convención, que regulan los derechos y responsabilidades de los Estados respecto a los buques que enarbolan su pabellón.

Desde el punto de vista institucional, el registro cumple el rol de Estado de Abanderamiento tanto en el ámbito marítimo como en la Hidrovía Paraguay–Paraná, supervisando el cumplimiento de las normas de seguridad, protección ambiental y condiciones laborales a bordo, en línea con los compromisos internacionales asumidos por Bolivia.

Este desarrollo se inscribe también en el marco de la política exterior boliviana, que reivindica el derecho irrenunciable e imprescriptible del país a contar con un acceso soberano al océano Pacífico y a su espacio marítimo, tal como lo establece el artículo 267 de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia.

En ese contexto, el fortalecimiento del registro de buques y la expansión de la flota bajo bandera nacional son presentados como instrumentos estratégicos para sostener la proyección marítima del país, potenciar su participación en el comercio internacional y consolidar su presencia en los principales corredores fluviales y marítimos de la región y del mundo.

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