El Velero Escuela Capitán Miranda culminará este lunes 21 de septiembre un nuevo viaje de instrucción con su llegada y atraque en la Base Naval del Puerto de Montevideo, cerrando una singladura internacional de casi seis meses que llevó al buque insignia de la Armada Nacional a recorrer 18.358 millas náuticas y visitar 13 puertos de seis países.
El arribo está previsto para las 09:30 horas y contará con la presencia de la presidenta de la República en ejercicio, Carolina Cosse, además de autoridades nacionales, navales y militares.
El regreso comenzó formalmente el viernes 18 de septiembre, cuando el Capitán Miranda ingresó a aguas jurisdiccionales uruguayas. Varias unidades de la Armada Nacional salieron a su encuentro para acompañar la navegación y brindar la bienvenida a la tripulación, antes de su ingreso definitivo al puerto de Montevideo.
El operativo de recepción marcó el cierre de una nueva etapa de formación para los integrantes de la dotación y, al mismo tiempo, el retorno del buque escuela después de una extensa navegación internacional en representación de Uruguay.
168 días de misión
Durante el presente Viaje de Instrucción, el Capitán Miranda permaneció 168 días en misión. De ese total, 112 días correspondieron a navegación y otros 56 días a permanencia en puerto.
El recorrido comprendió 13 puertos distribuidos en seis países y totalizó 18.358 millas náuticas navegadas. El itinerario incluyó escalas en América, Estados Unidos y Europa, configurando una travesía de características intercontinentales.
La ruta comprendió Fortaleza y Salvador de Bahía, en Brasil; Curazao; Cozumel, en México; New Orleans, Norfolk, Baltimore, New York y Boston, en Estados Unidos; Horta y Lisboa, en Portugal; Cádiz y Tenerife, en España.
La navegación permitió mantener una presencia uruguaya en distintos puertos y ciudades, al tiempo que los guardiamarinas y la tripulación desarrollaron las actividades propias de un viaje de instrucción naval.
Formación en navegación y representación del país
El Capitán Miranda cumple una doble función. Por un lado, es el buque escuela de la Armada Nacional destinado a la formación práctica de los guardiamarinas. Por otro, constituye una plataforma de presencia institucional de Uruguay en los puertos que visita.
La propia Armada identifica al buque como un embajador itinerante del país, una condición vinculada a su presencia sostenida en aguas internacionales y al contacto que establece con comunidades portuarias y navales de diferentes países.
Durante su regreso, las unidades navales uruguayas que salieron a su encuentro acompañaron la navegación del velero hasta su retorno a aguas nacionales. El recibimiento buscó simbolizar también el vínculo entre el buque escuela y la institución a la que pertenece.
La dimensión marítima de la misión adquiere particular relevancia por la extensión del recorrido. En casi seis meses, el buque combinó períodos de navegación con estadías en puertos de América, Europa y el Caribe, consolidando una experiencia práctica para los futuros oficiales de la Armada.
Un buque con casi un siglo de historia
El Capitán Miranda tiene una particularidad dentro de la flota naval uruguaya: su historia comenzó mucho antes de convertirse en velero escuela.
Construido en 1930 en Cádiz, España, fue concebido originalmente como buque hidrográfico para tareas vinculadas a investigaciones oceanográficas y elaboración de cartas náuticas. Durante más de cuatro décadas cumplió esa función.
En 1977 fue reconvertido en buque escuela para la instrucción práctica de los guardiamarinas egresados de la Escuela Naval, iniciando una nueva etapa de su historia operativa.
Actualmente, el buque es una goleta de tres mástiles, con una eslora que se ubica entre los 60,45 y los 64 metros, una manga de ocho metros y un calado de 3,95 metros. Su desplazamiento alcanza las 839 toneladas y dispone de una superficie vélica de 853,35 metros cuadrados.
La propulsión combina un motor diésel de 750 HP con su aparato de vela, mientras que su velocidad máxima a motor alcanza los 10,5 nudos.
De buque hidrográfico a velero escuela
La transformación del Capitán Miranda permitió que una embarcación concebida originalmente para actividades hidrográficas se convirtiera en una de las unidades más reconocibles de la Armada Nacional.
Su reconversión se realizó a partir de 1977 y permitió adaptar la embarcación a las necesidades de formación de los futuros oficiales navales. Desde entonces, los viajes de instrucción se transformaron en una actividad central de su misión.
A lo largo de las décadas, además, el buque fue sometido a diferentes procesos de mantenimiento y modernización destinados a sostener sus capacidades para las navegaciones de larga duración.
Una de las intervenciones más importantes fue la realizada entre 2013 y 2018, período durante el cual el Capitán Miranda permaneció fuera de servicio para una reconstrucción de gran alcance. De acuerdo con la información incorporada al material, durante ese proceso se sustituyó aproximadamente el 95% de sus equipos de navegación, comunicación y propulsión.
Los trabajos incluyeron el reemplazo del motor principal, las líneas de ejes y la hélice, además de intervenciones sobre el casco, los tres mástiles, los generadores eléctricos, los sistemas de aire acondicionado y las plantas de tratamiento de aguas grises y negras.
También fueron remodelados los alojamientos y las áreas destinadas a la habitabilidad de la tripulación, un aspecto especialmente relevante para una embarcación que permanece durante períodos prolongados en navegación.
El regreso a Montevideo
El retorno del Capitán Miranda al área naval del Puerto de Montevideo pone fin a una nueva etapa de navegación internacional y abre el período posterior al viaje de instrucción.
La llegada de este lunes será además la instancia formal de recepción del buque después de su regreso a aguas uruguayas. La presencia de autoridades nacionales y navales acompañará el atraque en la Base Naval.
Con sus 18.358 millas navegadas, 168 días de misión y 13 puertos visitados, el XXXVI Viaje de Instrucción vuelve a colocar al Capitán Miranda en el centro de una actividad que combina formación naval, navegación oceánica y presencia institucional.
El buque retorna así a Montevideo después de una nueva travesía por el Atlántico y el Caribe, con una experiencia acumulada en diferentes mares y puertos y con la misión cumplida de formar a una nueva generación de oficiales de la Armada Nacional.
Para la comunidad marítima uruguaya, el regreso representa también la culminación de otro de los grandes periplos internacionales de un buque que, desde hace casi cinco décadas, tiene en la navegación y en la formación de los futuros oficiales su principal razón de ser.