Un incendio de grandes proporciones a bordo del ferry M/V June Aster, frente a la costa de Palawan, Filipinas, dejó al menos 76 personas fallecidas y 13 desaparecidas, en uno de los accidentes marítimos más graves registrados recientemente en el país.
La embarcación transportaba 132 personas —117 pasajeros y 17 tripulantes— cuando el fuego se declaró durante la tarde del miércoles, mientras navegaba hacia Coron, uno de los principales destinos turísticos del archipiélago.
La Guardia Costera de Filipinas informó que 43 personas fueron rescatadas con vida, mientras que los equipos de emergencia continuaron trabajando sobre la embarcación y en las aguas próximas al lugar del siniestro.
El balance de víctimas aumentó considerablemente luego de que los rescatistas pudieran ingresar al ferry y recuperar nuevos restos. El sábado fueron recuperados 41 cuerpos adicionales, que se sumaron a los 30 encontrados previamente. Las autoridades trasladaron los restos hasta Coron, donde fueron instaladas estructuras provisionales para las tareas de identificación.
Un incendio que se propagó rápidamente
El M/V June Aster había partido desde Manila con destino a Coron. El trayecto previsto tenía una duración superior a 20 horas y el incendio se produjo cuando la embarcación se encontraba a unos 39 kilómetros de su destino.
Según testimonios recogidos por las autoridades, el fuego se propagó con extrema rapidez. Algunos sobrevivientes señalaron que escucharon explosiones antes de que las llamas se extendieran por el ferry.
La Autoridad de la Industria Marítima de Filipinas indicó, a partir de testimonios de sobrevivientes, que se habrían escuchado dos explosiones dentro de la embarcación poco antes del inicio del incendio.
Uno de los sobrevivientes relató que inicialmente observó una pequeña cantidad de humo que rápidamente se transformó en un incendio de grandes dimensiones. La propagación de las llamas habría sido favorecida por las condiciones de viento.
La causa exacta del siniestro todavía no fue determinada y permanece bajo investigación.
El acceso al ferry fue una de las principales dificultades
Las tareas de rescate se vieron complicadas durante las primeras horas debido a las condiciones que presentaba la embarcación.
La Guardia Costera informó que los equipos de emergencia no podían ingresar inicialmente a determinadas zonas del ferry debido a la persistencia del humo, las elevadas temperaturas y el riesgo de nuevas explosiones.
El incendio permaneció activo durante más de un día, hasta que los bomberos lograron extinguirlo y generar condiciones para que los rescatistas pudieran acceder al interior.
Cuando finalmente pudieron ingresar, encontraron restos calcinados principalmente en el sector destinado al alojamiento de pasajeros de clase económica.
Las imágenes difundidas por la Guardia Costera mostraron el nivel de destrucción provocado por el fuego: estructuras metálicas de las camas quedaron deformadas por las altas temperaturas y diferentes sectores interiores resultaron completamente afectados.
La recuperación de los cuerpos dio paso a una segunda etapa de la emergencia: la identificación de las víctimas.
Los restos fueron trasladados hasta el puerto de Borac, en Coron, donde equipos forenses trabajan en instalaciones provisionales para establecer la identidad de los fallecidos y facilitar el proceso de información a las familias.
Una búsqueda condicionada por el mar
Además de las tareas desarrolladas sobre el ferry, las autoridades desplegaron embarcaciones de la Guardia Costera, unidades militares y medios civiles para localizar a las personas que continúan desaparecidas.
Las condiciones del mar complicaron las operaciones. Las corrientes y el viento provocaron que la embarcación se desplazara de la posición en la que inicialmente había sido localizada, dificultando las tareas de búsqueda.
Los equipos de emergencia utilizaron también información sobre corrientes y mareas para determinar las áreas hacia las cuales podrían haberse desplazado las personas que abandonaron el ferry.
Durante las primeras horas, las operaciones se realizaron con especial dificultad debido a la escasa visibilidad y las condiciones meteorológicas.
La Guardia Costera señaló además que disponía de medios aéreos para reforzar la búsqueda, aunque su utilización dependía de las condiciones existentes en la zona.
Entre los sobrevivientes se encuentran ciudadanos extranjeros. Las autoridades confirmaron inicialmente el rescate de dos ciudadanos chilenos.
La situación del capitán
La situación del capitán del M/V June Aster también generó incertidumbre durante las operaciones posteriores al incendio.
La portavoz de la Guardia Costera, comodoro Noemie Cayabyab, señaló que había recibido información según la cual el capitán estaría con vida. Sin embargo, su nombre no figuraba entre los 43 sobrevivientes oficialmente confirmados.
Las autoridades mantienen abierta la búsqueda y deberán establecer, además, las circunstancias en las que se desarrolló la emergencia, las decisiones adoptadas por la tripulación y la aplicación de los procedimientos de seguridad y evacuación.
La investigación deberá determinar también el punto exacto de origen del fuego y establecer si las explosiones mencionadas por los sobrevivientes tuvieron relación directa con el inicio o la rápida propagación del incendio.
Una tragedia en un país dependiente del transporte marítimo
El accidente vuelve a poner bajo atención las condiciones de seguridad del transporte marítimo de pasajeros en Filipinas, un país formado por más de 7.600 islas donde los ferries cumplen un papel fundamental para la conexión entre provincias y comunidades.
La navegación de pasajeros constituye una pieza esencial de la movilidad interna, particularmente en un territorio donde las conexiones terrestres son imposibles entre numerosos destinos.
Al mismo tiempo, Filipinas registra antecedentes de graves accidentes marítimos.
Uno de los casos más recordados es el hundimiento del Doña Paz, ocurrido en diciembre de 1987 tras una colisión con un buque petrolero. La tragedia dejó más de 4.000 víctimas y es considerada uno de los peores desastres marítimos ocurridos en tiempos de paz.
En los últimos años también se registraron otros incendios y accidentes protagonizados por embarcaciones de pasajeros, lo que ha mantenido bajo observación las condiciones de seguridad, mantenimiento y fiscalización del transporte marítimo en el archipiélago.
En el caso del M/V June Aster, las autoridades deberán ahora completar la identificación de las víctimas, continuar la búsqueda de las 13 personas que permanecen desaparecidas y avanzar en la investigación técnica y administrativa del siniestro.
Con 76 fallecidos confirmados y 43 sobrevivientes, el incendio se convirtió en una nueva tragedia marítima de gran magnitud para Filipinas y dejó al descubierto, una vez más, los enormes desafíos que enfrenta la operación segura del transporte de pasajeros en un territorio cuya conectividad depende en buena medida de sus rutas marítimas.